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El Trébol del Parque Natural Saja-Besaya

Ruta realizada el Miércoles 29/05/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
35.8 km
1188 m
320 Km Distancia Madrid
4h16'
3h16'
Características Terreno Suelo arcilloso (problemático con lluvia), 15% de trialeras, con tres o mas obstáculos, sin limitaciones de temperatura, 150 metros no ciclable

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Temperatura media: 23.7
Descarga ruta: Trebol-Saja-Besaya-20240529.gpx
Reproductor audio crónica:

Esta es la ruta mas cañera de la salida, en la que sorprendentemente nadie puso pegas e incluso algunos lo recibieron con entusiasmo. Es una ruta que recorre el parque natural de Saja-Besaya subiendo por pistas y bajando por senderos justo en el corazón del parque.

Desayunamos a las 8:30, como todos los días, con un desayuno copioso que nos preparó la mesonera y cogimos el coche hasta Ruente para aparcar en el restaurante Casa Fito donde comeríamos al terminar la ruta.

La ruta comienza subiendo hacia el área recreativa de Saja, eje central del trébol. Yo creía que iba a ser una ascensión por pista suave y sin problemas, pero en el tramo final nos adentramos, como en los viejos tiempos, en una maleza que nos hizo el peeling a piernas y brazos.

Tras saltar alguna que otra valla y seguir el track, a pesar de no existir sendero, llegamos al área recreativa para empezar las otras dos hojas del trébol.

La segunda hoja comienza por pista subiendo hacia el sur, pero rápidamente se desvía a un sendero llamado La Tabla – Senda Andinoso (prohibido para bicis) en la que Félix y Domingo se hicieron los mansos y reusaron entrar. Afortunadamente no había alternativa por pista y no tuvieron mas remedio que pasar.

La verdad es que la primera parte del tema se hizo duro por algunos tramos impracticables.

Pero luego seguía por una pista bastante razonable con unas vistas impresionantes.

Con un tramo final de infarto por una trialera muy cañera que no pude grabar porque la Gopro dejó de funcionar.

Aquí Félix empezó a protestar, que todo muy bonito, pero que no podía ver nada del follaje por lo concentrado que estaba en no caerse, que la próxima hoja del trébol la hago por pista, que si las servilletas son de papel,….

El caso que en el tercer trébol la subida la hicimos por pista y la bajada también, pero yo me iba atravesando por trialeras que molaba mas.

En la cima del tercer trébol decidimos sacar a Retortijón para que nos sacara una perspectiva del bosque.

Una vez que llegamos de nuevo al área recreativa , bajamos por pista a la vera del río Bayones con hambre para comer en Casa Fito.

Vista de Los Tojos lugar del alojamiento en La Colodra

Finalmente llegamos sin problemas al restaurante y comimos estupendamente en la terraza.

La verdad es que tuvimos una suerte tremenda con el tiempo, los dos días dentro del Parque Natural de Saja Besaya nos hizo un sol increíble, pero justo el día antes y después hizo niebla con lluvia.

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Los Tojos vuelta circular Saja Besaya

Ruta realizada el Martes 28/05/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
57.3 km
1379 m
307 Km Distancia Madrid
3h52'
2h52'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Temperatura media: 20.5
Descarga ruta: Los-Tojos-circular-Saja-Besaya-20240528.gpx
Reproductor audio crónica:

La llegada a Los Tojos tarde anterior, con niebla y humedad por todos lados, no tenía que ver nada con la mañana con que nos sorprendió el martes. Un sol radiante nos recibía para el rutón que nos esperaba.

Después del desayuno potente con que nos cebó la dueña de La Posada de la Colodra, salimos con puntualidad prusiana, como es habitual. La posadera, al ver a Alfredo ya armado con la GoPro, no pudo por menos de hacer el comentario de que parecía un Teletubby. Por supuesto el resto de los expedicionarios lo recogimos y, a partir de ese momento, Alfredo fue el quinto Teletubby, el blanco.

Cómo Los Tojos está en alto, empezamos bajando el tremendo cuestón de 270 m. de desnivel en 2,5 kms que nos separa de la carretera S-203 y que lleva a Bárcena Mayor. Por suerte, con la eléctricas, la vuelta en estas circunstancias no es un motivo de preocupación.

Después de unos kilómetros por esta carretera sin que pasara ningún coche, llegamos a Bárcena Mayor, un pueblo turístico de libro.

Entramos en pista, y empezamos a subir paralelos al cauce de rio Argoza. La pista se fue adentrando en un hayedo salpicado por robles y por algún acebo. Estábamos pletóricos.

Al ir adquiriendo altura, el bosque dio lugar a prados (los «praos» como dicen por allí) llenos de vacas, terneros, caballos y potros, todos destinados a ser servidos en la mesa.

Poco después llegamos al Alto de la Cruz de Fuentes, con su encrucijada de caminos. Allí nos detuvimos para tomarnos el platanito y sacar el dron.

Después de monear un rato, bajamos hacia un valle realmente impresionante, con los pueblos de Soto y Ormas al fondo.

Poco después el camino nos llevó hasta la carretera C-625, que es por la llegamos el día anterior, entre nieblas y vacas, pero que hoy nos recibía de nuevo con sus mejores galas.

Cruzamos el puerto de Palombera para detenernos a zascandilear en el Balcón de La Cardosa.

A partir de esta mirador, se volvía a entrar en un bosque precioso. Daba pena bajar embalado e íbamos frenando para admirar la frondosidad que nos envolvía por todas partes. Por suerte, por la carretera apenas había trafico, unas cuantas motos y 2 Lamborghinis de unos soplagaitas.

Bajando, bajando entramos en Saja, pasamos por el desvío del El Tojo, volvimos a coger la S-203 y atravesamos Correpoco, sin hacer caso a su nombre. En La Pombieja estaba nuestro desvío a Los Tojos y empezamos a subir con decisión (y una asistencia de P.M., que si no…), llegando a la posada sin problemas y a tiempo de ducharnos.

Habíamos quedado para comer con Mario, que venía desde Santander. Había ganas de abrazarlo y así lo hicimos. Comimos en La Montañesa, tomando luego un café en Barcena, sin parar de rajar, como mandan los cánones.

**** ATENCIÓN no existe el video VID_20240528_145541.mp4 en el álbum de Google de la crónica

Después de despedir a Mario y su mujer, volvimos a Los Tojos a descansar. La cena fue suave, de nuevo en La Montañesa, que ya le habíamos cogido cariño. Luego, a descansar, que la siguiente ruta no iba a ser tan «comprensiva» como ésta. Al cerrar los ojos, volvía todo el verde que habíamos estado viendo durante el día. Lo que no recuerdo es si tuve sueños verdes…

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Hoces del Riaza y Sabinar de Hornuez

Ruta realizada el Lunes 27/05/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
44.9 km
797 m
126 Km Distancia Madrid
3h52'
2h52'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, con algunas fincas privadas, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix

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Temperatura media: 21
Descarga ruta: Las-Hoces-del-Riaza-Sabinar-de-hornuez-20240527.gpx
Reproductor audio crónica:

El día después de la fiesta de cumpleaños de Marga fue realmente duro. Me pase el día entero con malestar general y sin poder comer debido a la resaca del sábado. Hacía mucho que no bebía lo suficiente para sobrepasar el límite de mi resistencia al alcohol y así pasó, un domingo arrastrándome con el agravante de que por la noche apenas dormí 4 horas. Todo por una buena causa. Así debía afrontar el lunes: madrugón importante con viaje, seguido de una ruta en bici. ¿Quién dijo miedo? También para eso están las e-Bike.

Había que aprovechar al máximo esta espléndida primavera. Ya planeamos esta segunda excursión para finales de Mayo después de Las Batuecas y Sierra de Francia. Al fin y al cabo, no quedan muchas primaveras que podamos disfrutar; pero las que quedan, hay que hacerlo a lo grande y para esta salida el plan era conocer el Parque Natural de Saja Besaya. Como la distancia desde Madrid es larga y la entrada al alojamiento era después de las 16:00, decidimos hacer una escala en las Hoces del Riaza y el Sabinar de Hornuez, para comer en Milagros antes de reemprender la marcha hasta Los Tojos.

Esta zona la recorrimos con las familias allá por el 2007. Obviamente Alfredo no se acordaba. Ya le conocemos. Mientras los demás vivimos a un ritmo, el vive dos vidas; pero no se acuerda de ninguna de las dos.

12 de Octubre de 2007

A las 8:30 estábamos en un coqueto pueblo de Burgos llamado Montejo de la Vega de Serrezuela cuyo nombre es más largo que el propio pueblo. Tras la correspondiente lucha para sacar del coche las pesadas e-Bikes dejándolo todo ordenadito y discreto, salimos finalmente a dar pedales. El inicio es por pistas sin desnivel atravesando tierras de labor donde el verdísimo trigo está salpicado de innumerables amapolas rojas y todo ello acompañado de un mar de flores campestres multicolores, el azul celeste y las nubes blancas algodonosas. Añadimos el canto de los pájaros (sobre todo se oye un cuco en el barranco) y el continuo planear de buitres, para redondear la mañana. Un auténtico placer. Hasta la temperatura se ha aliado con nosotros.

Tras un puñado de kilómetros nos acercamos al Barranco de los Frailes desde donde observamos el cañón del río Riaza y multitud de buitres que anidan en sus paredes.

Entramos en el Parque Natural para lo cual previamente habíamos solicitado un permiso por internet. No sirve para nada porque no nos cruzamos con bípedo alguno, pero ya se sabe. Bajamos hasta la presa de Linares del Arroyo y nos adentramos en las hoces con la perspectiva de recorrerlas desde su interior. El agua del río corre abundantemente y nos sorprende lo nada transparente que va.

Tras poco más de 1500 m llegamos a las ruinas del convento e iglesia de San Martín de Casuar donde hacemos la breve pausa del plátano.

Unas fotos y abandonando la ribera del Riaza salimos hacia Valdevacas de Montejo donde hacemos unas fotos desde el mirador del cerro que plagado de tomillo en flor despide un maravilloso olor según se roza con las ruedas.

Seguimos rodando por otros praderíos florecidos acercándonos a Nuestra Señora de Hornuez. Se trata de una iglesia magníficamente restaurada donde la imagen de la virgen se asienta en el centro de la nave y en su altar está rodeada de una sabina barnizada, sin duda muestra del orgullo que los lugareños tienen por su peculiar bosque de sabinas. Nos extraña la afluencia en la entrada de la iglesia de gente bien ataviada en un lunes. Efectivamente son las fiestas y hoy finaliza.

El campanero nos invita a subir al campanario donde nos hace una demostración de su oficio. Para el escaso tamaño de las campanas, el ruido se me hace insoportable y como parece que se ha entusiasmado en su labor ante los peculiares observadores invitados, salgo por patas antes de que me dañe mis delicados tímpanos.

Las enormes, escasas y antiquísimas sabinas de este pequeño bosquecillo tienen unas hojas muy similares a las arizónicas. Pregunto a unos paisanos en la puerta de la iglesia, en la que sospecho no van a a entrar, sobre la diferencia entre sabinas y enebros. La contestación es poco resolutiva. Ellos lo llaman enebros aunque confiesan que creen que son sabinas. Constato posteriormente con mi móvil que son sabinas.

Cuando empiezan los cánticos beatíficos de la concurrencia femenina, iniciamos la huida tras un breve paseo entre las verdaderas protagonistas de la zona. Ya sólo queda llegar hasta los coches a través de senderos con ganas de sentarse a comer en el restaurante El Lagar de Milagros que Alfredo ha reservado en un pueblo cercano llamado Milagros. Es un típico y elegante local donde se aprietan vorazmente medio ternasco asado mis compañeros. Me dejan el rabillo y la caña de la pierna del cordero para comprobar que está fantástico. Yo me decido por algo más liviano porque mis entrañas no están para digerir grasas ovinas. Todo regado con límpida agua de manantial.

Después de la merecida hartadera, nos enfrentamos a tres horas de viaje parando sólo para tomar un café que nos despeje. Ya hasta Los Tojos donde llegamos para dejar las pertenencias, guardar las bicis en el garaje pertrechado con su correspondiente toma de electricidad para nuestras e-bike y descansar lo justo para ir a cenar a La Montañesa, local con amplias vistas al valle donde cenaremos en tres ocasiones.

Mañana más y mejor.

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Parque Natural Hoces del Río Duratón zona sur – Como no te voy a mojar…

Ruta realizada el Jueves 25/04/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
44.2 km
438 m
92 Km Distancia Madrid
4h34'
3h24'
Características Terreno Suelo arcilloso (problemático con lluvia), sin trialeras, con dos obstáculos, sin limitaciones de temperatura, 200 metros no ciclable, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Juanlu

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Temperatura media: 14.2
Descarga ruta: Hoces-Duraton-20240425.gpx
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Esta ruta la teníamos en mente desde hace tiempo, pero estábamos esperando a que el follaje estuviera a gusto de Félix y por fin llegó el día. Para ver todas las hoces sería necesario unos 80 km, tal como nos sugirió Mario, y por supuesto en vez de quedar a comer quedaríamos a cenar dado el nivel de moñigueo que hemos adquirido. Así que decidimos reducirla a 44 km en la parte sur que es la más bonita y con salida y comida en la Taberna de Perorrubio que se come muy bien.

Para asegurar estar a las 14:30 comiendo quedamos a las 9:30 en Perorrubio en frente de la Cantina y una iglesia muy cuca con monje incluido.

La ruta se dirige al norte hacia Sepúlveda por prados muy verdes esta época y lleno de pájaros que gracias a Juanlu fueron convenientemente identificados y descritos.

De hecho, por el camino nos encontramos a un volantón que iba dando saltitos y que Félix (el amigo de los animales y yayos del campo) no pudo evitar capturar.

Después de algunos kilómetros de prado y cultivo nos adentramos en el barranco/hoz del rio Caslilla , afluente del Duratón, que nos lleva directamente a Sepúlveda. Eso si con algún tramo a pata por la pendiente con rocas calcáreas.

Ya en Sepúlveda, visitamos la iglesia Virgen de la Peña y su mirador, donde aprovechamos para un pis y sacar fotos de la vista.

Seguidamente nos metimos en el cañón bajando por la Puerta de la Fuerza hasta el Puente Picazo donde comenzamos el sendero paralelo al rio Duratón y la vista a las hoces verticales.

Apenas recorridos 500m nos encontramos con el primer problema; una escalera que con las bicis musculares no hubiera habido ningún problema, pero con las eléctricas fue un suplicio. Sólo comentar que solo dos personas del grupo fueron capaces de apechugar solas con la bici. La frase «cada perro se lame su cipote» empieza a estar obsoleta en este grupo de nenazas.

Afortunadamente, el resto del cañón fue precioso, aunque con algunos arboles caídos que obligaban a bajarse de la bici. También hubo numerosas paradas para observar el follaje floral (lo dicho, el nivel masculino va cayendo cada año).

Salimos del cañón y del rio Duratón en el Puente de Villaseca y nos dirigimos al mini cañón del rio San Juan (afluente también del Duratón). Aquí empezó nuestra pesadilla; una maquina desbrozadora había destrozado el sendero y lo que es pero los cruces del rio los hacía imposibles de pasar sin mojarse.

En el primer paso del río, más o menos lo pasamos sin mojarnos mucho. Hubo alguna queja de «si me he mojado un poquito la puntita, como no me he traído los botines» (yo sí), pero todos nos quedamos tranquilos porque Domingo nos dijo que sólo había uno o dos cruces más (después de la pandemia ya nadie se cree estas afirmaciones). La realidad es que cruzamos unas 10 veces el río y al final lo pasábamos metiendo la pierna hasta la rodilla sin preocuparnos ya de nada. ¡Cómo no me voy a mojar!

Finalmente salimos de la tortura fluvial todos con los pies (y el culo) mojados deseando llegar al coche para cambiarnos, aunque todavía alguno se rebozó más en el barro como una croqueta.

Como resumen, aquí tenéis un video de la ruta preparado por Félix para vuestro disfrute

Los últimos 4 km fueron en carretera (menos mal) y llegamos justo a la hora que reservamos en la cantina de Perorrubio.

Comimos estupendamente a la carta con un buen vino y atención personalizada (se acabó los menús de batalla a 10€ que requieren 24 horas de digestión).

Para los curiosos comimos; Hojaldres rellenos de boletus con salsa de champiñones, Paquetitos de morcilla suave con salsa de piquillos, Tigres con crema de yuzu , garbanzos negros con calamares y langostinos, y de segundo Solomillo de ternera con salsa de foie de pato y setas y chips de plátano, y Cochinillo confitado a baja temperatura con boniato.

Juanlu se dejo un poco de solomillo porque no le entraba más, pero fue el único que pidió postre. El resto, a desgracia de Juanlu, no dudamos en pedir una cuchara adicional a la mesonera,

Otra ruta en la que disfrutamos del paisaje y la comida.

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Sierra de Francia desde Sequeros: San Miguel de Robledo – Garcibuey -Miranda del Castañar

Ruta realizada el Jueves 18/04/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
38.2 km
1128 m
195 Km Distancia Madrid
4h07'
3h03'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Juanlu

Mas detalle ruta

Temperatura media: 19.6
Descarga ruta: sierra-de-francia-desde-sequeros-san-miguel-de-robledo-20240418.gpx
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Hoy es el último día y se me ha hecho corto el viaje, pensaba en la duermevela. Se acerca la hora de levantarse pero me resisto. La leve luz que entra por las ranuras de la persiana me invita a levantarme pero las sábanas me retienen. Quizás el canto del gallo o el sonido de los pájaros me saquen de este estado pero no, es el berrido de Juanlu, cantando a voz en grito «Cómo no te voy a querer«, lo que me hace dar un bote en el cama y lanzar un exabrupto que no voy a reproducir. Es una vuelta a la realidad que me hace recordar que ayer se celebró el Real Madrid-Manchester y, cómo me fui en el descanso (descastado que es uno…), no sabía nada del resultado. Hasta ese momento.

La euforia indefinida invadía a nuestro equipo ciclista. La hazaña del R. Madrid era épica (¿?), aunque la parte que vi me pareció una castaña. Pero yo no entiendo de futbol, así que no me hagáis caso. Todo el desayuno giró en torno a este evento mientras dábamos buena cuenta del jamón que compramos el día anterior en La Alberca. Las láminas eran tan finas que demostraban bien a las claras el nivel tecnológico que han desarrollado en estos pueblos. Me rio yo de los 7 nm de los chips de Intel.

Cargamos las bicis, proceso en el que consumimos aproximadamente un 25% de nuestra energía, y nos dirigimos hacía el punto de salida, cerca de Miranda del Castañar, en el restaurante El Molino, una cucada de sitio que nos seleccionó Alfredo para celebrar el fin de nuestro viaje.

Descargar las bicicletas consume otro 25% de nuestras reservas. En esta situación iniciamos la ruta para descansar un poco, con la esperanza de no comernos un pedregal como viene siendo habitual.

La primera parte transcurre por una senda estrecha y rodeada de vegetación de lo más pintona. Al cabo de un rato se abre en una pista que va subiendo de manera sostenida y nos lleva hasta Villanueva del Conde. Lo atravesamos limpiamente y saltamos al siguiente pueblo, Sequeros, donde tonteamos un poco en el mirador de la Cabezuela, en su plaza de toros y en su laberinto de callejuelas.

La Ermita del Humilladero nos confirma que vamos por el camino correcto, zambulléndonos de cabeza en un pequeño hayedo que se ve continuado por un robledal.

En poco tiempo llegamos a un nuevo pueblo, San Miguel del Robledo, que nos sorprende con un mural precioso.

Desde San Miguel comienza la ascensión al Codorro que, poco a poco, va cogiendo pendiente. Finalmente llegamos a este pico, defendido por un nutrido grupo de antenas. Desde aquí las vistas son kilométricas: la Sierra de Tamames, las Sierras de Béjar y Candelario, Sierra de Francia y Parque Nacional de las Batuecas, todo a nuestro alcance.


Dejando atrás el Codorro, empezamos un descenso largo con algo de terreno suelto. Esta zona del track nos sorprende por sus espectaculares panorámicas durante la bajada.

Acabando el descenso en Garcibuey, pasamos por el estanque donde se encuentra el famoso mural del Tritón Miguelón, pero el estado del agua impedía disfrutarlo, así que tuvimos que confórmanos en verlo en la red.

Y ya estábamos muy cerca del fin del recorrido. En lontananza, Miranda del Castañar, un pueblo con bastante encanto, la verdad. Ya a la entrada del pueblo anuncian que es uno de los más bellos de España, uno de los 6000, claro. En su muralla, Alfredo nos dio una nueva master-class sobre el arte de subir escaleras con bici, que una vez más nos puso en nuestro lugar (gobleros forever).

La llegada al lugar donde estaban los coches fue coser y cantar, excepto por una caída tonta que tuvo Juanlu a 200 m. del restaurante y que, por suerte, no tuvo mayores consecuencias que un aterrizaje en ortigas (buenísimas para la piel) y unos rayoncillos en su Moustache y en su honra.

El restaurante El Molino fue un auténtico acierto por parte de Alfredo, unos de esos sitios a recomendar a tus amigos y a ocultar a tus enemigos. Pedimos todos carne (Félix evitó esta vez los boquerones), en especial Alfredo que se debió meter un kilo entre pecho y espalda. Un magnifico colofón para este viaje que nos ha mostrado una zona realmente preciosa, sobre todo si le quitaran tanto pedrolo suelto.

Subir las bicicletas al coche acabó con nuestras reservas, pero en la casa nos esperaba una reconfortante ducha que nos hizo más agradable el viaje de vuelta. De estas salidas hay que hacer más, leñe.

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Senderismo desde el Monasterio de Las Batuecas al Chorro

Ruta realizada el Miércoles 17/04/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
13.2 km
401 m
206 Km Distancia Madrid
5h02'
3h38'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), mas de 40% de trialeras, con un obstáculo, sin limitaciones de temperatura, 1000 metros no ciclable, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Juanlu

Mas detalle ruta

Temperatura media: 26.3
Descarga ruta: D3-Monasterio-Batuecas-Cascada-del-Chorro.gpx
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Además del título de la ruta y para que se recuerde, añado: fue el día en que el Real Madrid construyó un muro (¿a que se parece esto?), para que el Manchester City no rascara bola y acabara empate a uno, para estupor y tristeza de todos aquellos que le odian y para la alegría de dos personas (Félix y un servidor), que disfrutaron de lo lindo por el resultado, que no por el juego. Luego me extenderé, más adelante.

Amanecía que no es poco, después de la ruta de 54 km. que nos metimos el día anterior. Se notaba el cansancio, a pesar de la ayuda de las eléctricas. Nos íbamos a andar, parecía más relajado; pero a mi se me hizo dura. Nos despertamos «manu militari o roncari» a las 8 h, y no hacía falta despertador, había en las celdas de los monjes una incesante melodía de fondo, que nos deleitaba junto al trino de los pajaritos, todo muy entrañable, acogedor y extraño al mismo tiempo. El desayuno, la verdad, no estuvo mal: café, pan, aceite de oliva, tomate y jamón serrano, a éste último había que vigilarlo muy de cerca, porque desaparecía sin más (Freddy el putansias, se lo comía a puñados), y algún bollito rancio al que luego se añadió, un día después, las perrunillas compradas en La Alberca.

El día anterior, llevé a los chicos a cenar a La Alberca en mi coche, y de copiloto iba Freddy, que me dio una clase magistral de conducción, de como tenía que llevar el coche, con moderación, cuidado con la curva, frena, acelera, mira al frente, vamos que tuve dudas de que supiera conducir (tranquilo Freddy que te vas a Canadá). Pero mira tú que le tocó llevarnos en su coche al Valle de las Batuecas. Desde La Alberca al Valle de las Batuecas, hay una bajada importante con muchas curvas cerradas de 180 grados. ¡Cómo bajaríamos que al llegar abajo, a pesar de la retención de velocidad con que cuenta el coche para no tocar los frenos, olían a quemado. No te digo nada (consejos vendo que para mí no tengo).

El caso es que llegamos vivos abajo, y empezamos la ruta por una senda que está junto al aparcamiento. Nos esperaban 13,2 km. de ruta moderada (eso reza en la descripción de la ruta), y que además se necesitaba de buena forma física y que se requería tener el paso firme (no sé yo, con tanta piedra suelta).

Para empezar la ruta tenía muchas trampas, que si puentes de madera inservibles que hubo que saltar a pesar de la prohibición, echarse al agua para poder seguir y una subida al mirador de San José, desde donde se veía el convento del mismo nombre en terrenos donados por el omnipresente Duque de Alba.

Este convento fue fundado por el padre Tomás de Jesús en 1.599 y sufrió de todo: esplendor, incendios, desamortización…, hasta que en 1.950 lo ocupan nuevamente los carmelitas descalzos (con botas), que buscaban por estos lares su vida centrada en Dios, con sencillez y pobreza. Buscaban la soledad y el silencio, nada que ver con la sociedad actual, que busca cosas que nunca encuentra o que no les llena lo suficiente.

Después de bajar del mirador y por la ruta principal pasamos por el convento, rodeado todo él por un muro para protegerse de la sociedad actual o vaya usted a saber, tan contraria a los ideales de la Iglesia y tan distinta a las enseñanzas de Jesucristo, como la de «enseñar al que no sabe». Ahí lo dejo.

Pasamos el convento, siempre con Freddy por delante, y yo cerrando el grupo. Nos encontramos que de la principal sale otra subidita al Canchal del Zarzalón, un abrigo rupestre enrejado, donde dicen que una vez hubo pinturas, y te lo enseñan en un cartel, pero tu por más que lo miras sólo ves un corazón con una flecha que reza te quiero Pepi, o el consabido «aquí estuvo…» del tonto del haba de turno. Dejemos para la eternidad a los verdaderos protagonistas y a los otros que les den unas clases de como cuidar el entorno, aunque no confío mucho en que vayan a aprender algo.

Bajamos otra vez a la principal, no exenta de peligro entre piedras sueltas, hasta bien entrado el valle para volver a subir esta vez al Canchal de las Cabras Pintadas, otro enrejado con alguna supuesta cabra que ves de color ocre y algún que otro supuesto cazador, que te dice el cartel que esta ahí, pero que por más que miras no llegas a ver.

Muchas cuestas después y con otra vez algún susto que otro, por fin llegamos hasta el Chorro. Menos mal. Y yo pidiendo la hora (quien me lo iba a decir). Allí Freddy decide sacar el Retortijón, porque el sitio merece un vuelo con altas miras.

El dron sube un poquito y pega en las ramas. En un abrir y cerrar de ojos no aterriza en las manos de su dueño legítimo y decide por su cuenta aterrizar a capón contra el suelo y el agua, con consecuencias no demasiado desafortunadas ya que a día de hoy sigue volando en libertad vigilada.

Y hasta aquí la crónica, luego la vuelta es la misma por la principal y hasta el coche. Cogemos el coche y comemos en la Alberca, por cierto muy buen restaurante Freddy, que igual que te digo una cosa, te digo dos y aquí se acaba esta historia de un día precioso.

Y ahora y a petición del Jefe, una minicrónica del ¡Cómo no te voy a querer…! del Real Madrid-Manchester City, celebrado el 13 de abril a las 9:00 h de la noche en un bar de Riomalo de Abajo (no solo es malo, sino que está abajo).

Era casi la hora para que empezara la primera parte. Vimos un bar con un televisor grande apagado y entramos. Había un paisano que estaba de espaldas a nosotros y Félix saluda. Una, dos, tres veces y hasta cuatro, pero aquel señor impávido no decía «na». Yo llegué a pensar que era una estatua. Llegamos hasta él y le miramos por delante extrañados. Nos mira sin decir «na» inteligible, sólo un sonido hondo. La respuesta de Félix – ¡Ah ya! Habíamos dado con el sordo. Sale una señora y dice que ella no sabe poner el partido, que eso es cosa de su hermano. Otro señor, llama al hermano y nos apremia para que nos quedemos, pero ante ese animado ambiente, decidimos probar en otro sitio.

El otro bar también poco concurrido tenía una pantalla de televisión mediana; pero encendida. Llegamos los cuatro mosqueteros y entramos en el bar con mucha alegría y mucha entrega, pero viendo el panorama, empezamos a decaer. Parecía la película de «Amanece que no es poco». Un señor con su esposa se arrancaba tímidamente cada vez que iniciábamos la consabida «Cómo no te voy a querer…», pero se cortaba una vez se nos acababa la letra. Detrás tres señores inmutables observaban el partido sin decir ni «mú», ni moverse. «Los Setas» quedaron catalogados por Domingo. Ni siquiera cuando el Madrid marcó, lo que nos hizo pensar que eran del Barcelona o si no, ingleses.

Cenamos y todo iba bien. El Real Madrid ganaba, todo fluía. Acabamos de cenar. Freddy y Domingo, deciden irse porque había que madrugar al día siguiente y el fútbol, pues bueno, ni fu ni fa. Como habíamos venido en dos coches, pues se fueron en el coche de Domingo. Félix y yo, quisimos ver el partido, a pesar de sufrir como nunca. Félix decide estirar las piernas y salimos hasta que empezara la segunda parte.

Cambiamos de bar y nos vamos al de la pantalla grande con el sordo. Entonces comprendimos que estábamos en una película de Berlanga, podría ser la Escopeta Nacional, con Luis Escobar, José Sazatornil, Antonio Ferrandis, José Luis López Vázquez y dos aficionados del Real Madrid decepcionados por el juego y el ambiente. Al entrar se nos queda mirando el personal. Félix pide al camarero dos «Colacaos» con leche. El tonto del pueblo se gira, nos mira y se descojona. Félix le dice que es que somos de la liga antialcohólica y se ríe más, a lo que Félix le añade: «Si estuviéramos en el Oeste, nos habrías dado dos tiros», pero al parecer su escasa inteligencia no entendió la broma, limitándose a esbozar la sonrisa congelada. El caso es que de fútbol sabía un huevo. Normal.

Luego estaba otro haciendo aspavientos. El Mudo. Le teníamos a la izquierda y se dirigía a mi intentando explicarme no sé qué. Yo le contestaba por peteneras y tan campante, mientras Félix no quería mirar no fuera a ser que le diera conversación muda. En un momento esgrimió el bastón como para atizar a los jugadores del Real Madrid por su juego sin ambición y decepcionante. Por si acaso Félix y yo nos apartamos un poco, no vaya a ser… Atrás del todo había uno que no decía «na» tampoco, que daba miedo la verdad y ya para rematar el camarero, que en la prorroga le pidieron un café y la contestación fue que ya no eran horas de servir cafés. Así que menudo panorama. El partido transcurría en empate, con prórroga y se sufría mucho la verdad, hasta que llegamos a la tanda de penaltis. Después abrazos, exabruptos por lo mal que nos lo hicieron pasar los del City e insultos para el curilla Guardiola. Gloria, no merecida, pero gloria al fin y al cabo.

Salí de aquella película de Berlanga dando botes de contento con tanto sufrimiento y alegría mezclada, que pisé la cortina que ponen en la puerta de los bares de los pueblos para que no entren moscas y me fui dando traspiés de bruces, durante varios metros hasta las sillas y las mesas que había fuera del bar. Hay que joderse para haberme «matao», como el dron. Sin consecuencias, pero sirvió para liberar tensiones y que los del bar salieran a preguntar, los que hablaban, si me encontraba bien. El mudo del garrote nos siguió hasta el coche dando explicaciones, suponemos del desenlace del partido.

Ha sido un placer inmenso, salir al campo con todos ustedes vosotros, compartir el legado que nos han dejado nuestros abuelos en forma de bosques, de esos inmensos bosques que hay por la zona y doy las gracias a todas las gentes de esos pueblos de la Sierra de Francia, hechos a sí mismos, por su amabilidad y hospitalidad. ¡Ah! y que se jodan los que no han hecho lo suficiente, para que el Real Madrid perdiera, con cariño… Muaccc

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Por varios pueblos del PN de Sierra de Francia

Ruta realizada el Martes 16/04/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
54.6 km
1202 m
197 Km Distancia Madrid
3h54'
2h16'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), 15% de trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, 300 metros no ciclable, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Juanlu

Mas detalle ruta

Temperatura media: 25.5
Descarga ruta: D2-PN-de-Las-Batuecas-Sierra-de-Francia.gpx
Reproductor audio crónica:

Hoy es el segundo día en esta Reserva de la Biosfera, que además de serlo desde el 2006, es Espacio Protegido como Parque Natural y Red Natura desde el año 2000. Para recorrerlo, empezamos donde nos alojamos: Sotoserrano. Es el municipio de menor altitud del PN. Eso explica que salgamos en ligero ascenso durante los primeros 25 kms, perfectamente llevaderos gracias a nuestras excelsas monturas.

Por la carretera llegamos a Cepeda. Se trata del primer «Pueblo Mágico» de Salamanca que obtuvo tal calificación. Entenderemos que estas calificaciones tienen el objeto de promocionar el turismo en aquellos pueblos que no han obtenido otra como «Pueblo más bonito de España» o similar; y que gracias a las gestiones de un alcalde espabilado y trabajador hacen destacar su pueblo entre los demás, sin que ello signifique que dicha localidad tenga algo especial o diferenciador a los del resto del entorno. Así lo comprobamos al callejear y encontrar similitud en sus edificaciones con San Martín de Trevejo (Cáceres) y otros muchos pueblos que iremos conociendo posteriormente.

Salimos en dirección norte por una buena pista que se interna en un precioso bosque mixto. Hay partes del camino en que los árboles hacen una cúpula cerrada que le otorgaría un carácter sombrío y hasta truculento si no fuera porque el día es espléndido y soleado. Empezamos a encontrar algunas dificultades técnicas cuando el camino se torna sendero estrecho con abundante piedra gorda, hoja caída y regueros de agua, lo que hace las delicias de Alfredo, pero que al resto nos obliga a pasar al modo empuja-ebike.

El bosque está precioso. Las rocas con musgo verde fosforito y los senderos pedregosos tapizados de hojas de roble y castaño son una delicia, sobre todo en los tramos donde podemos ir montados sobre la bicicleta. Un rumor gutural se oye a los lejos: «Juanluuuu». Es Alfredo que aburrido de esperarnos nos reclama en la lontananza. Hemos enlazado con el famoso Camino del Agua que nos llevará hasta Mogarraz. Cruzamos un puente de piedra sobre el arroyo de Los Milanos de las Tisneras que vierte sus aguas sobre el río Francia un poco más adelante. Escuchamos muchos pajarillos que andan alborotados con esta frondosa primavera.

Ya en Mogarraz podemos contemplar sus calles limpias.

La arquitectura conserva el sabor antiguo de los pueblos de la zona. Sus típicas fachadas están rellenas de cuadros de Francisco Maíllo con las caras de los antiguos vecinos ya fallecidos, lo que por un lado asombra; pero por otro le da un aspecto siniestro y lúgubre. Me imagino lo que será dar un paseo por sus callejas deshabitadas, sin un alma, completamente vacías, en pleno invierno, a media noche con mucho viento helador y escasas luces cetrinas. Todas esas caras mirándote al pasar, necesariamente tienen que producir espanto y escalofríos. Pregunto a un paisano si siguen la tradición de engordar a un cerdo errante por las calles y que luego sortean. Me dice que hace años que ya no. Yo lo vi en el 2013.

Salimos del pueblo otra vez por el precioso Camino del Agua que nos llevará hasta Monforte de la Sierra. De nuevo encontramos tramos de escasa ciclabilidad que nos pone a prueba. Cruzamos otra vez el arroyo de Los Milanos de las Tisneras donde encontramos esculturas de escaso valor estético y gusto, que los aficionados a artistas de la zona se empeñan en colocar en pintorescos lugares donde la naturaleza se sobra con su belleza. Atravesamos Monforte de la Sierra. Es otro pueblo atractivo sin más alicientes. La carretera nos alivia del pedregal y las vistas de los tejados de Mogarraz desde el mirador del Viborero son asombrosas destacando en el frondoso verde del bosque.

Tomamos un precioso sendero que atraviesa un espeso bosque de roble por donde discurre un canal estrecho de piedra musgosa que recoge el agua del arroyo para el pueblo. Muy disfrutona esta parte hasta que llegamos a un punto donde hay que empujar de nuevo para salir de la profundidad y recorrer parte del arroyo por sus aguas.

Nuevas dificultades técnicas nos obligan al empuja-ebike, lo que va mermando nuestra fuerza mientras maldecimos por el peso de nuestras monturas. Por fin, salimos a un camino que se puede ciclar. Llegamos hasta la ermita de Las Majadas Viejas.

En poco tiempo llegamos a La Alberca donde callejeamos para comprobar que a pesar de la época ya empiezan a aparecer algunos turistas, con algunos de cuales establecemos conversación e intercambiamos fotos en la Plaza Mayor.

Salimos de La Alberca por un camino carretero en razonable buen estado para en varios kilómetros de ascenso suave, coger una pista ancha en bajada donde vamos felizmente contemplando un verde y precioso paisaje que recorremos a toda velocidad con un profundo barranco a la izquierda. Antes de llegar a Herguijuela de la Sierra nos desviamos por un sendero bastante inclinado y técnico que se interna en un profundo bosque donde se alternan los pinos, los castaños y los robles.

Nos encontramos una extraña chimenea hecha de anillos de piedra labrada.

Llegamos a Herguijuela y preguntamos donde podemos comer a un señor que se asoma a la puerta de un bar. Nos desanima una y otra vez ante nuestra insistencia de comer, aunque sea un bocadillo. No hay forma. Fuera hay otros dos paisanos que nos dan indicaciones de donde dan de comer y comprobamos que está en la misma dirección que llevamos. Tras varios kilómetros de magnífica pista y carretera en bajada que recorremos a toda máquina llegamos a Rebollosa para poco después de cruzar el río Ladrillar llegar a nuestro destino: Riomalo de Abajo. Allí comeremos en una cómoda terraza al lado del río, un menú cumplidito en el Restaurante del Hostal Riomalo: El Mulero. Nos hacen esperar un buen rato porque no dan de si a pesar de que apenas hay público. Alfredo ya sufre la habitual putansia y comenta la poca efectividad del camarero en sus desplazamientos entre comensales. Al fin nos traen las bebidas cuando estamos al borde de la extenuación hídrica. Ya comidos y sin prisas emprendemos el camino hasta uno de los puntos claves de la ruta.

El Meandro Melero está a varios kilómetros que hacemos sin dificultad por una carretera en leve ascenso que apenas tiene tráfico y que nuestras baterías aportan la fuerza necesaria para que nuestras piernas no sufran lo más mínimo.

Desde el Mirador de la Antigua, el paisaje es cautivador. Se halla el río en su esplendor máximo y el verde del entorno en contraste con el azul del agua y las montañas nevadas de Gredos nos deja perplejos. Juanlu, le repite a Alfredo que no necesita irse a Canadá para ver un espectáculo grandioso y que además se come mejor aquí. De esto último no hay duda, de lo primero sí. A lo que Alfredo contesta que ya lo ha anulado, con cierto retintín. Después de un buen rato admirando el paisaje, hacer innumerables fotos y de rodar unas escenas con el dron, emprendemos el retorno hacia Sotoserrano.

Tras volver a Riomalo de Abajo, recorremos una carretera muy bella a orillas del Río Alagón. La cosa se pone aún más interesante cuando la abandonamos para seguir un sendero por la ribera del río. ¡Qué bonito! Alfredo saca a Retortijón a pasear en modo persecución. Creo que el video resultante va a ser una maravilla.

Poco antes de que las aguas del Río Cuerpo de Hombre vierta las aguas sobre el Alagón, tomamos un sendero en cuesta ascendente suave que nos llevará a Sotoserrano donde llegamos alrededor de las 18:30h.

Una ducha y nos vamos a cenar a La Alberca en el poderoso coche de Juanlu. El restaurante previsto está cerrado, así que improvisamos en un garito llamado El Rincón De Lola, en la Plaza Mayor donde ponen unas tapas sin interés a pesar de haber ganado el primer premio de no sé qué.

Tras un paseo por el pueblo Domingo y yo, compramos un kilo de jamón supuestamente ibérico por 20 euros. Una vez probado en Madrid, puedo decir que, sin ser una 5J’s, está bastante decente. Nos llevamos dos sobres por 10 euros para desayunar con un peso bastante inferior. También picamos en una cara tienda de chocolates para tener un detalle, que nuestras mujeres agradecerán sin duda. Ya dormir que mañana toca senderismo.
Y de música de fondo os pongo a Celtas Cortos y su celebérrimo 20 de Abril, que es la fecha en la que hago la crónica. Puff, se nos escapa el precioso mes de Abril.

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La Alberca – Peña de Francia

Ruta realizada el Lunes 15/04/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
29.9 km
756 m
204 Km Distancia Madrid
3h54'
2h16'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), 15% de trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, 200 metros no ciclable, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Juanlu

Mas detalle ruta

Temperatura media: 26.3
Descarga ruta: La-Alberca-Pena-de-Francia-20240415.gpx
Reproductor audio crónica:

Primera ruta de la salida de Abril. Madrugamos todos para quedar a desayunar a mitad de camino del Parque Natural de las Batuecas. Juanlu llega dos horas antes y se echa una siestecita en el coche, yo llego puntual y Félix junto con Domingo llegan 15 minutos tarde, es decir una quedada con precisión militar. Una vez todos juntos y desayunados, acometemos la segunda parte del viaje hasta llegar a La Alberca.

Sobre las 10:30 iniciamos la ruta que nos llevara a lo más alto de la Peña de Francia que comienza con una subida tendida. Enseguida vemos a lo lejos La Peña de Francia.

Lo bueno es que circulamos por pista sin complicaciones, muy distinto a lo que sería la bajada.
Durante el camino nos encontramos a un paisano al que Félix, como es habitual, le dio conversación. Llevaba un palo atravesado (suponíamos para pegar a los asaltantes de los caminos), pero al final resultó ser muy simpático y nos indicó algunos sitios para sacar fotos. Además, cuando fuimos a comer al terminar la ruta, resulta que estaba en el mismo restaurante y nos saludó.

Antes de iniciar la subida potente a la peña encontramos otra peña a la que no pudimos evitar la tentación de subirnos y sacarnos la correspondiente foto

La ruta estaba siendo muy cómoda, sobre todo con la eléctrica, gracias a la cual, Juanlu no paraba de adelantarnos llamándonos nenaza (eso si, en modo turbo) hasta que le dijimos que con tanta tontería igual no le daba la batería para terminar la ruta. Entonces milagrosamente volvió a su posición natural comentándonos cada 20 minutos su porcentaje de batería.

Por cierto, a continuación tenéis una foto en la que la IA no ha sido capaz de encontrar la sandía, mientras que un humano enseguida la identifica (no está ni en la Peña ni en la cabaña).

¿Dónde está la Sandía?

El ultimo tramo de la subida fue carretera, donde atravesamos la Cueva de los Mosquitos. No era una broma, a partir de este punto nos estuvieron machacando los mosquitos incluso en lo mas alto.

Finalmente llegamos a la cima de la Peña de Francia a 1720m con un santuario, un convento de frailes, una hospedería independiente del monasterio y una antena repetidora de telecomunicaciones (que ya podían haberla pintado de otro color), junto a tres capillas exteriores y un reloj solar.

Aprovechamos para tomar el plátano e iniciamos la bajada que fue campo a través con bastantes pedruscos con algunos amagos de renuncio, pero en mi opinión bastante divertida la bajada.

Terminada la parte dura, la ruta transcurre por senderos muy razonables hasta que llegamos a un rio donde quedó claro los niveles de nenaza del grupo. Un servidor cruzó el río sin miramientos (con un pie mojado); Domingo se fue andando por el puente, pero apechugó el solo con su bici; Félix necesitó ayuda de Domingo para subir la bici y a Juanlu prácticamente le lleva la bici Domingo.

Durante todo el trayecto teníamos de referencia la peña y la volveríamos a ver en la última ruta del viaje.

Finalmente llegamos a La Alberca y fuimos a comer al restaurante La Cantina donde nos atendieron muy bien. Aquí encontramos al paisano de nuevo y nos saludó muy amable ofreciéndose a enseñar el pueblo, pero el hambre tenía prioridad.

Dejamos las bicis en unas columnas medievales al lado del restaurante, y el del bar nos sugirió moverlas a la pared porque estropeábamos las fotos de los turistas (con la pasta que nos ha costado y lo resultonas que son, yo creo que mejoraba el paisaje).

Después de comer nos fuimos a Casa Carla en Sotoserrano, nuestra hospedería rural, y se hizo el reparto de habitaciones. Félix venía revenido porque en los últimos sorteos le había tocado la habitación mala y no creía en la estadística, yo por no oírle quejarse le cedí mi puesto en el caso de que sacara mejor número, pero lo que tiene la estadística, esta vez sacó el segundo mejor número y no tuvo problemas de elegir la habitación que quería. Las bicis esta vez durmieron en un garaje donde teníamos enchufes de sobra para recargar todas las baterías.

Por la noche fuimos a cenar en el Hotel Rural Sierra de Francia en Sotoserrano donde la verdad era claramente mejorable y acto seguido nos fuimos a dormir que había mucho sueño. Día completo que aprovechamos muy bien.

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Colmenar Viejo – Puente de la Marmota – Tributo a Rufi

Ruta realizada el Jueves 11/04/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
45.9 km
895 m
29 Km Distancia Madrid
4h53'
3h18'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), 30% de trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas, 100 metros no ciclable, zona de fotografía interesante

Participantes: Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Colmenar-Viejo-Puente-de-la-Marmota-20240411.gpx
Reproductor audio crónica:

Buscando rutas para aprovechar el espectacular jueves que se nos ponía por delante, me encontré con esta realizada en octubre de 2019 y a la que no puede ir. Se trataba de visitar el emblemático puente de la Marmota, uno de los fetiches de nuestro amigo Rufi. Así que decidimos repetir este track, aunque variando el punto de salida. Elegimos Colmenar Viejo porque en el lugar del aparcamiento se encontraba el restaurante La cabaña de Vetton. Primera en la frente, porque está cerrado de forma permanente. La segunda en los morros nos vino del exquisito tráfico de Madrid. Yo encontré la del pulpo en la M40 y Félix en la M30, que en temas de repartir atascos nuestra ciudad es ecuánime y magnánima.

Con algo de retraso empezamos a dar pedales, tomando la transitada vía ciclista cercana en dirección a Tres Cantos. Pronto llegamos a tan paradisiaco entorno para girar por la conocida pista que va paralela al monte del Pardo.

Algunos paseantes, pocos ciclistas. El campo para nosotros. La nieve al fondo, fundiéndose sin prisa pero sin pausa. Buenas sensaciones, hasta que llegó el pedregal que nos anunciaba que el puente, nuestro puente, estaba ya cerca. Ni que decir tiene que me bajé alguna vez pero como no estaba Alfredo, no hay constancia.

En el puente disfrutamos del paisaje, del Manzanares y nos avituallamos. Recordaba la siguiente parte dura y, efectivamente, lo era. Con la eléctrica hay que mantener un ritmo de pedaleo continuo para que el empuje sea consistente. Con el cambio no había dudas: piñón grande o uno o dos por debajo, como mucho, Y así un buen un rato, hasta alcanzar una pista que te lo pone mucho más fácil.

El resto del camino era ya sencillo, había pasado lo peor. O eso pensábamos, porque empezamos a avanzar por una zona anegada. Y como no, nos pusimos de barro hasta las muelas, convirtiendo nuestras ebikes, una vez más, en vehículos anfibios.

Y así, de camuflaje, llegamos de nuevo a Colmenar viejo, donde empezamos a dar vueltas, hasta que encontramos un sitio donde comer. No estuvo mal aunque ni nos acordamos de apuntar su nombre. De vuelta, la siempre apasionante tarea de limpiar las bicicletas. Aprovechamos para comprobar si entraban las 2 bicis en el Scenic (The Silver Egg) para nuestro próximo viaje a las Batuecas, y para nuestra sorpresa, los 2 tarugos cabían en sus entrañas. Ya iremos contando de como nos ha ido por la zona. Hasta pronto.

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¿Quién coño me ha robado el mes de Abril?

Ruta realizada el Jueves 04/04/2024

Dificultad Física
Dificultad Técnica
40.3 km
761 m
19 Km Distancia Madrid
3h06'
2h48'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Domingo, Félix

Mas detalle ruta

Descarga ruta: 2024-04-04-Tres-Cantos-Dehesas.gpx
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Este abril se presenta muy interesante. Durante buena parte de Marzo ha estado lloviendo copiosamente y parece que se está manteniendo un clima bondadoso a pesar de que tuvimos un febrero seco y caluroso. Empezó Marzo con la misma tendencia, lo que nos auguraba una sequía y unos calores que asustaban hasta a los saharianos. Afortunadamente una serie de borrascas nos han alejado los temores y han teñido las cumbre de un blanco prometedor para una de las escasas primaveras, que por desgracia, nos quedan por disfrutar.

Así que Domingo y un servidor cogemos las bicis después de dos semanas de intervalo por vacaciones y Semana Santa pasada por agua. Decidimos que salimos por una zona cercana y que no esté demasiado húmeda por las abundantes lluvias de estos últimos días. Así que Domingo propone una ruta conocida por las pistas del canal.

El campo está de dulce. Los prados llenos de flores y los árboles, algunos ya cuajados de hojas contrastan con otros más tardíos que sólo tienen tímidas yemas de lo que serán abundantes verdes hojas en no más tardar de tres semanas.

Poco que contar de esta ruta. Los puentes del Canal de YII son los protagonistas junto a las aguas de los escasos arroyos que cruzamos y la frondosidad del terreno que en no mucho tornarán al amarillo que nos tiene acostumbrados.

Una manada de ovejas es liderada por otra de cabras y a su vez por un Homo Sapiens que haciendo uso de su mayor inteligencia, ha conseguido convencer a un caballo para que le lleve a sus espaldas, mientras que con silbidos y exabruptos hace que un par de perros realice su trabajo para mantener unida y por el camino deseado a tan estúpido séquito que será debidamente explotado llegado el momento. ¿Es listo o no el Sapiens?

Sólo una reflexión más. Hay que aprovechar este precioso, preciado y verdísimo mes. Así que la próxima semana nos vamos Alfredo, Domingo, Juanlu y yo, durante cuatro días a recorrer y disfrutar con nuestras magníficas bicicletas por la Alberca y Las Batuecas para que no nos pase como todos los años que cuando te das cuenta, te haces la pregunta de mi cantautor preferido, Joaquín Sabina: ¿Quién coño me ha robado el mes de Abril?

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