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The Bosch Boys in action: El Castañar de El Tiemblo por Casillas

Ruta realizada el Viernes 17/11/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
40.9 km
1281 m
67 Km Distancia Madrid
4h09'
3h26'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), 15% de trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, 50 metros no ciclable, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Temperatura media: 13.3
Descarga ruta: El-Tiemblo-Casillas-20231117.gpx
Reproductor audio crónica:

Se trata de una de las rutas más bonitas del año que repetimos otoño tras otoño. La noche anterior dejé la bici metida en el coche para abreviar la salida. Salgo a las 7:25 de mi casa. El día se levanta con niebla lo que presagia un atasco monumental por las carreteras. A la hora convenida llegamos The Bosch Boys con apenas cinco minutos de diferencia. Al llegar a El Tiemblo el cielo ha abierto y está soleado aunque fresco sin llegar a hacer frío. Comenzamos la ruta del gran Nano Flojo y Nieves Blade Runner cortesía una vez más de Mario, que siempre nos deleita con sus acertadas selecciones. Hoy no viene con nosotros porque se reserva para salir el finde con su grupeta «Cicloglotones» por esta misma zona.

Bajamos hasta el primer embalse del Alberche llamado El Charco del Cura, sorteando el divertido sendero que recorre la orilla donde sólo un obstáculo de piedra impide la continuidad.

Me confundo de camino y bajo en dirección a la presa. Paro para ver el paisaje y veo salir a unos 50 metros un ciervo macho y cuatro hembras corriendo hacia el embalse. Rectifico mi camino metiendo el Turbo para alcanzar a mis compañeros. ¡Qué lujo eso de subir como un cohete sin apenas esfuerzo!

Más allá cruzamos el Embalse del Burguillo por su puente para observar que a pesar de las lluvias está escaso de aguas. Recorremos su ribera hasta alcanzar el brazo por donde discurre el arroyo de la Iruela que da nombre al valle de esta reserva natural tan verde como bella.

Subimos a buen ritmo (14 km/hora) tirando de motor y piernas en partes iguales, hasta que ya sudando decidimos que podemos reducir la velocidad porque nos va a sobrar tiempo para llegar a comer. La cosa se pone algo más dura cuando el asfalto se torna pista y las cuestas suben de inclinación.

Llegamos al puerto de Casillas sin apenas parar para alguna foto o aflojar la presión de la vejiga. Recordamos como era subir hasta aquí con las bicis normales y nos tomamos el plátano mientras celebramos, una vez más, la decisión de la compra de la e-bike.

Empezamos la bajada a Casillas por una pista en buen estado, pero enseguida nos metemos en un largo pedregal con mucha inclinación y piedra suelta que requiere mucha atención para no terminar descabalgados. Los brazos y los dedos gordos soportan todo el peso del cuerpo a pesar de bajar el sillín. Me duelen mucho y decido descansar en los sitios más técnicos. Domingo baja bastante bien y Alfredo como un cohete se queda esperando impaciente.

Aquí empieza lo mejor. En Casillas tomamos una cuesta ligera entre hermosos robles que han tapizado el suelo con sus hojas ocres mientras en el árbol aún se mantiene una buena parte de ellas. Más adelante se truecan en castaños inmensos y preciosos. Sus hojas tienen un color más vívido de distintas tonalidades de marrón. Es un paisaje digno de contemplar. .

Enseguida coronamos en la Cruz del Tornero y comienza un descenso suave entre estos enormes árboles. Los caminos definitivamente se han perdido debajo de un manto de hojas que los alfombran. Algún canto escondido entre el follaje, te pega un sobresalto y me recuerda que he de seguir atento por donde meto la rueda delantera. Foto va y foto viene. Llegamos al mayor castaño del bosque denominado » El abuelo», donde se acumulan los pocos senderistas que hoy se han acercado a la zona.

Seguimos ruta por el sendero que hace un par de años conocimos gracias a Mario y donde Alfredo nos deleitó con una magnífica voltereta donde el casco le libró de mayores consecuencias. La verdad es que es una preciosidad y sólo unos pocos metros son no ciclables para los comunes mortales.

Salimos a la pista principal donde bajamos a velocidades importantes. De repente un frenazo brutal de Alfredo nos hace patinar a Domingo y a mi. Subidón de adrenalina. Casi me como a Domingo. Protesto y le pregunto a qué se debe. «Es que me he pasado el desvío, pero he frenado despacio» -dice Alfredo. Me recuerda una de las mayores hostias que me he dado en mi vida donde salí volando, me destrocé el traje de ciclista, me dejé la piel de brazo y pierna, me salió un enorme cardenal de cadera a rodilla y se llegó a doblar la llanta delantera de la bici. Juanito se acordará porque lo vio en primer plano. Mismo motivo, mismo argumento y mismo protagonista. Me muerdo la lengua, echando humo y por no cagarme en todos sus ancestros, decido bajar por la carretera hasta el coche.

Limpio la bici para meterla en el coche antes de entrar a un infame restaurante llamado «El Castañar». Las sillas tiene el respaldo que recuerda la tapa del wáter, preludio de lo que nos espera. Me ahorro describir la bazofia y el servicio. Baste decir que Alfredo dejó el segundo plato casi sin tocar. Inaudito e increíble, ¿verdad? Pues imaginaos.

Aquí os dejo un breve video con lo mejor de la ruta. A disfrutarlo

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Tres Cantos-Colmenar y las trialeras con gafe de Pedrito Sanchez

Ruta realizada el Jueves 09/11/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
43.5 km
900 m
20 Km Distancia Madrid
5h28'
3h45'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), 30% de trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, 5 metros no ciclable

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Mario

Mas detalle ruta

Temperatura media: 19.3
Descarga ruta: Tres-Cantos-20231109.gpx

Hoy hemos quedado los 4 Fantásticos con sus 29″, tres de ellos eléctricos, a realizar una orgía de trialeras para celebrar las pedazos de bicis que tenemos. Seleccionamos una ruta cañera proporcionada por Mario que nos permitió hacer las dos trialeras de Colmenar Viejo a Batan en sus dos sentidos, así como la trialera del puente de la Marmota.

Todo pintaba maravilloso hasta que escuché por la radio que Pedro Sánchez había cerrado el trato con Junts y podrá ser investido presidente. Esto significa que se avecina 4 años mas de gafe (tras sufrir una pandemia, inundaciones, terremotos, crisis económica, inflación, la luz, Filomena, un volcán, guerra Ucrania,…). Efectivamente, la maldición del Sanchismo nos hizo presencia en la ruta y comenzó con el olvido del casco en casa en la ruta mas cañera.

Total que empezamos la ruta yendo a Colmenar Viejo paralelo al arroyo de Tejada. Nada mas cruzar el carril bici me llamo la atención el típico listillo de carretera «Compañero, hay que llevar el casco». Yo entiendo que te digan eso si ven que eres un gobero, pero yo iba con mi Trek Rail 9.8 XT y vestido de gala (menos el casco), así que o bien no me salía de los huevos, o bien se me había olvidado. En ambos casos no aplicaba el comentario.

Ya en marcha por el arroyo Tejada, me acordé de que en Valencia me vetaron una ruta porque teníamos que cruzar 2 o 3 veces un rio, no vaya a estropearse el motor eléctrico. En apenas 6 km tuvimos que cruzar 7 veces el arrollo metiendo las botas en el agua (por cierto el pobre Mario no se trajo los botones). A ver si sobreviven los motores a esta prueba.

También nos encontramos por el camino a un rebaño de ovejas autónomo sin pastor ni perro. Iban completamente a su aire con un circulo azul en el lomo. Quizás estaban monitorizadas por un dron, pero la verdad es que no nos explicábamos como estaban solas a su aire y lo controladas que iban como si supieran perfectamente su destino.

El caso es que tras pasar un rebaño de Búfalas llegamos a Colmenar Viejo donde pudimos hacer una foto con el fondo de Madrid.

Obsérvese que a dos de los ciclistas le han crecido los cuernos. No digo mas.

Hasta aquí todo correcto, una vez rodeado Colmenar Viejo pillamos la primera trialera hasta el puente del Batan donde descubrí que las eléctricas además de comerse todo en la bajada también son capaces de escalar por las piedras como una moto de trial. Una pasada.

Cuando llegamos al puente volvimos a Colmenar por la segunda trialera paralela al rio Manzanares y aquí empezó la gafada de Pedrito.

A mitad de camino perdimos a Mario, tras esperar 20 minutos fuimos andando a buscarle y lo encontramos esperándonos. Félix y Domingo le dijeron que estábamos esperando en el cruce del riachuelo. De nuevo Mario no venía y tuvimos que ir a buscarlo y resulta que creía que íbamos a volver con las bicis. Nos pusimos en marcha y tras avanzar un trecho volví a esperar al grupo y otra vez no venían. Como no había cobertura no sabía nada y resulta que Mario se había dejado el guante y había vuelto sobre sus pasos. Total que estuvimos cerca de una hora de tiempo en parada en mitad de la trialera. Claramente la ruta se nos había ido de las manos pero a pesar de todo decidimos completarla.

El trio calavera que por fin aparecen después de otros 20 minutos esperando

Ya de vuelta a Tres cantos pillamos la trialera hacia el puente de la Marmota y luego bordeamos el embalse de el Pardo para subir directamente a Tres Cantos. Como ya era tarde llevamos al pobre Mario a cuchillo con las eléctricas en modo turbo, pero aguanto perfectamente el tirón. Total que llegamos a las 15:15 y nos fuimos cada uno a comer a casa porque al ser fiesta no tocaba comida en ruta.

«Compañero, hay que llevar casco»

La verdad es que el día sirvió para probar las Eléctricas de 29″ en modo trialera de piedras y se comportaron estupendamente tanto en bajada como subida.

Otro día mas que disfrutamos en compañía de una ruta muy divertida y un tiempo excelente.

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Desde Calles por Loringuillas subiendo hasta las Marianetas; despidiendo Chulilla 2023

Ruta realizada el Miércoles 01/11/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
36.9 km
574 m
245 Km Distancia Madrid
5h29'
3h52'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), sin trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

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Temperatura media: 18.5
Descarga ruta: Calles-Marianetas20231101.gpx
Reproductor audio crónica:

Pues esta era la última ruta que íbamos a realizar por la zona y la seleccionamos para disfrutar, sin muchas dificultades técnicas, intentando que sus paisajes se nos quedaran grabados como buen recuerdo de esta comarca.

Dejamos todo recogido para abandonar la casa en cuanto volviésemos y partimos con la «fregoneta» hacia el pueblo de Calles, cerca de Chelva.

Llaneando agradablemente por una carretera abandonada entre naranjales y huertos, llegamos a la cola del embalse de Loriguilla.

Dejamos en lo alto las ruinas del castillo de Domeño, lleno de andamios, que trabajo tiene para dar y tomar, y nos adentramos en una hoz, dibujada por el rio Turia. Su entrada parece que está vigilada por la cascada de Domeño, que se originan en las Balsas de Cargas del canal que hay en la parte superior de las colinas que rodean la hoz. Por supuesto, ahí sacamos el dron.

Pasada una central hidroeléctrica, doblamos a la izquierda para tomar una pista con una subida de las dan disgusto cuando vas con una bici muscular (es de las que empiezan con pista de hormigón, ahí lo dejo). Después de una subida de unos 5 kms. con una fuerte pendiente, llegamos al Alto de Marianeta (otros lo llaman de Roche, por lo que veo en los mapas). Desde aquí las vistas son realmente espectaculares.

En esta zona empezó a soplar un viento bastante fuerte que pronosticaba un cambio en el tiempo. Nos acompañó el resto del recorrido. Atravesamos un páramo, antes de empezar a bajar de nuevo, entre sabinares y barrancos, cruzando de nuevo el Canal Principal del Turia.

La vuelta la realizamos por un bosque precioso, con el ruido del poderoso viento moviendo los árboles y haciéndonos acelerar el ritmo, temiendo un tormentón inesperado.

Abajo nos esperaba el Turia de nuevo y su cauce nos llevó de nuevo a Loriguilla. En Calles cargamos las bicicletas para volver a Madrid, a ritmo prusiano nos duchamos en Losa y decidimos emprender el camino de vuelta a Madrid, comiendo por el camino, en una gasolinera de Requena seleccionada por Alfredo, y que nos sorprendió por su calidad.

La llegada a Madrid la hicimos entre viento y lluvia, pero entramos sin problemas. Al día siguiente entregamos nuestra fregoneta melonera, y así, sin percances de ningún tipo, acabó nuestro viaje de otoño. Cómo siempre, genial por la actividad, la compañía y los paisajes. Deseando volver otra vez a las andadas, se despide su seguro servidor hasta la próxima crónica.

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Los chulillos barrancos de Chulilla

Ruta realizada el Martes 31/10/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
16.4 km
346 m
254 Km Distancia Madrid
4h49'
3h41'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), mas de 40% de trialeras, con tres o mas obstáculos, sin limitaciones de temperatura, 6000 metros no ciclable, con algunas fincas privadas, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Chulilla-Senderismo20231031.gpx
Reproductor audio crónica:

Dos días seguidos de MTB no son nada si las herramientas están debidamente electrificadas. Sin embargo, más por tradición que por descanso, decidimos hacer esta ruta de senderismo que es sin duda la estrella que atrae al turismo en esta zona.

A Chulilla ya fuimos la primera noche en busca de un restaurante donde cenar y de paso, literalmente perdernos por sus estrechas y empinadas calles. Esta vez vamos de día y aparcamos la «fragoneta de los maracatones» en un parking a las afueras del pueblo, donde se acumulan las caravanas de los escaladores que acuden al barranco a suspenderse en sus verticales paredes. Al poco de avanzar por el sendero señalizado que sale frente al aparcamiento se puede admirar el surco que el río y los muchos miles de años han ido horadando.

Hace un día magnífico. Nublado aunque a veces se deja ver el sol y con una temperatura que ronda los 20 grados.

Después de avanzar alrededor de un kilómetro y doblando el sentido para seguir el curso caprichoso del barranco del Río Turia, nos sorprende un pequeño chamizo donde se venden bebidas y otros artículos. Dentro hay un señor de grandes proporciones que nos invita a pagar un euro si queremos seguir disfrutando del paseo. Parece ser que el mantenimiento de los puentes colgantes y de las barandillas son un negocio particular. Por apenas dos días, y se lo hago saber, debo pagar mi correspondiente cuota ya que los 65 años aún no los tengo cumplidos, edad a partir de la cual parece que mi pago pecuniario se va a reducir en algunos ámbitos, éste incluido.

Ahí empieza el descenso al cañón y se divisa el puente más alto. Nos sigue de cerca «la familia Sobrasada», así bautizada por Domingo cuando nos dicen que vienen de Menorca. Van varios adultos con varios niños y tres perros. Entre los adultos va un fotógrafo cargado con dos cámaras, un gimbal y un dron. Nos hacemos las fotos mutuas y les dejamos pasar para volar nuestro querido dron «Retortijón», en la más estricta intimidad, no vaya a ser que ávidos guardas forestales nos tomen la matrícula también en la Comunidad valenciana.

Damos fe de que esta ruta en MTB, no es viable. Dos días antes sobre el plano nos costó un rato convencer a Alfredo de que no es adecuado cargar con las e-bike por aquí. Menos mal que la alternativa que encontramos fue muy divertida, como cuenta en la correspondiente crónica que él mismo ha hecho.

Parece que el comportamiento de «Retortijón» es un poco errático. No acertamos a saber si es debido al accidente acuático que tuvo en el Valle de Ambroz, a la mala cobertura del GPS, al apantallamiento producido por los metales del puente colgante, a que la señal de radio entre las paredes verticales producen ecos,…etc. No obstante, al intrépido Alfredo no le acogota la posibilidad de perder tan estimado artilugio y hace sus piruetas habituales incluyendo pasadas por debajo del puente. (Véase el video -cuando esté disponible)

Llegamos al segundo y más modesto puente donde de nuevo hacemos las fotos de rigor. La «familia Sobrasada» nos precede y sólo un señor con su probable hija nos sigue de cerca. Es un lujo ver esto sin cientos de personas que es la tónica general en festivos y fechas más veraniegas, según nos informa Domingo que ya ha estado anteriormente.

Otro cartel avisa que el que quiera pasar deberá abonar la cuota establecida. Observo que quien regenta esta taquilla es un clon del anterior y deduzco que son hermanos gemelos. Suponemos que se van turnando en los puestos de pago, pues distan bastante.

Avanzamos por el margen del río en suaves subibajas. Llegamos hasta un puente metálico sobre una estructura de hormigón.

Poco más adelante finaliza el recorrido del cañón en una carretera. Ahí decidimos que dar la vuelta hasta Chulilla por el track previsto no aporta nada más que andar por un monte salpicado de pinos ralos y jóvenes, carentes de interés. Así pues, subimos hasta el Embalse de Loriguilla que Domingo conoce de su anterior viaje y retornamos por el mismo camino donde están de nuevo «los Sobrasada» volando su dron.

La vuelta la hacemos del tirón. Nos cruzamos aguerridos escaladores y algunos más paseantes que no son tan madrugadores como nosotros. Hoy los rotundos gemelos apenas van a sacar para pagarse un menú en el pueblo.

Cogemos la furgo y nos desplazamos un kilómetro hasta un parking de pago que está en la entrada del pueblo. Cuatro euros por aparcar. Da igual si estás media hora o el día completo. El problema es que el pago con tarjeta no funciona. Llamo al ayuntamiento y me dicen que ahora se acerca el responsable. Menos mal que llega un extraño señor que tiene monedas y Alfredo le cambia un billete de cinco euros por cuatro monedas que es todo lo que tiene. Sorprendido por tal negocio se va tan contento. Me llaman del ayuntamiento y me dice que el problema es que sacamos la tarjeta antes de tiempo, a lo que le respondo que no, y que nos lo ponen tan difícil que nos vamos a comer a otro pueblo por dejarle con mala conciencia.

Sin embargo, lo que hacemos es descender por un sendero que sale junto al aparcamiento en dirección al río. Abajo hay unas vistas estupendas del cañón.

El Charco Azul es muy peculiar. Con esas maderas que se adentran en un remanso de agua donde el barranco muestra sus paredes verticales y en el frente se adivina un pequeño azud con su aliviadero por el que da continuidad al Turia.

No hay nadie y podemos disfrutar del entorno para hacer las correspondientes fotos y el rodaje con el vuelo del drón. Salimos del cañón por otro sendero pegado a una de las paredes y observamos las distintas construcciones antiguas para el mantenimiento del curso del agua.

Seguimos la Senda de los Pantaneros hasta llegar a la furgo e irnos a comer a un restaurante del polígono de Villar del Arzobispo donde ya comimos el día anterior con relativo éxito. Es que no hay mucho donde elegir.

El día lo rematamos con una siesta y una cena con horario europeo (a las 20:30) en el Restaurante la Posá otra vez en Villar del Arzobispo donde se apostan los pocos supervivientes que hay en el pueblo porque entre que es la noche de Halloween, el desértico aspecto de sus calles y los disfraces de muertos de la tienda del chino, parece que estamos viviendo un capítulo de Walking Dead.

A dormir a las 22:00 que Alfredo está zombie y ya no conoce.

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Higueruelas y sus trialeras sin fin

Ruta realizada el Lunes 30/10/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
42.3 km
1175 m
252 Km Distancia Madrid
4h19'
3h31'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), 30% de trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas, 2 metros no ciclable

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Temperatura media: 15.2
Descarga ruta: higueruelas-cerros-simon-y-las-pedrizas-los-pinares-la-torrecilla20231030.gpx
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En Higueruelas empezamos la segunda ruta de la escapada, pero previamente hubo una discusión sobre que ruta realizar; yo quería la ruta de los cañones que coincidía parcialmente con la de senderismo y el resto quería otra ruta menos dura. Al final eligieron el resto (dos contra uno), pero cometieron un gran error, eligieron la ruta mas cañera de Higueruelas donde yo mismo acabé reventado de tantas trialeras y eso que estrenaba eléctrica de 29″ con suspensiones y ruedas sobredimensionadas para enduro.

El otro tema de discusión, casi al mismo nivel que la amnistía, fue donde comer en la España abandonada un lunes. La conclusión a la que llegamos es que el mejor sitio para comer de diario es en un restaurante de polígono (el único que habría los lunes). Y fue lo que hicimos, identificamos un restaurante en el polígono de Villar del Arzobispo llamado «La Loma» con su buen parking para furgonetas de todos los tamaños y servicio rápido, eficiente y barato.

Volviendo a la ruta, esta etapa consiste en tres lazos que comienzan subiendo por pista y terminan en trialeras muy divertidas entre pinos.

El primer lazo transcurre por el norte de Higueruelas en los Cerros Simón donde hay un parque de molinos espectacular en los que curiosamente había muchos parados a pesar del fuerte viento (claramente aposta para no abaratar en exceso la luz).

El tamaño de los molinos eran brutales y hasta que no estabas cerca no eras consciente de su altura. Además son de tres palas y el zumbido era constante.

Tras aproximadamente 8 km de subida llegamos a la cima del cerro Simón sin apenas sudar gracias al apoyo de las bicis eléctricas. Seguimos llaneando hasta el cerro de las pedrizas donde comenzó el festival de 6 km de trialeras entre pinos mediterráneos.

Por primera vez pude probar mi Trek Rail 9.8 XT y es una pasada. Se tragaba todo y no tenía limites. Vamos, un peligro andante. Acabamos con los brazos reventados.

El segundo lazo recorre la sierra de los pinares al sur de Higueruelas con una trialera también muy divertida pero de menor calado. Desde este lado pudimos ver la planta de procesamiento de caolín y nuestras bicis se llenaron de un polvillo blanco que afortunadamente fue fácil quitar. En lo alto aprovechamos para tomar el plátano, realizar la correspondiente meada y proseguir con el resto de la ruta.

El tercer lazo, mas divertido si cabe, se dirigía hacia el oeste hasta el caserío Hoya de Antaño. De nuevo comenzamos con una subida tendida y terminamos con 5 km de trialeras.

Acabamos todos reventaditos con los brazos doloridos, pero disfrutamos como enanos.

Cargamos la «fregoneta» y nos fuimos al restaurante del polígono de Villar del Arzobispo llamado «La Loma» donde aparcamos nuestra furgoneta sin problemas (por cierto nuestra furgoneta era la mas grande del parking). La entrada al restaurante parecía una película del oeste donde tres forasteros vestidos de ciclistas entraban en la cantina del pueblo y el barrendero, el fontanero, los mozos de transporte y demás habitantes del polígono se dieron la vuelta para observar a los nuevos. Nos recibieron dos camareras curtidas en todo tipo de fauna y nos trajeron la comida con una eficiencia militar. Al final, un entrante de ensalada, primero, segundo, postre y café 11 euros. Y encima te dan una tarjetita que donde te regalan un menú por diez visitas.

Cuando estábamos casi terminando vimos una oferta para ciclista mas barata que el menú tradicional. Por curiosidad preguntamos a la camarera (que por cierto se acordó de los tipos de café que pedimos cuando volvimos) y nos contó que por 5,5 € tenias un cocido y por 0,5 € mas tenias barra libre de bebidas.

La jornada terminó con una buena siesta junto con la planificación de la cena y la ruta del siguiente día.

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Desde Losa del Obispo por las Hoces del Turia escapando de las lluvias

Ruta realizada el Domingo 29/10/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
53.4 km
1243 m
254 Km Distancia Madrid
5h29'
3h52'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), sin trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Temperatura media: 20.2
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Como viene siendo tradición, después de haber echado un buen número de horas buscando rutas, alojamientos y restaurantes en la zona cántabra de Bárcena Mayor, tuvimos que cambiar de destino. El tren de borrascas (porque ahora ya no son una, son varias y tienen nombres propios, que acojona más…) no nos dio opción y tuvimos que echar mano de las alternativas que teníamos ya en la manga, por si las moscas, esas que nos acabaron comiendo.

Hace años estuve con un grupo de amigos en la zona de Chulilla (Xulella en catalán, perdón, en valenciano, que en esta web no vamos a ser menos que en el congreso). Me gustó mucho la zona, con sus cañones y cárcavas. Así que buscamos posibles rutas por la zona, que a priori, me pareció bastante dura. Cuando vimos que aquello estaba lleno de caminos, sendas y trialeras, decidimos lanzarnos a la aventura. Y es que, en esta ocasión, los desniveles y pendientes no eran un problema porque los tres intrépidos ciclonautas que nos íbamos a aventurar por estos lares estrenábamos tres nuevas monturas electrificadas que se suponía que nos librarían de nuestras ataduras gravitatorias. Eso, si no nos estampábamos contra un árbol, nos despeñábamos por algún acantilado o nos electrocutábamos al pasar un rio, pensamientos que a uno le pueden rondar cuando no conoce estos tratos.

Esta vez, innovadores como nunca, alquilamos una furgoneta para llevar las bicicletas, no muy aquilatada en tamaño, la verdad sea dicha. Parecíamos los Heredia llegando al pueblo para vender melones. Con semejante tarugo, podríamos habernos alojado en ella sin ningún problema, pero eso ya era demasiado radical y optamos por una casa en el pueblo de Losa del Obispo. El día de la llegada no hicimos ruta pero tuvimos que pasar la prueba de subir las bicis por una empinadísima y todavía más estrecha escalera, mientras nos acordábamos, de forma detallada y minuciosa, de la familia del dueño de la casa, que no nos comentó nada de semejante particularidad. En casa Anselmo, mientras cenábamos, empezamos a hablar de que ruta a realizar al día siguiente. Por primera vez, no llevábamos TODO cerrado desde Madrid. Me había traído el ordenador y decidimos hacer una sencillita para ver que tal se nos daban la e-bikes.

El domingo empezamos la ruta bajando las bicis por la infernal escalera. La salida era desde el mismo pueblo, en dirección a Chulilla.

La ruta no llegaba a este pueblo, y pronto nos adentramos en la zona de las hoces del rio Turia, rodeándolas y viéndolas desde arriba.

Empezamos una subida de unos 500 m. en 10 kms. donde pudimos comprobar como subían las nuevas bicicletas. Al principio cuesta un poco compaginar asistencia, cambios, pulsaciones y ritmos pero, como somos superespabilados, producto de la nueva era, pronto nos hicimos con la e-técnica (tontaa de palabra que me acabo de inventar).

Uno de esos momentos…

Al final, acabamos subiendo el cerro Castellano y enfilando el cerro del Aire, la zona más alta de la ruta y muy bien ventilada. A partir de ahí empezó una bajada suave y disfrutona.

De camino encontramos con una mina abandonada de caolita y arcilla, la primera de muchas que vimos por la zona, y que había dado lugar a una lagunilla donde aprovechamos para sacar «nuestro» dron.

Ya quedaba poco para llegar a Villar del Arzobispo cuando nos encontramos con Vicente, un pastor de cabras, cuyo rebaño hizo las delicias de Félix, el amigo de los animales (por eso debe ir con nosotros…)

En Villar intentamos comer, pero nos ignoraron, ningunearon y pasaron ampliamente de nuestras personas, así que optamos por volver a nuestro querido pueblo de Losa

Zona de salto en parapente a la salida de Villar del Arzobispo. Félix listo para el despegue.

En Losa conseguimos comer en casa Anselmo por los pelos. Con esto ya vimos que comer por la zona no es tarea fácil, como siempre nos ocurre en las salidas por nuestra España vaciada.

Por la tarde, después de una dura lucha por decidir que ruta hacíamos al día siguiente, nos acercamos a Chulilla, con idea de cenar allí. Pues nos costó, a pesar de estar el pueblo lleno de guiris y ser el centro turístico de la comarca. Finalmente lo conseguimos a la salida del pueblo, en una terraza alternativa, por las pintas que no por el precio.

Y así terminamos este estupendo primer día de nuestras andanzas por tierras «chulescas».

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Buitrago de Lozoya – frente del agua

Ruta realizada el Jueves 12/10/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
37.1 km
578 m
64 Km Distancia Madrid
4h26'
3h13'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, con un obstáculo, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Félix, Mario

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Buitrago-del-Lozoya-Fortines-Frente-del-Agua-Sector-Paredes-de-Buitrago-y-Pinuecar-Vuelta-al-Embalse-de-Puentes-Viejas-2023-10-12-08.gpx
Reproductor audio crónica:

Audio: Outlaws – Dixie Highway

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Se nos acaba el verano, ya va siendo hora, seguramente hoy sea el último día que se pueda salir en manga corta. Otro día de lujo para estas fechas.

La cosa empieza mal, me temía un desplazamiento tranquilo hasta Buitrago , pero ¡ja!, los que se iban de puente salieron de casa sin desayunar y liaron un agradable atasco en la zona del circuito del Jarama. Musiquilla y paciencia, la cosa no duró demasiado pero si lo suficiente para que Félix me llamase impacientado. No sé cómo, pero  consiguió pasar el lío antes que yo.

Descargo la bici mientas me aclimato a una agradable temperatura de 12 grados, se acabaron los calores, temperatura ideal para rodar. En eso aparece Félix con su flamante Cube, el opina que esta temperatura es tirando a frío y con ello justifica ir cubierto con las rebeca.

El inicio de la ruta es agradable, bordeamos el embalse por ese conocido sendero entre pinos que te llena los pulmones de aire fresco y la retina de espléndidas vistas. Todo muy guay hasta pasar la presa de Puentes Viejas.

Toca subir los cuestarros que nos llevan a las posiciones de observación durante la guerra.  Estamos en el lado «nacional» y Loma Quemada tiene varios puntos estratégicos y bunkers que vamos visitando. Nos detenemos especialmente en el centro de mando falangista (centuria de ametralladoras), del que me sorprendió su buen estado de conservación. Avituallamos leyendo el cartelón informativo del «frente del agua» e intentando imaginar cómo sería pasar por allí una noche cuando el frente estaba activo.

Descendemos visitando varios fortines, unos en mejor estado que otros, hasta llegar a la carretera que une Prádena del Rincón con Gandullas. Este tramo es un peñazo, pero no queda otra que tragar asfalto para bordear el profundo surco del río Cocinillas.

Poco antes de llegar a Gandullas debíamos tomar el Colada de la Zarcilla, nos costó encontrar su inicio por lo escondido que estaba. La colada hace honor a su nombre, estaba llena de matorral y zarzas que, a medida que avanzábamos, impedían el paso hasta llegado un punto en que para no quedar con el pellejo desollado decidimos dar la vuelta. Más que una colada era un paso entre fincas delimitado por muretes de piedra con una anchura de metro y medio, como por allí ya no pasa ni el ganado ni Blas ha quedado abandonado e intransitable.

Llegados a Gandullas, quizá debido a ser el día de la Hispanidad o quizá a la hora, recortamos el track y nos olvidamos del bucle que enlaza los fortines, polvorín y puesto de mando republicano. Así, avanzamos hasta la estación de telecomunicaciones y sus enormes antenas. Aquí tuvimos que saltar un muro y pudimos comprobar sobradamente lo incómodo de hacerlo con una eléctrica, tarea penosa para una sola persona si no quieres rayar la pintura.

Ya no queda más que bordear el embalse por el lado opuesto a la salida hasta regresar a Buitrago. A mitad de camino nos encontramos con el antiguo Palacio de Osuna, en ruinas desde hace años y ahora en proceso de restauración. Parece ser que un descendiente del Marqués de Santillana, también llamado Iñigo López de Mendoza (1566-1601) y quinto Duque del Infantado, fue quien decidió mandar construir esta casa-palacio, concebido para uso recreativo, al estilo de las «Villas Palladianas» diseñadas por el arquitecto Andrea Palladio en la región del Véneto (Italia). Me temo que la restauración va a quedar como la de ese famoso «Ecce homo», ya están metiendo mucho hormigón.

Y esto fue lo que dio de sí la mañana, agradable charla, algo de historia y relax para la vista.

En el álbum os dejo el video de la ruta ¡Nos vemos en la próxima!

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Hoy 5 de Octubre del 2023 estreno mi e-bike Cube por Rascafría

Ruta realizada el Jueves 05/10/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
26.5 km
436 m
56 Km Distancia Madrid
3h18'
2h13'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), 15% de trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, zona de fotografía interesante

Participantes: Domingo, Félix, Juanlu, Mario

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Rascafria-Guarda-Forestal-Senderos-Angostura-2023-10-05.gpx
Reproductor audio crónica:

Era el 22 de Abril de 2012 cuando estrené mi Top Fuel 9.7. Ya dije entonces que no sabía si esa sería mi última bici; pero que en caso de no serlo, la siguiente sería eléctrica. Y así ha sido. Han sido 11 años y 6 meses gozados con alegría y algunos sufrimientos, incluyendo una fractura de costilla que hace poco me descubrieron en una resonancia magnética. Poco he tardado en venderla. Tan sólo dos días después del estreno de la Cube. Y yo que de sentimental tengo como el cálculo de las probabilidades: entre cero y uno, he sentido un cosquilleo como de nostalgia. Como de despedida de un amigo que se va al otro lado del mundo y al que no vas a volver a ver. En fin, lo que no puedo es seguir almacenando MTB’s que apenas uso y que a partir de ahora por razones físicas y químicas, menos aún.

Requiescat in pace. La música es Lacrimosa del genial Requiem de Mozart

Vamos a lo que vamos ya con la crónica del día. Mario nos propone tres rutas por Rascafría el día anterior. Como no sabía si me iban a entregar la Cube, decidí que la intermedia sería suficiente. Finalmente me la entregan al medio día del miércoles y Mario se encuentra con el asolador panorama de una Moustache y dos Cubes todas con motor Bosch CX4 de 85Nm. Con su Trek con motor cántabro del 61 (más o menos) y sin tapujos se inclina por la ruta de medio pelo.

Después de ímprobos esfuerzos para sacar las pesadas e-bike de los respectivos coches, nos juntamos en la plaza del pueblo. Empiezo a hacer el book fotográfico a mi Cube para dejar un recuerdo imborrable que espero poder volver a ver dentro de otros 11 años y medio.

No sé como se comportan estos cacharros en las cuestas, pues apenas he hecho unos metros con alguna que brevemente me ha prestado algún amigo. Lo que me sigue sorprendiendo son los 25 kg que pesa y estoy deseando saber como se desenvuelve el motor para mitigar el sobrepeso de la e-bike y el mío propio.

Enfilamos por el margen del río. En las primeras cuestas percibimos un bienestar indescriptible. El día es impropio de la fecha. Parece que estamos a primeros de Junio (de los de antes). Harán unos 23 grados y el recorrido está verde por las copiosas lluvias de Septiembre, que este año ha sido especialmente tormentoso.

Cuando empieza a picar hacia arriba el camino, tan solo con la marcha Eco la bici se desliza suavemente. Apenas necesito hacer esfuerzo. Supongo que mi cerebro después de 25 años acostumbrado a evaluar las cuestas, no comprende lo que está sucediendo. De repente han desaparecido los 25 kg de lastre. Sube con la sensación de que vas llaneando por una cuesta en tierra que tendrá un 5-6%.

Juanlu está exultante. También está casi de estreno con su Moustache, pues es la segunda vez que monta, pero la primera con cuestas de verdad. Ya no habrá que esperarle en los cruces. Al menos en las subidas. Domingo no demuestra su perplejidad porque ya ha montado otras cuantas veces con la e-bike de Raquel y acompaña a Mario algo más atrás.

Subimos despacio y sólo de vez de cuando pongo las otras marchas durante unos metros para comprobar la sensación que transmiten. Esto es un lujo. «El sufrir se va a acabar». Esta será otra nueva frase famosa del grupo, parafraseando aquella del anuncio televisivo de «El fregar se va a acabar». También propongo la frase de «Pedalear es de pobres», pero para añadirla al catálogo, habrá que esperar a que el resto de compañeros amorticen sus «musculares» y anacrónicas MTB’s.

Llegamos en un «sin sufrir» por la GR10-1 al monumento del Guarda forestal. He de decir que siempre los hemos mirado con respeto y agradecimiento por su labor; sin embargo desde que nos multaron en el Cañón del Río Lobos por volar el dron para hacer unas fotos, su imagen se ha deteriorado. No hacíamos nada en contra de la naturaleza y un imbécil se empeñó en jodernos el día. En su recuerdo, echo una meada en el monolito.

Mario nos sorprende con sus inagotables conocimientos sobre todo aquello que tenga que ver con las MTB’s. Un gran aporte al grupo, sin duda.

Tras otras cuestas sin que las piernas lo acusen, llegamos al puente sobre el río de la Angostura donde empieza el descenso. Voy a comprobar como se comportan estas ruedas de 2,60 con horquilla Fox de 140mm. Tras comprobar que los frenos no responden adecuadamente por estar aún nuevos, decido no coger grandes riesgos hasta que se marquen en el disco. Vamos cogiendo velocidad hasta llegar al Puente de La Angostura donde empiezan las divertidas trialeras.

Es una verdadera gozada. Las piedras se las come, literalmente. Sorprende la maniobrabilidad y la seguridad que transmite. Es muy noble y las trazadas son perfectas. Las ruedas que llevo no están tubelizadas y están más infladas de lo que estoy acostumbrado. Sin embargo, no percibo rebotes incómodos. Sólo en las bajadas extremas, me corto y me bajo de la bici porque aún no soy consciente de que llevo una tija telescópica. Prefiero ir descubriendo poco a poco los límites de mi técnica con la nueva adquisición.

Cuando llegamos al pedregal que precede a la presa de Pradillo compruebo el funcionamiento de la marcha Walk. Menos mal que a los señores de Bosch se les iluminó el cerebro porque ahí volvemos a comprobar que son 25 kg de metales varios y otros componentes. Tras un breve descanso, descubre Domingo que se ha dejado la mochila con «toda su vida» según palabras literales, en el último descanso. Parte raudo y azorado en pos de hallar su vida antes de que algún desalmado se la lleve, mientras hago unas fotos, como no, de las nuevas MTB’s, que quedarán como nueva imagen de la web que Alfredo nos está mejorando.

Vuelve Domingo con mejor cara diez minutos después con su preciada carga.

Nos dejamos llevar por la gravedad y las trialeras hasta Las Presillas y enseguida a Rascafría. Allí elegimos erróneamente un restaurante llamado El Río, que Mario conocía de sus anteriores dueños que sin duda lo llevaban bastante mejor que los actuales. La terraza junto al río está muy bien. No nos dejan sentarnos a pesar de que hay mesas libres. Los dueños son extranjeros, quizás rumanos y aún no se han enterado de que va esto porque están agobiados. Mientras nos apretamos unas cervezas celebrando el estreno. Cuando ya nos cansamos de esperar nos sentamos para descubrir que varios de los platos del menú se han acabado. Comemos regular, pero no empaña una mañana fantástica.

Durante la sobremesa comentamos lo felices que nos haría Alfredo añadiendo en la app Aquihayquevenirllorao del móvil, ese botón «Return to home» que tantas veces le reclamo y que ni siquiera con el auge de la AI es capaz de desarrollar.

Nos despedimos y ahora lo más duro es meter la bici en el coche (yo creo que he gastado más energía que pedaleando) y los 90 kms hasta casa.

Os dejo con un video de la ruta que ha hecho Mario y que está muy bien porque sale el relieve en 3D

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Estrenamos la Orbea Rise H20 por San Agustín de Guadalix

Ruta realizada el Domingo 01/10/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
22 km
311 m
31 Km Distancia Madrid
3h11'
2h12'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, zona de fotografía interesante

Participantes: Félix, Marisa, Pedro

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Azud-del-Mesto.gpx
Reproductor audio crónica:

Como dice el encabezado, hoy vamos de estreno. Marisa se ha comprado una pedazo de bici eléctrica de luxe y hay que probar si ambas se llevan bien. Y para ello lo mejor es hacer una ruta por el campo con un recorrido sencillo y a la vez divertido. Así que les cito a las 9:00 en el polígono de El Raso.

A las 9:00 estamos aparcados los dos coches en el sitio acordado. Esto es una norma no escrita de todos aquellos que se suman a este grupo aunque sea esporádicamente. Es que eso de esperar… no lo llevamos bien y Pedro sabe que la puntualidad es una de nuestras características.

Llevo dos rutas en el GPS porque no sé cuanto entusiasmo tiene Marisa por derrochar con la nueva adquisición. Una de 22 kms y poco más de 300 m de desnivel y otra de 42 kms y 530m de desnivel. Pregunta: ¿Cúal os apetece hacer? Marisa responde por los dos interpelados y la respuesta es tan contundente y rápida como innegociable. La de 22. El sillín ya le hizo estragos ayer en un breve paseo. Y es que los sillines de serie son cojonudos, pero no son los más cómodos para entrepiernas profanas y menos aún femeninas.

Descargamos las bicis de ambos coches y nos encaminamos a la senda paralela al río Guadalix hasta llegar a la escalera que nos baja a la cascada de El Hervidero. Pedro decide que se queda al cuidado de nuestras queridas bicis y bajamos Marisa y yo.

No esperaba que llevara tanto agua, pero pensándolo bien es lógico. Al fin y al cabo es un río de pequeño caudal, pero que no es fácil que se seque, y su cascada tampoco es que requiera el caudal del Orinoco. Es pronto y aún no ha salido el grueso del personal dominguero. Nos hacemos unas fotos y descubrimos en un rincón una pareja sentada en unas rocas. Subimos la escalera de piedra para seguir nuestra breve ruta en dirección al Azud del Mesto.

Tras unos breves consejos de como se deben manejar los cambios y las distintas marchas que ofrece en motor Shimano EP8 RS, Marisa descubre el modo correcto de usar el Turbo en una cuesta que pica hacia arriba y se desmelena a toda caña, mientras Pedro y yo nos desgañitamos para avisarle que no es por ahí. Esto nos lo hace en otras dos ocasiones. Y es que se le van las piernas como alma que lleva el diablo en cuanto ve una cuesta donde mojarnos la oreja. Pedro y yo adivinamos la sonrisa que no vemos; pero intuimos que sustituye a una mano elevada con el dedo corazón erecto. Mohínos y con las orejas gachas damos pedales soportando el caloruzo impropio de estas fechas. Son 32 grados y esto ya no hay quien lo pare.

Recorremos el barranco por el camino paralelo al río Guadalix. Su nombre de origen árabe, significa “el río de los alisos” por la abundancia de estos árboles en las inmediaciones de su ribera. Es una delicia. Vamos a la sombra de las rocas, puesto que el sol todavía no está vertical, y con una temperatura suave de alrededor de los 20 grados. El terreno está limpio en su mayor parte y apenas hay dificultad para ciclar. Es la idea principal para que Marisa pueda probar la bici. Sólo en dos puntos nos descabalgamos para pasar un pedregal descarnado que tiene cierta dificultad a la que no queremos tentar.

Llegamos al final del barranco donde el Azud de Mesto nos presta su imagen para unas fotos. Cuento el objetivo y fecha de construcción de la obra según me acuerdo de lo que leí en una exposición que hizo el Canal de YII en su sede de la Plaza de Castilla hará 8 o 10 años. Hay mucha información en internet al respecto para los más cafeteros.

Deshacemos el mismo camino hasta las cercanías de la Cascada de El Hervidero que ya hace honor a su nombre por el número de personas, que ahora sí, nos vamos cruzando. Y es que ya nos acercamos a las 11 de la mañana, la hora del marqués.

Cogemos una de las pistas que se adentra en la dehesa de Moncalvillo. Damos un rulo circular con algunas pendientes sin más dificultad que la moderada física en las que Marisa nos demuestra su superioridad debido al dopaje eléctrico. Más tarde mientras tomamos una cerveza, nos cuenta Pedro que según el monitor del reloj Garmin su corazón se ha puesto a 193 pulsaciones. Y yo le digo que ojalá llegase a esa cantidad con casi 60 tacos. Ha debido sumar las pulsaciones de ambos.

Finalmente llegamos a una barrera que preludia una bajada técnica por pedregal suelto y terreno muy seco. Tras mis pertinentes instrucciones de que sigan mi trazada, observo que no me hacen el menor caso pues a pesar de que voy extremadamente lento, han decidido elegir su trayectoria. Cuando la cosa se pone algo más fea, aconsejo a Marisa que sigan andando. Sólo se baja cuando le digo que esa parte Gustavo se la hace a pata, a lo que me contesta que si se lo llego a decir antes, se habría bajado desde el principio.

Y poco más. Nos dejamos llevar por la gravedad hasta cerca del coche donde nos desviamos hacia La Kedada para tomar una merecida cerveza en la terraza mientras comentamos lo divertido que este deporte y lo contenta que está Marisa con su nueva máquina.

Pedro ya está evaluando si le vale la talla.

Os dejo con Peter Frampton y su Signed Sealed Delivered I’m Yours. Que os guste.

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San Agustín de Guadalix y los 4 Fantásticos

Ruta realizada el Jueves 28/09/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
36.1 km
530 m
31 Km Distancia Madrid
2h53'
2h28'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Mario

Mas detalle ruta

Temperatura media: 24.6
Descarga ruta: Guadalix-20230928.gpx
Reproductor audio crónica:

Los 4 Fantásticos consistentes en las dos trecks viejas, la nueva eléctrica y el tractor de Mario decidieron dar un rulo fácil por San Agustín de Guadalix para ir cogiendo la forma después de los excesos del verano.

Como novedad, Domingo estrena la Cube eléctrica que va a ser la tendencia en las próximas salidas con las eléctricas de Félix y Alfredo (por cierto este mes se meterá un ajuste en la web para poder gestionar dos bicis por persona).

Salimos directamente del restaurante la Kedada hacia el sur por unos campos bastantes secos y llenos de arena

Por el camino nos encontramos con burros y ovejas (que no venían del congreso porque en ese momento creo que estaban votando) y un pastor muy chulo en su caballo

La verdad es que la ruta no era especialmente bonita por lo seca que estaba, pero sirvió para probar La Cube Eléctrica en sus modos Tour y Eco demostrándonos Domingo que no es necesario sudar en las cuestas. También sirvió para confirmar que Félix y su treck vieja en modo Eco empezaba a mansear y que estaba contando los días para cambiar a la nueva eléctrica que se ha comprado.

Los caminos además estaban llenos de arena donde incluso Mario y la eléctrica con sus ruedones tuvieron que bajarse a empujar (y unos globeros que también se atascaron)

La ruta subía luego al norte hacia El Molar para enganchar con la carretera del Canal. Pero antes tuvimos que pasar una verja y aquí la eléctrica tuvo su primera prueba de fuego para ser alzada y metida por el agujero. Se confirmó que no era para tanto y que todavía tenemos brazos para subir este peso.

La verdad es que para ser otoño hacía bastante calor y no había ningún árbol por lo que en la primera sombra que encontramos aprovechamos para tomar el plátano viendo pasar los coches.

En el resto de la ruta Mario y un servidor nos enciscamos (a pesar de no haber cogido la bici en cuatro meses) hasta llegar al coche. Felix y Domingo que venían ambos en modo Eco llegaron cuando ya tenia la bici cargada en el coche porque tenía una comida de compromiso y el resto del equipo se quedaron a comer en la Kedada.

Otro día mas que pudimos disfrutar en compañía y claramente el futuro para los yayos y semi-yayos es la bici eléctrica.

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