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Navalafuente -Miraflores -Bustarviejo -Valdemanco -La Cabrera. Por todos los pedruscos.

Ruta realizada el Jueves 14/03/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
48.9 km
985 m
43 Km Distancia Madrid
4h50'
3h00'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas, con algunas fincas privadas

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Temperatura media: 18.5
Descarga ruta: venturada-bustarviejo20240314.gpx
Reproductor audio crónica:

Una vez más en este húmedo invierno, en nuestro continuo intento por evitar los barrizales, nos pusimos a buscar rutas por zonas con buen drenaje. Alfredo propuso esta zona y me puse a buscar algo más concreto, encontrando este track realizado por nuestros colegas los Biciglotones.

Ya en carretera, recibimos una llamada de Félix, que nos proponía una nueva zona de aparcamiento (en lugar del habitual en Cabanillas). Así fue como acabamos los tres en la entrada Venturada, a unos 2,5 kms de la ruta. Félix decía que estaba todo controlado pero en el aire flotaba la sospecha de que se había equivocado de pueblo.

Con las quejas de Alfredo sobre la idoneidad de la elección del aparcamiento y sus implicaciones a la hora de comer, empezamos a la hora prevista nuestro itinerario.

Rápidamente dejamos atrás Navalafuente y bordeamos Miraflores sin ser conscientes de ello. Íbamos bastante entretenidos hablando del último juguete, la IA de la web. Hasta bastante después no nos planteamos cuando habíamos pasado por estos pueblos.

Dirigiéndonos hacia el norte, en dirección a Bustarviejo, subimos por una zona que ya conocíamos, donde avanzamos por la parte dónde más sendas y trialeras hay en este recorrido. Cómo siempre que pasamos por aquí, Alfredo nos esperaba al fondo de una bajada técnica, grabando como poníamos ignominiosamente pie a tierra. Hay un video-nenazas al respecto, pero quien quiera verlo ya sabe donde está.

Pasado Bustarviejo, dejamos atrás el Mondalindo y llegamos a la parte más alta del recorrido, después de algún cuestón que otro. Con buenas vistas sobre la sierra nevada, dejamos a la derecha, al fondo del valle, el pueblo de Valdemanco.

Con Cancho Gordo a nuestras espaldas, nos adentramos en zona boscosa, con pistas rápidas, rezumando agua por los cuatro costados. Bordeamos el Pico La Miel y delante de nosotros surgió el pueblo de La Cabrera.

Atravesándolo, encontramos un restaurante (Machaco) que tenía muy buen aspecto y, a pesar de que era pronto, decidimos que era momento de avituallarnos, con cervecita y todo.

No nos equivocamos, comimos de primera y Alfredo tuvo la gentileza de invitarnos, dada la cercanía de su cumpleaños. Como siempre, hablamos de la IA, la corrupción en nuestro país, el «problema de los 3 cuerpos» y otras cosas de tíos.

Después de comer, inesperadamente cambió el tiempo, empeorando notablemente. Aunque lo que quedaba era cuesta abajo, tuvimos que acelerar, no fuese que nos lloviese inopinadamente.

La vuelta a nuestro estupendo aparcamiento en «un pueblo fuera de ruta» la hicimos esta vez por carretera desde Cabanillas, con Alfredo rezongando. Otro día espléndido por una ruta divertida y bastante cómoda. A ver si no nos llueve en la próxima…

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«Carabaña, legaña…»

Ruta realizada el Jueves 29/02/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
47.1 km
570 m
44 Km Distancia Madrid
3h26'
3h03'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), 15% de trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Temperatura media: 16.1
Descarga ruta: Carabanas20240229.gpx
Reproductor audio crónica:

«Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todas son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas « decía el ínclito manco, que no lo era, ya que mantenía el brazo, eso sí tan maltrecho como inútil de un arcabuzazo que le dieron por ir a buscar fortuna allá donde Felipe II fue a encontrarse con el turco.

Carabaña

Así empieza el refrán y la mañana: «Carabaña, legaña…». Me quito la legaña antes de desayunar frugalmente, a ver si me deshago de algún molesto gramo de panículo adiposo. Las noticias empiezan con el caso Koldo (otra legaña y la primera arcada). Enfilo la N-III y a las 10:20 llego al parking de Carabaña. Saco la bici del coche y llega Alfredo. La mañana está fría aunque ligeramente para ser aún febrero. Llega Domingo dentro del horario establecido. Empezamos la ruta y al rato pasamos por una de las magníficas haciendas de los Rato (otra legaña más y segunda arcada). Sólo tiene 112 inmuebles, fruto de su excelso trabajo en Bankia, entre otros porque «de casta le viene al galgo ser rabicorto y patilargo». Más que las patas, tiene las manos muy, muy largas toda esta familia. Para los más cafeteros aquí les dejo información de esta saga de delincuentes que deja a Koldo y compañía como unos simples aficionados.

A buena marcha avanzamos por el valle del Tajuña pasando por «…Orusco, pestes…» que así sigue el refrán. Nada que destacar más que los almendros están en flor, los campos muy verdes y que Alfredo nos cuenta que ha hecho la Prueba de Concepto para incluir en esta web algo de Inteligencia Artificial, que la natural ya va escaseando.

… «y si te acercas a Ambite, peor gente». Así concluye el refrán que alguien con muy mala leche le dedicó a este entorno de pueblos. Desconocemos el carácter de los pobladores de Ambite, pero podemos asegurar que la cuesta que nos lleva al altiplano tiene muy mala hostia.

Después del plátano, habitual compañero de fatigas, seguimos el camino aunque con una pequeña variación para eliminar el recorrido por los arcillosos campos que nos acechan. No es plan de quedarnos atrapados. Rodeamos Olmeda de las Fuentes sin llegar a ser conscientes de ello y llegamos al sorprendente Nuevo Baztán. La entrada al Palacio de Goyeneche es muy bonita. Cuando estoy investigando sobre esta zona descubro con estupor que está edificado sobre un bosque de acebos (otra legaña y última arcada). Y no sólo eso, sino que la energía para la industria de la zona se obtuvo en parte de la madera de estos árboles. La madre que parió a Goyeneche.

Empieza la zona más bonita de la ruta. Seguimos la trayectoria del «tren de los cuarenta días» , y 500 noches que diría Sabina, que nos acerca a Villar del Olmo primero y a Orusco después. Es una secuencia interminable de sendero estrecho en subibaja donde debes estar atento a las piedras, roderas, charcos y ramas; todo ello confabulado para tirarte de la bici.

Las subidas de gran desnivel es el mayor reto. Otra de las características de las e-bike es que suben por sitios que no te imaginas. Eso sí, hay que estar muy rápido para elegir la trazada, la asistencia del motor, la corona del cambio, la cadencia de la pedalada y la velocidad, para no salirte de la trazada buena o comerte al colega de delante. Muchos temas a la vez. A mí se me hacen bola en tres de los puntos más complejos, pero mis compañeros sortean con maña y soltura.

Aquí es donde Leo nos deleitó con una caída hacia atrás con su recién estrenada Cube. En esa ocasión íbamos siete mosqueteros. He aquí la crónica.

Sin más, salimos a la carretera en Orusco para retornar de nuevo por ribera del Tajuña con más velocidad, pues la putansia de Alfredo ya ha hecho acto de presencia. Comemos en La Tropicana que está enfrente del parking y es lo único que está abierto. En un alarde de valentía e imprudencia de mis compañeros, me dejan ir a preguntar si podemos comer en la terraza a lo que se niegan. A la vuelta, Domingo con la cara desencajada me pregunta y le aseguro que nos darán de comer a pesar de mi conversación con el dueño.

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La Dehesa de Molcanvillo y el barro que te pario

Ruta realizada el Jueves 22/02/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
40.4 km
664 m
31 Km Distancia Madrid
3h14'
2h57'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Alfredo, Félix

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Temperatura media: 10.8
Descarga ruta: San_Agustin_guadalix20240222.gpx
Reproductor audio crónica:

Recién llegado de Tanzania y tras haber hecho cumbre en el techo de África en el Kilimanjaro propongo salir ,como está estipulado, el jueves a pesar de riesgo de viento y lluvia. Sólo acude a la llamada Félix con lo que al menos formamos el grupo mínimo.

Para no complicarnos la vida y dado el pronostico decidimos salir por algún lugar cercano y planteo una por San Agustín de Guadalix, y además para probar alternativas elijo una de wikiloc con variantes que no conocemos.

A las 10:30 (horario de ricos según Rufi) salimos desde la carretera que va al Polígono ya que el propio Polígono está a rebosar (es lo que tiene los horarios de ricos en día de diario). La primera parte de la ruta es vieja conocida y transcurre por el canal del Mesto.

Hasta llegar al Embalse de Pedrezuela, que por cierto, estaba hasta arriba.

La ruta vira al sur de vuelta a Guadalix para adentrarnos en nuevos recovecos de la Dehesa de Moncalvillo que desconocíamos.

Lo que desconocíamos también es la cantidad de agua y barro que tenía la Dehesa. ¿No estábamos con sequía?. Nunca había visto tanto barro en la dehesa y nos pusimos como cerdos tanto el ciclista como la bicicleta eléctrica que salió encantada.

Otra cosa buena que descubrimos de la Eléctrica, es que es capaz de salir sin problemas de los barros mas fangosos, no se si por la potencia o los ruedones que llevamos.

Total que nos pusimos de barro hasta la mochila, pero disfrutamos como enanos. Incluso adelantamos a unas musculares que iban renqueando (con la cabeza alta orgullosos de nuestras nuevas bicis ganadoras).

Tras una cuantas vueltas en la Dehesa volvimos por el sendero que conocemos paralelo al arroyo del Navalperal. Y pasamos por la carretera donde había unos anuncios de nuevas promociones inmobiliarias que durante años sólo había un solar y que por fin se han decidido a iniciar.

Total, que después de 41km estábamos de vuelta en San Agustín de Guadalix con el culo cagado y la bici encochinada.

La verdad es que a pesar de todo disfrutamos mucho y nos sorprendió la Eléctrica lo bien que se mueve en el barro. Me limpie el culo, puse un trapo en el asiento del coche y dejé a Félix con todo su equipo de torero bombero dedicado a limpiar la bici.

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Por El Boalo al Mini-Anglirú y gorilas en la niebla

Ruta realizada el Jueves 08/02/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
35.1 km
1112 m
38 Km Distancia Madrid
3h28'
2h42'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), 30% de trialeras, con tres o mas obstáculos, sin limitaciones de temperatura, zona de fotografía interesante, muchas puertas

Participantes: Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Descarga ruta: 2024-02-08-Boalo-MiniAngliru-La-Barranca.gpx
Reproductor audio crónica:

Llevaba varias semanas con ganas de hacer esta ruta para comprobar como se comporta la CUBE en la cuesta más inclinada de la zona de Madrid que conocemos. Por unas cosas u otras, llevo varias jornadas sin salir con el grupo aunque sí que he salido sólo o acompañado. De repente, me doy cuenta que no he recargado la batería de la bici y que está al 65%. La pongo a cargar un ratito antes de salir de casa y llega hasta el 70%. Más vale que me dure.

Al fin Domingo y yo nos plantamos en El Boalo en un día nublado y fresco que según avanzaba se convertirá en frío ante la llegada de la borrasca Carlota. Juanlu estaba invitado, pero su Moustache le está dando sustos eléctricos y no se ha decidido a venir. Seguro que es simplemente una conexión de un cable, pero no viene por si tuviera que empujar.

No es cuestión de madrugar y perder media hora en la M30 por el tráfico que provocan los mortales que aún no han descubierto que trabajar es cansado y menos divertido que el tiempo libre. A pesar de ello, Domingo llega tarde por un accidente en la M40. Cerca de las 11:00 nos ponemos en marcha y enfilamos hacia Mataelpino por una pista ancha. Me empiezan a doler los oídos por el frío y la humedad así que saco mi pañuelo para protegerme. Llegamos a la base del Mini-Anglirú que es como bautizamos a esa cuesta infernal con un máximo del 22% de pendiente que sube a un depósito de agua y que nos recuerda al Anglirú de Asturias que allá por el año 2008 subimos Jesús, Alfredo, Pepe y yo.

La Maliciosa está enterrada por la niebla y apenas es reconocible. Mientras enfilo la cuesta me viene a la memoria que Alfredo anda en Tanzania subiendo el Kilimanjaro y sus 5895 m. Os recuerdo que Ernest Hemingway escribió Las nieves del Kilimanjaro que publicó en 1936 y que dio pie a la película que protagonizaron Gregory Peck, Ava Gardner y Susan Hayward en 1952. Me temo que esas nieves y glaciares se han reducido drásticamente en este puñado de años. Como llevamos unos días sin noticias de la pareja exploradora, se me pasa por la mente la imagen de ambos dentro de una perola enorme mientras un negro da vueltas a las verduritas con un cucharón. Allí les veo rodeados de hambrientos caníbales esperando que se ablanden sus carnes. Veo a Alfredo atado con las manos por detrás porque se comía las patatitas, que ya le conocemos.

La experiencia de subir esta empinada cuesta nada tiene que ver con ese sufrimiento que antaño nos suponía. Recuerdo que en algunos tramos debíamos apoyar el culo en el borde del sillín y dar las pedaladas muy redonditas, sin bruscos empujes porque la rueda de delante se levantaba, Eso podía provocar que tuviésemos que poner pie en tierra lo que implicaba que el resto de la cuesta se tenía que hacer a pata y empujando pues era muy difícil conseguir la inercia para subirnos de nuevo.

Pues con la e-bike, olvídate. Se sube del tirón en la posición Tour que es la segunda menos potente después de la Eco. Es decir, nos quedan otras dos marchas aún más potentes. Es una delicia subir sin echar el bofe por la boca.

Con las mismas nos vamos acercando a La Barranca cuando nos encontramos a los bomberos haciendo prácticas de rescate en el mismo sitio que la otra vez que pasamos por aquí.

Tras las fotos iniciamos la subida por la pista que nos lleva al mirador de La Barranca donde la niebla nos impide ver La Bola del Mundo y la Maliciosa al otro lado del valle.

Me acuerdo de aquellas dos simpáticas chicas que aquí conocimos y nos acompañaron por la senda Ortiz haciendo senderismo un día del verano. Se me olvidó sus nombres. Quizás lean estas líneas, ya que les enseñamos la web y quieran comentar algo.

Bajamos por la senda Ortiz y nos cruzamos con poca gente, pero me llama la atención la cara de una fea señora que me mira con desdén, a la que saludo y no me devuelve los buenos días. Sin duda cree que ese sendero no es para bicis. Pero se equivoca.

Volvemos a salir a la pista y bajamos a toda leche hasta coger un desvío que nos lleva por un sendero trialero y entre jaras. Me llevo un par de sustos al engancharse el manillar en las ramas. La batería está al 20%, pero no me preocupa porque quedan pocas cuestas. Más adelante, llegamos al valle que discurre junto a la carretera que va para Cerceda. Recuerdo a Jesús a cuatro patas enterrado de medio cuerpo en una mezcla de barro y estiércol después de una caída. Miki y yo, nos quedamos tan paralizados como sorprendidos porque no sabíamos si podría salir o se estaba hundiendo en el barrizal. Al fin, una carcajada de Jesús nos sacó de dudas. En un pequeño reguero le ayudamos a lavarse porque el barro le cubría hasta la cara. ¡Qué grande era Jesús! Seguro que seguiría con nosotros dando pedales. Le echamos de menos.

Llegamos a Mataelpino y como era tarde, le digo a Domingo que mejor nos dejamos caer por carretera hasta El Boalo. Hace bastante más frío que esta mañana y con la velocidad se incrementa. Ya estamos en Don Baco para comer y descongelar nuestras manos al calor de la estufa. Zampamos bien y contundentemente como es menester. Sólo queda lo peor: lavar las bicis, meterlas en el coche y emprender la vuelta para casa.

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Torrelodones-Hoyo Trialeras

Ruta realizada el Jueves 25/01/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
32.4 km
724 m
25 Km Distancia Madrid
2h56'
2h36'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), 30% de trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo

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Descarga ruta: Torrelodones-Hoyo20240125v2.gpx
Reproductor audio crónica:

Esta ruta la realizó el grupo en mayo del 22 y, vista la satisfacción general que había suscitado, pensé en proponerla para este jueves. Tampoco es que fuera muy complicado llegar a un acuerdo ya que en esta cita solo nos postulamos Alfredo y yo. Y ya sabemos que nuestro Alfredo es un entusiasta de Torrelodones y sus trialeras, así que era una propuesta segura.

Nos recibió un día de abril en el mes de enero. Quedamos en el campo de futbol (polideportivo Julián Ariza), donde había muchas plazas libres para aparcar. Nada más bajar del coche, me cambié el culote de invierno por el corto sin dudarlo. El día era totalmente primaveral. Prueba de ello es que Alfredo iba goteando por la nariz debido a su alergia, dejando un rastro húmedo como Alien, el octavo pasajero.

Salimos de Torrelodones rodeando su cementerio y pronto nos metimos en dirección al Prado de la Solana y el Enebral por un vericueto de sendas y trialeras entre jaras y carrascas la mar de divertidas. Nos sorprendieron el barro, los charcos y el agua que nos encontramos y que fue una constante en todo el track. Llevaba bastante tiempo sin llover, pero allí estaba, para fastidiarnos. Así que, como empieza a ser tradición, desde el minuto uno ya estábamos embarrados como unos auténticos cerdos. Por suerte, este barro era del normalito, nada que ver con el que nos encontramos en Colmenar de Oreja, que debía ser para hacer botijos.

Al llegar al Enebral, seguimos paralelos al cauce de un arroyo. Rodeados de chalets, la temperatura bajó repentinamente, de forma extraña, cómo en la habitación de la niña de El Exorcista. Culebrando por estos caminos, Alfredo me contó sus últimos avances en temas de IA, así que es muy probable que veamos pronto una nueva versión de nuestra web con track diseñados por ChatGPT u otra IA. Igual también se lía a escribir las crónicas y monta por nosotros…

Rodeamos durante un buen rato la zona de chalets de los Peñascales, sin meternos nunca en la urbanización, con algún tramo de escalones de madera haciendo la puñeta. Terminamos dejando el sendero de circunvalación, en dirección al norte, directos al Cancho de las Cruces. Otra zona bien servida de arroyos, charcos y barrizales a los que ya están acostumbrados nuestras bicis, cual si de tritones se trataran.

Llegamos a los Altos de la Solana, donde decidimos tomarnos el platanito, igual que hizo la primera expedición. Allí estábamos tan tranquilos, disfrutando de la vista, cuando apareció de repente un abuelete que se había venido andando desde Hoyo. El buen hombre nos demostró su conocimiento de la zona, enumerando y describiendo todos los accidentes que se abarcaban con la vista. Ya estábamos dando picotazos, a punto de perder la conciencia mientras nos preguntábamos que habíamos hecho para merecer aquello, cuando el hombre se despidió de nosotros, que ya se le hacía tarde para el vermut.

Repuestos del encuentro, continuamos con la ruta, en dirección a los Canchos, cuyo nombre no presagiaba nada bueno, como efectivamente así ocurrió. Esta zona estaba llena de rampones que, con una bici convencional, te haría preguntarte que demonios haces allí. Posiblemente sea la más complicada del recorrido, pero no es excesivamente larga.

Bordeamos la academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares (Ohio, para los que tuvimos que perder el tiempo allí, «sirviendo a la patria») y, adentrándonos por pistas de sobra conocidas, enseguida llegamos al pueblo de Hoyo, atravesándole velozmente, que no era cuestión de tontear por zonas urbanas.

Ya se olía el fin del recorrido y aceleramos esta parte que transcurre bastante cerca de la carretera. Lo único destacable es una antigua cantera abandonada y llena de agua, cómo es frecuente en esta zona. Las más famosas son las de Moralzarzal y Villalba.

Incluso, ya casi llegando nos encontramos agua para aburrir. La entrada en Torrelodones la realizamos por la carretera M-618, pasando de un lado a otro, siempre buscando un triste sendero por el que evitar el asfalto.

Así acabamos esta preciosa ruta, divertida y sorprendente, porque no te imaginas tanta naturaleza en una zona tan urbanizada. El día fue un lujo y nos lo pasamos como enanos zigzagueando por estos senderos. En esta ocasión no nos quedamos a comer, que Alfredo está limitando su contacto social en prevención de su viaje al Kilimanjaro.

Y así se acaba este relato, a la espera de qué el próximo jueves, este extraño invierno nos permita salir de nuevo.

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Colmenar de Oreja y los Castrejones de los ….

Ruta realizada el Jueves 11/01/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
37.8 km
898 m
44 Km Distancia Madrid
3h17'
2h49'
Características Terreno Suelo arcilloso (problemático con lluvia), sin trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Temperatura media: 10
Descarga ruta: Colmenar-de-Oreja-20240111.gpx
Reproductor audio crónica:

Primera ruta del año con la intención inicial de ver la nieve, pero dado el frio y la posibilidad de hielo cambiamos de planes y optamos por irnos al sur.

El cambio de planes fue casi antes de coger el coche, por lo que nos fiamos 100% de Domingo y aunque nos temimos lo peor con el barro arcilloso, al final resulto ser una ruta entretenida.

Quedamos en Colmenar de Oreja situada al sureste de Madrid entre los ríos Tajo y Tajuña que además es reconocida como «Bien de interés cultural» y la verdad que la plaza y su iglesia son bastante curiosas.

Como llegué un poco antes y a pesar de no contar con la apreciada compañía de Pepe, me fui a la plaza del pueblo a tomar un café entre los lugareños y currantes que ya llevaban el mono sucio antes de empezar el día. A la vuelta, Félix y Domingo todavía estaban descargando las burras y montando los aparejos. Total que casi a las 11 nos pusimos en marcha por el camino de Valderecho pasando antes por la Ermita del Cristo donde Félix rezó para que España siga unida y las pensiones sigan subiendo.

Justo antes de salir del pueblo pasamos un lavadero muy interesante que podíamos haber utilizado al terminar la ruta para lavar las bicis.

El camino de Valderecho era bastante anodino y tenía un barro arcilloso que se pegaba a las ruedas como cogieras una zona húmeda. Nos temíamos lo peor, como la famosa salida de Torrelaguna que tuvimos que volver a la gasolinera a quitar el barro. Afortunadamente el tema mejoró y no llegó a mayores.

El camino termina en la vega del Tajo donde tuvimos que atravesar una valla y comenzaba la zona fértil con todo tipo de cultivos.

Al cabo de 4 km volvimos hacia el norte , pero esta vez por senderos, cortafuegos y cuestones que si llegamos a llevar la bici muscular hubiéramos comido a las 4pm. Que maravilla las bicis eléctricas que te permite disfrutar de la bici de inicio a fin.

**** ATENCIÓN no existe el video VID_20240111_122357.mp4 en el álbum de Google de la crónica

Aunque relativamente cerca de Colmenar la ruta no paraba de hacer eses con subidas y bajadas constantes por zonas de matojos y pinos. Alguna cuesta dudo que la hubiéramos podido hacer con una muscular, pero con la eléctrica no hubo ningún problema.

Justo antes de llegar al pueblo nos hicimos una foto con el famoso banco del pueblo.

Y terminamos comiendo en el Restaurante El Palique un menú de 12€ con un entrecot que en la carnicería probablemente nos costaría lo mismo. Dejamos bien atadas las bicis en una farola de la plaza y cada 10 minutos revisamos (algún lugareño se acercó a ver que podía pillar). Justo a nuestro lado había dos viajas de 100kg cada una que se estaban zampando 4 menús (2 cada una) y cuando nos fuimos todavía estaban probando platos. No tenían pinta de ser inspectoras de estrella Michelin así que lo de catar todos los platos era pura gula.

Finalmente antes de volver a casa Domingo Y Félix procedieron a la limpieza de las bicis en la vía pública.

Jueves antes de cenar ellos querían merendar, pero le salió muy mal porque tenían que lavar. Así lavaban, así así. Así lavaban que yo lo vi

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Soto del Real-Morcuera-Canencia-Bustarviejo

Ruta realizada el Jueves 14/12/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
48.2 km
1120 m
38 Km Distancia Madrid
4h09'
3h21'
Características Terreno Suelo arcilloso (problemático con lluvia), 15% de trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas bajas, 200 metros no ciclable, con algunas fincas privadas, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Temperatura media: 8.6
Descarga ruta: Soto-del-Real-Morcuera-Canencia-Bustarviejo-20231214.gpx
Reproductor audio crónica:

Amanece un día soleado. Pero en cuanto abro la ventana para ventilar me doy cuenta lo cuan engañoso es este sol venido a menos. Así que salgo de casa con 3 capas, preparado para un día «refrescante».

Después del atasco de rigor de nuestro querido Madrid, llego a Soto a la hora a la que habíamos quedado enfrente del restaurante La Perola, un viejo conocido de nuestro grupo.

Alfredo, en un intento por inflar su rueda delantera, consiguió el objetivo contrario. Y no había manera de hinchar la dichosa rueda, hasta que Félix se dio cuenta de que la rosca de la válvula estaba floja. Apretarla y solucionarse el problema fue todo uno.

Empezamos el recorrido, cuando me doy cuenta de que mi freno delantero no funciona. Pruebo a frenar varias veces, pensando que en el circuito había burbujas de aire. Hasta a veces me daba la sensación de que frenaba pero era totalmente ilusorio, porque cuando me detuve a observar si había algún problema, comprobé que efectivamente lo había, ya que el disco no estaba en la pinza. ¿Pero cómo es posible, quién me lo ha quitado?, pensé alarmado. Cómo no estaba totalmente empanado, pronto me di cuenta de la explicación: había montado la rueda al revés.

Solucionado el segundo problema, y ligeramente colorado por este error globero, retomamos el camino, adentrándonos en zonas pantanosas. Y no es una figura literaria ya que nos embarramos totalmente, como viene siendo habitual en las últimas salidas, ésas en las que «nunca» vamos a mojar el motor…

Así, perlados de barro, con un camuflaje comparable a los ucranianos de Zelensky, seguimos en dirección hacia La Morcuera, en una subida continua, salpicada de vez en cuando por alguna cuesta con pendiente respetable que nos quitó el frio del comienzo.

Pronto llegamos a la pista que hemos cogido tantas veces, y que nos lleva a través de un precioso bosque hasta la carretera M-611.

Antes de afrontar la carretera decidimos tomarnos el platanito. Hicimos bien, porque poco después aparecieron, subiendo a toda velocidad, un Ferrari y un Lamborghini, rompiendo con su ruido la paz del bosque.

Subimos la carretera hasta el puerto ligeritos, para evitar encuentros con algún otro descerebrado sobremotorizado. Arriba el aire cortaba y bajamos un poco la velocidad para no criogenizarnos, dejando atrás el refugio y desviándonos en el Raso de los Toros, cómo siempre.

Nos adentramos en los Altos de la Morcuera, con charcos de hielo y barro solidificado, rodeando posteriormente el Cerro del Cuchillo. Pronto entramos en el bosque de nuevo, con sus arroyos helados y su penumbra de lo más refrescante. No nos encontramos con nadie hasta prácticamente llegar a Canencia, a pesar de la estupenda temperatura que hacía.

Bajando por la M-629 pero pronto nos desviamos en dirección a Bustarviejo. Félix ya me había avisado de la calidad del firme de esta parte del recorrido. Efectivamente, pronto comprobé que esa parte del track excedía ampliamente mis capacidades MTB, así que tuve que echar pie a tierra en múltiples ocasiones. Alfredo tuvo que hacer aquí un ejercicio de paciencia, pero es el precio de ir con «paquetes».

La zona complicada tiene una longitud de unos 3 kms, pero no toda ella es infame. Hay también zonas insufribles, temerarias y hasta ciclables.

Antes de llegar a Bustarviejo, el track baja en dirección a Miraflores, entrando en la zona que habitualmente tomamos, una pista muy divertida que se va cerrando en dirección al arroyo del Verdino, que iba hasta arriba de agua.

La vuelta a Soto la hicimos por un camino nuevo que no conocíamos. Transcurre al sur de Miraflores por un trazado muy agradable. En él, nos acabamos de perlar de barro, por si quedaba alguna zona limpia en nuestra bici y ropas.

A la llegada a Soto nos encontramos con la agradable sorpresa de qué Juanlu había venido a comer con nosotros. Así que, en comandita, estuvimos los cuatro en La Perola, que la verdad es que nunca defrauda. Así acabó este día estupendo, cogiendo energías para sobrellevar la Navidad y disfrutando de esta preciosa ruta en una zona que nunca defrauda.

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A molar y volar por los alrededores de El Molar

Ruta realizada el Domingo 03/12/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
57.6 km
905 m
37 Km Distancia Madrid
4h04'
3h22'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, con dos obstáculos, no adecuado para temperaturas altas, zona de cazadores

Participantes: Alfredo, Félix, Miki, Mario

Mas detalle ruta

Temperatura media: 8.4
Descarga ruta: El-Molar-Caminos-del-canal-de-Isabel-II-20231203.gpx
Reproductor audio crónica:

Un nuevo Bosch Boy se añade a molar con las Ciber-acémilas. Hace meses que no vemos a Miki y por fin se decide a pasar la mañana con sus viejos colegas de correrías y sufrimientos.

Ha hecho falta «digitalizarse» para recobrar las aficiones si no perdidas, al menos atenuadas. Y es que lo de «sufrir se va a acabar» le ha calado y ha comprendido que en la era de la Inteligencia Artificial resulta anacrónico seguir arrastrándose por las pistas. Porque no hay necesidad, que diría Peperistóteles.

Llegamos Mario y yo a la cita con mucha antelación. Después Alfredo y por último Miki un tanto azorado por llegar algo tarde, pero le disculpamos porque ya sabemos lo que significa transportar tan pesada carga y encima estrena el transporte de su e-CUBE en la bola del coche.

La mañana está soleada y a la vez fría. Las primeras pedaladas hacen sentir el biruji matutino en la cara. Así que hay que correr poco a ver si amaina. Las pistas del Canal son tan conocidas que no nos detenemos a hacer fotos, sino que vamos charlando y devorando kilómetros. Mario parece que se ha metido una guindilla por semejante sitio porque nos lleva cuchillo. Los demás hacemos un pacto de no subir del Eco en las respectivas Ciber-MTB’s para no alterar a la bestia que Mario lleva dentro.

Una de los dos obstáculos que serían insalvables sin la colaboración ciudadana.
Uno de los dos obstáculos que serían insalvables sin la colaboración ciudadana.

Como a Alfredo le va el monte, nos ha hecho una par de demostraciones de por donde es capaz de subir para mayor admiración del respetable. Le hemos seguido, pero con la vista.

Llega la hora del plátano con los treinta kms hechos. En el mirador nos paramos a ver la soleada llanura.

Unos kilómetros más adelante cruzamos la presa del embalse de Pedrezuela que recoge las aguas del río Guadalix que como casi nadie sabe, viene de Miraflores de la Sierra después de nacer en el Puerto de la Morcuera. Buena parte de sus aguas son canalizadas para dar agua a los vecinos de Madrid, pero el resto continúa su periplo hasta desaparecer en las fauces del Jarama, allá por donde está el circuito del Jarama después de recorrer sitios tan peculiares como el Azud del Mesto.

Las praderas están verdes para alegría de las vacas que se afanan en comer la hierba junto a sus crías. Ojo, que aquí no se pueden cazar como bien avisa el cartel.

Ya sólo queda seguir la pista hasta llegar a la atalaya de El Molar, en lo que es una desafortunada reconstrucción sin concesiones a la que suponemos hicieron los árabes cuando campaban por estos lares.

Y a casa que hay que comer.

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Las Zetas de la Pedriza y La nava en modo turbo

Ruta realizada el Jueves 23/11/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
51.2 km
1417 m
39 Km Distancia Madrid
3h34'
3h06'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Alfredo, Félix

Mas detalle ruta

Temperatura media: 11.5
Descarga ruta: El-Boalo-Zetas-La-Nava20231123.gpx
Reproductor audio crónica:

En esta ruta solo participamos Félix y el que escribe debido a que el resto del personal tenían excusas varias o falta de ganas permanente. Félix propuso hacer las Zetas de la Pedriza y yo doble la apuesta incluyendo la subida a la Nava que para eso tenemos unas Eléctricas como el conejito de duracell.

Salimos tranquilamente del Boalo a las 10:30 y a las 14:00 ya estábamos comiendo. nos hicimos 51 km y 1400 m de desnivel en 3 horas y media. Lo de las eléctricas es un chollo, nos subimos la Nava a 20km/h como si tal cosa.

La ruta sirvió para comprobar que con la Eléctricas podemos hacer 75 km y 1800m de desnivel sin problemas e incluso más si racionalizamos un poco el consumo y en vez de subir a 20km/h bajamos a 10 km/h. Claramente, tenemos que aumentar la ambición de las rutas porque podemos ampliar el perímetro sin problemas.

Como estaba perezoso pedí a ChatGPT que me redactara la crónica y me contesto lo siguiente:

«La ascensión a Las Zetas de La Pedriza es un desafío que recompensa con vistas espectaculares:

El recorrido, considerado clásico en el mountain bike madrileño, exige un gran esfuerzo físico. Las pronunciadas subidas a través de terrenos técnicos desafían la resistencia y habilidades del ciclista, pero cada zeta superada se convierte en una victoria personal.

El esfuerzo se ve recompensado con vistas impresionantes desde miradores estratégicos como el Collado de Los Pastores, donde se despliega un paisaje imponente con La Maliciosa, La Bola y La Cuerda Larga como protagonistas. Este trayecto, aunque exigente, ofrece la oportunidad de apreciar la majestuosidad de la Sierra de Guadarrama.

Cada pedalada, aunque demandante, es un paso hacia una experiencia visual incomparable. Las Zetas de La Pedriza son un desafío físico que culmina con la gratificación de un paisaje natural extraordinario. «

No está mal , pero me resulta muy literario, así que os cuento mi versión mas mundana; esta ruta no tiene misterio , es la clásica de las Zetas de la Pedriza con el añadido de la subida a la Nava. Saliendo del Boalo cogemos la trialera que nos ataja a la pista de las Zetas y comenzamos a subir a buen ritmo pero sin pasarnos (modo eTour).

Sin darnos cuenta llegamos al primer mirador con un tiempo espectacular y unas vistas despejadas que permitían ver mas allá de Madrid. Nos tomamos el plátano y seguimos sin pausa hasta el Collado de los Pastores donde estaban las mejores vistas.

Íbamos muy bien de tiempo, así que nos metimos en el el desvío que sube a la Nava. Cambiamos a modo eMTB y empezamos a subir a toda pastilla a 20km/h , total que en un pispas llegamos a la Nava y sólo era la 13:00.

La vuelta la Boalo seguimos por la bajada de la pista a Canto Cochino que parecía interminable desde La Nava con curvas de 360º y un terreno con piedras.

Y finalmente de nuevo cogimos otro atajo para ir al Boalo directamente (quitando las pegatinas a algunas bicis musculares) . Total que a las 14:00 ya estábamos listos para comer y aunque no estaba abierto Don Baco pudimos comer aceptablemente en Bar Restaurante de Los Reyes donde casi nos echan por apoyar la bici en la cubierta de la terraza.

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Montejo de la Sierra – La Hiruela. El camino de las hojas

Ruta realizada el Martes 21/11/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
29.6 km
853 m
73 Km Distancia Madrid
4h40'
3h37'
Características Terreno Suelo arcilloso (problemático con lluvia), 15% de trialeras, con tres o mas obstáculos, no adecuado para temperaturas bajas, 700 metros no ciclable, con algunas fincas privadas, zona de fotografía interesante, muchas puertas

Participantes: Domingo, Félix, Juanlu

Mas detalle ruta

Temperatura media: 14.6
Descarga ruta: Montejo-de-la-sierra-Hiruela-20201112.gpx
Reproductor audio crónica:

Hacía tiempo que queríamos adentrarnos de nuevo en la Sierra del Rincón después del buen sabor de boca que nos dejó la salida que realizamos en noviembre del 2020. La verdad es que da pereza llegar hasta este lugar tan apartado pero, una vez aquí, te das cuenta que merece mucho la pena.

Se acercaba un frente frío y estaba claro que iba a ser nuestra última oportunidad este año para ver la alfombra de hojas que cubre por estas fechas esta zona de la sierra.

Por suerte, Montejo de la Sierra tiene una zona de aparcamiento una vez pasado el pueblo, porque es de esos pueblos con calles cerradas que te lo pone muy, pero que muy difícil. Llegué tarde, después de un atasco monumental, a pesar del madrugón que me había metido, de un humor de mil demonios.

Pero en cuanto salimos por la carretera y empezamos ruta se me pasó. Tomamos un camino protegido por una puerta cuyo cierre hubiese hecho las delicias de cualquier mago. Después de desentrañar sus misterios, conseguimos pasar, subiendo por un camino inexistente a través de la hierba mojada. Las rodadas desaparecían poco después de nuestro paso, dejando el camino virgen de nuevo.

Antes de empezar a subir, nos encontramos con la agradable sorpresa de una balsa de agua embarrada que nos cerraba el paso. Las fincas colindantes, con sus correspondientes vallas de alambre (como si aquello fuese Gaza), hicieron fracasar la búsqueda de opciones menos húmedas, así que nuestras e-bikes se tuvieron que convertir en navios por un breve pero intenso instante. Por momentos veía que mi montura se quedaba atascada en el barro del fondo pero, finalmente, todos pudimos atravesarla sin incidentes, aunque eso si, mojándonos de lo lindo y perlándonos de barro.

Convenientemente camuflados por el cieno, acabamos de subir la ladera que el mapa denomina La Molilla. Aquí, ya nos encontramos con la primera alfombra de hojas, aunque un viento frío del norte estaba emperrado en levantarla.

Al llegar a la carretera que sube al puerto del Cardoso se suponía que teníamos que pasar por el camping La Dehesilla pero la cancela con candado indicaba lo contrario y tuvimos que dar un rodeo hasta encontrar una forma de adentrarnos por el bosque que nos marcaba el track. Esta zona fue complicada. No se veía camino alguno debido a las hojas. Por otra parte, el número de árboles caídos hacía que tuviésemos que cambiar continuamente de dirección. El ingente número de palos y zarzas que nos encontrábamos tampoco lo ponía muy fácil. Finalmente, este agotador tramo dio paso a unas praderas abiertas. Ahí giramos 180 grados, ascendiendo en dirección al puerto de La Hiruela.

Este tramo es uno de los más agradecidos de la ruta. Transcurre por un bosque de robles y pinos, con zonas abiertas que te permiten disfrutar de un espectacular paisaje.

Después de coronar el puerto de La Hiruela, seguimos por una pista en bajada que nos va acercando al bonito y turístico pueblo de La Hiruela. Otra zona de vistas impresionantes, donde nos paramos a hacer la foto de rigor, esta vez acompañada por un arcoíris.

Una bajada potente pasa rozando un helipuerto. Ya estamos justo encima de La Hiruela pero la senda esta cortada por uno de esos pasos que no lo ponen fácil a los ciclistas. No había manera de soslayar la dichosa puerta, ni siquiera aunque hubieses llevado un patinete. Así que tuvimos que pasar nuestras pesadas bicis por encima del dichoso obstáculo. Sería la primera vez de la 6 ó 7 que tuvimos que hacerlo ese día, porque da la impresión de que , en esa zona, a los ciclistas no se nos ve con buenos ojos. Costó pero al final lo conseguimos hacer volar a nuestras bicis con bastante soltura. Cómo casi en todo, es cuestión de experiencia y maña.

Callejeamos entre las preciosas casas de La Hiruela y nos dirigimos hacia la senda de la Fuente Lugar, cruzándonos en su recorrido con el lavadero. Una zona preciosa llena de verdín, como nos recordó Juanlu.

Después de empujar un buen rato, llegados a una carretera, donde decidimos que íbamos a abreviar el recorrido. Dada la hora, evitamos una zona de trialeras en subida y posterior bajada, dirigiéndonos directamente hacia el Molino de La Hiruela, donde disfrutamos de nuevo de las puertas antibicicletas. En la salida nos encontramos con un equipo de Telemadrid a los que recibí con un gruñido cuando me acercaron el micro, por lo que optaron por entrevistar a Juanlu y a Félix, más sensibles al medio informativo y sus necesidades de carnaza. Atravesamos de nuevo el pueblo y subimos por la carretera M-137 (apenas con tráfico) para coger una pista a la altura del helipuerto en dirección al puerto del Cardoso.

La vuelta transcurrió por pistas muy agradables con bonitas vistas a Pradena y Montejo, amenizada por zonas de pinares cerrados.

Ya nos veíamos en Montejo, pero para evitar otra vez la experiencia acuática con el Arroyo del Valle, decidimos explorar nuevas vías de escape para ir por la carretera. Manías nuestras, que no nos gustan los barrizales. Así fue como nos dimos de bruces con una granja que tuvimos que rodear campo a través, entre zarzas, vacas, puertas, vallas, etc. Hoy era el día de ir por mitad del campo, haciendo camino al andar.

Por fin conseguimos llegar al mesón El Hayedo «on time«. Dejamos las bicis en un almacén a pesar de los morros del hijo del dueño. Comimos estupendamente, como ya pudimos comprobar la primera vez que fuimos por allí. Dejo aquí un botón (bueno, dos) de muestra.

Un día muy agradable a pesar del frio que fue entrando a lo largo del día, con una ruta espectacular. Muy recomendable, especialmente en otoño. Quizás le habría quitado alguna puerta, alguna triscada campo a través y algún empuje de bicicleta entre piedras llenas de verdín, pero el entorno hace que todo eso se olvide pronto. Ahora quedaba la vuelta a Madrid, pero esa es ya otra historia.

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