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Colmenar Viejo-Vuelta Embalse Santillana-Ermita Remedios-Colmenar

Ruta realizada el Domingo 24/09/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
40.9 km
437 m
26 Km Distancia Madrid
4h14'
3h20'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, con un obstáculo, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Félix, Mario

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Reproductor audio crónica:

Música: Doctor And The Medics – Spirit In The Sky

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La mañana prometía un día espléndido para rodar y así fue, fabuloso final de septiembre. Solo dos «Lloraos» acudieron a la cita, parece que la peña está estirando el verano y remolonea. O quizá están esperando a cambiar sus juguetes de cuerda por los nuevos a pilas. Tal vez en entonces haya que replantearse el nombre del grupo y actualizarlo en la web, jajaja  

Dado que el track no era Mariano, a pesar de ser de Mario, nos tomamos la salida con calma y con la idea de disfrutar los parajes, el paisaje y el precioso cielo azul.

Salimos de Colmenar sobre el bonito puente de madera para, por el Vado de las Tablas,  ir acercándonos a la vía del tren. Pudimos haberlo hecho por la Colada de los Gallegos, más intensa, pero no era día para trialeras que limiten la vista periférica, jeje.

A los 2 km. rodando de charleta, siguiendo las vías ya muertas que llevaban el tren hasta Miraflores, nos encontramos que el canal de Isabel II ha decido cerrar el acceso al camino de servicio. Supongo que lo han hecho por los dos puentes que hay que cruzar y prefieren curarse en salud ante posibles accidentes en lugar de acondicionar el paso, típico de nuestras administraciones: prohibir antes que regular.

El caso es que allí nos encontramos otra pareja de bikers en la misma situación, localizamos un «paso» y entre Félix y yo les porteamos las bicis. Les dejamos avanzar por delante para hacer unas fotillos al pasar sobre los puentes, es un tramo muy bonito. Luego les alcanzamos al llegar a las portillas de salida, vi en uno el gesto de abrirnos la puerta, pero no, la estaba cerrando mientras nos miraba y arrancaba en modo turbo. Arrieritos somos…

LLegamos al Puente del Batán, un domingo tan estupendo y ¡sin gente!, curioso. Continuamos por el Cordel de Fuente Las Liebres, picando hacia arriba. Nos adelantan y se nos cruzan muchas bicis de gravel, normal, es territorio para ellas y sus sufridos jinetes.

Tras llegar a la fuente una pequeña subidita y nos encontramos esa vista de La Pedriza que siempre me impresiona. Hoy especialmente bella por la luz del día y el intenso azul del cielo. Lo que está penoso es el embalse de Santillana, el río Samburiel no aporta agua y a la vista desde el puente parece haberse reducido a una lagunilla.

Ya en Manzanares, seguimos a ritmo tranqui por el sendero que bordea el embalse, disfrutándolo. Encontramos un par de puntos con abundante agua y bastante cerrados por las puñeteras zarzas. Nos retrasó un poquito pero mantuvimos los pies secos, jeje

Al finalizar el sendero, para evitar la carretera, tomamos la senda que en algunos puntos pasaría sobre el embalse. Una hermosa vista que aprovechamos para comer algo mientras un par de inmóviles garzas nos observaban.

Más adelante encontramos un curioso puente de dos ojos sobre el Arroyo de Chozas, también en reserva. Luego atravesamos una especie de talud, a modo de puente, que permite atravesar el embalse. Supongo que cuando hay mucho agua quedará cubierto. A la entrada y salida hay dos hermosos carteles indicando vedado de pesca, ja, también había un nutrido grupo de «pescadores» (creo que ninguno español) capturando diminutos pececillos, que pena. Félix hizo unas fotos, cosa que pareció molestar a los sujetos pues nos miraron como si les debiésemos dinero.

Poquito antes de llegar al carril bici observamos con asombro una grupeta de «marcianos» ¡jodó! que no, que iban vestidos de apicultores pero… allí no había colmenas… no supimos que hacían allí pero tampoco era cosa de preguntarles jaja

Para evitar el carril bici tomamos una pista que pasa por detrás de la prisión de Soto y por el que, en paralelo, circula un senderillo que hace el tramo más agradable. Otro poquito de pista pa’rriba y llegamos a la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Parada obligada para visitar la tumba de nuestros ancestros Visigodos.

Como era domingo debían haberse ido de aperitivo, aquello está un poco triste. Y ya que estábamos entramos a saludar a «La Reme» y pedirle «remedio» para nuestros compis, que andan un poco moñas y tienen las bicis oxidadas.

Nos quitamos la incursión por la Dehesa de Navalvillar y no llegar tarde a comer, para otro día. Y a partir de aquí Verano Azul silbando hasta Colmenar, lo mejor del día jajaja

Una mañana estupenda pisteando y relajando la vista con el paisaje.

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Rivas

Ruta realizada el Miércoles 20/09/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
49.9 km
174 m
8 Km Distancia Madrid
6h22'
3h27'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas

Participantes: Domingo, Pepe

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Reproductor audio crónica:

Salimos por vernos y porque no falte gente en el camino, con esa romántica desgana que nos caracteriza, ese aire autodestructivo de Rimbaud, esos kilos de más y esa ausencia de aventura que nos permite echar a rodar como si nos empujaran, como si no fuéramos.

Quedas sin saber dónde ir, vas sin saber qué encontrar y, poco a poco, repites camino sin sentirlo para ir revisitando las cosas de siempre y las cosas cambiadas -panta rei-.

Tal es la abulia que ni fotos se hacen, pues no se preveía posterizar la deriva tomada, pero reflexionando, en el último momento creemos oportuno dejar dicho lo de los cambios, lo diferente. De ahí que la crónica gráfica se limite a un triste selfie tomado en el metro, en el momento de vuelta, ante la desconsiderada mirada de otros viajeros mucho más profesionales, más hechos al trayecto y la situación, que bien podrían confundir a esos dos viejos con bici con una pareja de locos o una pareja de hecho.

Todo fue sin pensarlo mucho, por el cauce abajo, a terminarnos el río que cogimos en Casa de Campo en su entrega al Jarama. Y durante este periplo pudimos observar:

-Que algunas pistas se han convertido en autopistas, transitadas por muchos camiones de obra, que entran y salen en dirección al vertedero o similar. No sabemos qué llevan o traen, pero queda sospechoso verlos desaparecer muy rápido entre unas construcciones de tipo industrial y unos cerros pelados. El fulano que venía por allí en bici nos dice que procede del casco histórico de Vallecas, que el camino tiene buenas vistas sobre Madrid, mucho barro y muchos escombros -una joyita.

-Más adelante una culebra larga y despistada, muy larga. Perdida próxima al puente de la autopista o quizá esquivando una brutal concentración de cigüeñas como no habíamos viso nunca.

-Un montón de excavadoras y apisonadoras cerca de la casa donde vivió el Poli Díaz. Quedan ridícula la señalética de los caminos con nombre poético e indicadores hacia el monasterio de Uclés y Santiago. Verlos en mitad de este follón de tierras movidas los hace inservibles, un poco ridículos, pues su misión de vender naturaleza y esfuerzo de conservación del ruralismo, choca de frente con el brutalismo industrial y urbanístico.

-Una nueva carretera con buena solera de forjado para gran tonelaje. Le preguntamos a un amable señor que qué están haciendo en ese trazado y nos hace una demostración práctica de la filosofía del lenguaje: «poner hormigón». Respuesta tan irrefutable como inútil. Insistiendo en nuestro ansia de saber llega a añadir que es un acceso nuevo al vertedero, pero lo dice sin mucha convicción.

-Un sendero nuevo, que a indicación de dos ciclistas locales, nos permite llegar a Rivas sin pasar por la zona del arroyo y los barrizales (camino de la Sal) y esquivando el cierre de la pista de Casa Eulogio (Eulogio, ¡cabrón!)

Paseando por el Soto de las Juntas charlamos con una señora muy flaca que organiza una actividad de voluntarios para retirar kilos plantas invasoras, también con un señor muy gordo, que escapó del covid por los pelos y sale a diario para retirar kilos de su tejido adiposo.

Comemos en Rivas bastante más de lo que hemos consumido y nos volvemos con nuestras bicis impulsadas por la electricidad, pero a lo grande: metro y tren.

«gensanta», diría aquel.

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San Agustin de Guadalix -Moncalvillo: despúes de la DANA

Ruta realizada el Miércoles 06/09/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
31.9 km
523 m
30 Km Distancia Madrid
4h12'
2h58'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas, con algunas fincas privadas, muchas puertas

Participantes: Domingo, Félix

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Reproductor audio crónica:

Por fin hago una salida seria desde que empezó el verano. Y lo echaba de menos. Dar pedales, los amigos, la sensación de estar dentro de la naturaleza, te hace sentirte más vivo.

Como, por desgracia, viene siendo frecuente últimamente, estábamos en cuadro. Félix y yo quedamos directamente en el restaurante La Kedada y desde allí empezamos la ruta.

Es una vieja conocida que solemos hacer cuando las lluvias no aconsejan enfrentarse al barro. En este caso, con lo que había caído, no era cuestión de romper la tradición.

Dejamos el polígono del Raso a la derecha, bordeando el rio Guadalix, para salir a la subida que cogemos habitualmente. Sin embargo, han cerrado el camino que marcaba el track original, por lo que rodeamos la dichosa finca, acabando en la pista de siempre sin mayor problema.

Lo bueno de esta rutita es que la principal subida está al principio. Y cómo quien no quiere la cosa, hablando de lo divino y lo humano (más de lo primero), nos plantamos en Moncalvillo.

En una de sus dehesas, un montón de osamentas destacaban en el terreno y Félix no se pudo resistir y sacó al actor que lleva dentro, representando una escena de «2023, una Odisea iendo despacio» . Menos mal que no nos vio nadie.

Seguimos cerrando uno de los ochos que tiene esta ruta, pasando finalmente cerca de Montenebro, donde empezamos el descenso.

El día era espectacular para montar en bici. La temperatura era ideal y el firme estaba húmedo, con muy pocas zonas con barro. Lo íbamos comentando, disfrutando de lo lindo. Ya no quedaba mucho para acabar, estábamos cerca de una granja llamada La Sima, cuando nos encontramos cerca del camino una vaca muerta, con un único buitre que estaba a su lado, mirándola. Nos detuvimos, curiosos y extrañados, con cuidado de no hacer mucho ruido y debajo de una carrasca. Ya en el cielo había 3 buitres dando vueltas y no queríamos espantarlos.

Ya empezaban a arremolinarse gran número de buitres, cuando, sin esperarlo, el tiempo se detiene y el espectro de Félix Rodríguez de la Fuente entra en nuestro Félix, prestándole su voz. Es difícil explicar lo que ocurrió. Es mejor verlo en el vídeo que a continuación anexo. Son una de esas cosas paranormales que nos ocurren tantas veces en nuestras salidas por esos mundos de dios (bueno, Dios, no sea…).

**** ATENCIÓN no existe el video Buitres.mp4 en el álbum de Google de la crónica

La experiencia fue impresionante, otro momento cinematográfico más que bien se podía haber titulado «Bailando con buitres«. Llevábamos un día de los más hollywoodiense.

Lastima que no acabásemos la jornada con «El festín de Babette» para redondear un día de cine, pero la comida tampoco estuvo mal, que La Kedada nunca nos ha fallado y ésta vez no fue la excepción.

Un día excelente, divertido y agradable. A ver si es el primero de un otoño lleno de buenos momentos.

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Los sufridores de Miraflores

Ruta realizada el Jueves 31/08/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
40.9 km
1068 m
44 Km Distancia Madrid
4h42'
3h47'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), 15% de trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, zona de cazadores, zona de fotografía interesante

Participantes: Félix, Mario

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Descarga ruta: 2023-08-31-Miraflores-Canencia.gpx
Reproductor audio crónica:

¡Ya está bien! Que llevamos sin publicar desde Mayo. El calor nos amilana cada vez más. Vale que hemos salido varias veces a andar. Incluso por la noche dos veces a ver la luna llena. Y me consta que todos hemos hecho rutas de bici solos en los distintos destinos vacacionales. También acompañados. Pero que no hagamos crónicas desde Mayo, me cruje. ¿Qué van a pensar nuestros miles de fans que esperan ansiosamente nuestras crónicas y peripecias? No, esto no se ha acabado y aquí está la muestra.

Recién vuelto de mi destino habitual en estas fechas que como sabéis es la Sierra de Gata, y después de algunas salidas tan esporádicas como cortas debido a las altas temperaturas que también allí nos han azotado, heme aquí de nuevo. Un respiro para final de Agosto nos permite a Mario y a mi hacer una ruta clásica por la sierra madrileña: Miraflores-Morcuera-Canencia-Miraflores.

Son las 8:30 y me recoge de casa para llegar a las 9:30h a la salida. Enseguida salimos por la Fuente del Cura donde dos hambrientos senderistas ya está zampando. La subida es fresquita y agradable por la sombra de los pinos mientras hablamos de variedad de temas, incluído de Rubiales. ¿Se habrá suicidado ya?

Llegamos al puerto de Morcuera bastante cansados. Yo hacía meses que no acometía una ruta de más de 40 kms y unos 1000 m de desnivel. Mario no está tirando y confiesa que no está fino. Yo me encuentro vago y sin ganas de sufrir pensando en los pocos malos ratos que me quedan. Quizás sea esta la última vez que suba estas pendientes con una MTB sin ayudas. La e-MTB está ya muy cerca. Me quedan sólo dos meses y dos días para los 65 años, fecha objetivo a partir de la cual ya la tengo más que muy merecida.

Paramos en la fuente del Cossío. Comento que esta fuente quizás esté dedicada al escritor José María de Cossío que tiene un monumento en Tudanca y famoso por el mayor tratado de toros que jamás se escribió. Me dice Mario que en el paseo Pereda de Santander tiene una estatua. Por lo que ahora he leído, era de Valladolid; pero estuvo muy vinculado a Cantabria donde murió en su casa de Tudanca, que yo visité hace unos años. Pero no. Es otro: Manuel Bartolomé Cossío profesor de la Institución Libre de Enseñanza y maestro de Julián Besteiro. Leed la info sobre la fuente si os apetece en el enlace.

Tras el correspondiente platanito, seguimos ruta por la pista que nos lleva al puerto de Canencia. Paramos en varios de los lugares con mejores vistas a hacernos unas fotos.

Ya en el puerto nos dejamos caer por la carretera hasta el desvío que nos lleva a ese caminito que transcurre entre robles y por lo tanto sus dichosas «mosquitas cojoneras». No pierden ocasión de rechupetearnos los sudores en aquellos puntos donde la dura cuesta ascendente nos obliga a reducir la velocidad. ¡Hay que ver lo listas que son! ¡Cómo se ponen en los sitios claves donde saben que no podemos apartarlas o perderlas de vista! Yo me lo tomo con guasa y pretendo que sus vuelos alrededor de mis ojos tienen como objetivo animarme para hacer que la cuesta sea más llevadera. Parezco oír sus pequeñas voces de ánimo: «Vamos chaval», «ya estás arriba», «estás hecho una bestia»…

El calor va apretando en las zonas donde las sombras desaparecen. Llegamos a la carretera que baja de Bustarviejo y subimos en busca de un camino que nos una a la pista que lleva directo a la estación de Miraflores. Tenemos que atravesar literalmente un merendero con una sombra magnífica que han situado en medio de la pista forestal. Lo hacemos educadamente descabalgados. Han tirado un chopo aún verde para que corte el sendero original y evitar que los ciclistas circulen por ahí. Eso nos cabrea y lamentamos tanta educación malgastada. Tras saltar el árbol, estamos a punto de quedarnos a comer pues son las 13:15 y ya vamos derrotados. La escapatoria es muy interesante pues después de comer te dejas caer hasta Miraflores por la carretera y llegas en un periquete. Nos lo pensamos y desistimos por la faena del chopo. Otro día.

Así que seguimos en descenso por el camino de Bustarviejo a la estación abandonada de Miraflores de la Sierra. El terreno está extremadamente seco y por lo tanto peligroso. Además llevo las ruedas más hinchadas de lo habitual por lo que ando con mucho cuidado sobre todo en los profusos arenales. Mario se me escapa y espera de vez en cuando.

Finalmente llegamos a la estación y no os cuento lo cabreante que es la soleada subida hasta el pueblo por esa calzada de bloques de granito tan agradable para el maltrecho culo. Lo tengo más irritado y rojo que el de un mandril.

Nos bajamos a Soto a comer un menú en La Perola. La jarra de cerveza me sabe a gloria.

Besos a todos. ¿Un piquito? Vale

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Torres de Alameda y los 4 Magníficos

Ruta realizada el Domingo 21/05/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
26.5 km
593 m
29 Km Distancia Madrid
3h13'
2h23'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), 30% de trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas

Participantes: Alfredo, Félix, Rufi, Mario

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Temperatura media: 19.2
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Nueva salida de domingo pero sin la aceptación que tuvo el pasado domingo donde prácticamente asistió el equipo entero con el extra de una fémina.

Mario propuso esta ruta que robó a los biciglotones que últimamente son un poquito perros niebla y se rajan mas que nosotros. Al ver el perfil de la ruta, me uní rápidamente, casi tan rápido como Pepe para desaparecer del mapa. Félix también modificó sus tareas de bricolaje para poder unirse, mientras que Rufi se hizo un poquito el remolón pero finalmente también se unió.

Previo a la salida, hubo una pequeña disputa meteorológica entre Mario y Rufi, pero se resolvió sin contratiempos y no impidió que saliéramos.

A las 9:30 a.m., nosotros cuatro y otros 40 ciclistas de diferentes grupos nos encontrábamos listos para partir. Parece que muchos pensaron en el mismo lugar para evitar las fuertes lluvias que hemos estado experimentando, o tal vez corrió el rumor de la ruta de los biciglotones.

Como es habitual, antes de la salida, me tomé un café (sin Pepe esta vez) y conocí a tres ciclistas (féminas) de Mammoth, las dije que no iba andar con rodeos y que en el grupo de Aquihayquevenirllorao una disfruta más y que además hay uno que dice que la tiene hasta la pared (aunque nadie lo hemos visto). No pareció convencerlas por lo que al final salimos sólo los cuatro.

La salida comienza en la plaza de toros de Torres de Alameda hacia la Dehesa de Torres con una subidita tendida para empezar la montaña rusa.

Si os fijáis en el campo de trigo , las espigas apenas alcanzan el medio metro y las amapolas se han hecho las reinas del secano.

Al llegar a las Zorreras disfrutamos de la primera trialera por un barranquito muy majo que a Pepe le hubiera gustado.

A continuación empezamos tres sube y baja, que a Rufi empezó a no gustarle tanto a partir de la segunda subida olvidándose que «aquí hay que venir llorao». La verdad es que la ruta era corta pero exigente.

Durante gran parte de la ruta teníamos de fondo a lass torres de Madrid y la sierra Norte.

En el segundo tobogán, Mario se equivocó y nos metió por el barranco que no correspondía. Se planteó recular y conectar con la ruta original, pero cuando nos contó que teníamos que volver a subir una cuesta matadora decidimos cambiar el lazo perdido por una buena caña en el pueblo.

A pesar de que parte del compromiso para que viniera Rufi era no hablar de las futuras obras de su casa, Rufi no pudo aguantarse y nos volvió a contar el drama que le viene encima. Todos nos compadecimos y le deseamos la mejor de las suertes.

En la última subida llegamos al mirador del Cerro del Arenal donde tras 7 fotos conseguí que Félix entendiera que enseñar la mano a la cámara era sólo para activar la cuenta atrás para realizar la foto. (Félix insistía en dejar la palma de la mano como si la cámara dejara de hacer la foto si la quitaba)

La última bajada era la mas cañera y Félix sufrió dos caídas. Al respecto pude grabar a Félix y Mario rehusando una bajadita que tenía narices, pero era accesible. Como podréis ver no paré de darles gritos de animo, pero no pude motivarles lo suficiente.

Al final llegamos al pueblo y nos tomamos una cañitas para compensar el bucle que nos ahorramos y volvimos a hablar del drama que se nos viene a todos con la manía de las mujeres que a cierta edad se ven en la necesidad de remodelar las casas.

Por cierto, en el bar servían churros, pero nos dijeron que a esta hora ya no lo servían. Por suerte lo cambiamos por unas empanadas gallegas, aceitunas y patatas fritas.

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Rozas, Peñascales, Torrelodones

Ruta realizada el Miércoles 17/05/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
32.4 km
604 m
19 Km Distancia Madrid
4h32'
2h55'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), 15% de trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Domingo, Félix, Pepe, Mario

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Poco hay que contar, es más, podría no contar nada y hacer corta y pega de la ruta del 04/04/2021, pues también me tocó narrarla y no he de pagar derechos de autor.

Esta vez quedamos tarde, hora de yayos prostáticos y convalecientes. Al quedarme cerca de casa, llego pronto y tomo café en el Calleja. Sitio pintón y vetusto, de aspecto exterior pasado, interior antiguo, calidad alta y servicio cortés a la antigua. Uno de esos que odiarían mis hijos y adoraría mi suegra.

Salimos por donde siempre, con fresquito pero sin frío. Algo de lío de coches, camiones y furgonetas en este callejón que vierte alcampo y que entra a Carrefour. Siempre venimos por aquí en domingo y no se aprecia el mismo ajetreo. Creo que hay un atajo para entrar y salir a la autovía, evitando el enlace norte de las Rozas, además se junta la actividad de los talleres de renfe con el centro comercial. Un despropósito hortera-productivo.

Vamos en bajada, aprovechando un cauce que podría llevar agua -arroyo del Bosquillón, pero no. Este año no. En la pequeña laguna, criadero de ranas, dice Mario, una pareja de patos están a lo suyo. Veo que el macho va delante y le sigue la hembra. Eso es que ya va descargado y ahora le están pasando la lista de la compra y amenazándole con acuchillar el parqué, o lo que hagan los patos…

La humedad que acumula el viejo cauce permite algunos árboles de ribera, tampoco muchos, y densifica un poco la retama, con lo que se disimula el paraje estepario y nos hace sentir mejor, más frescos.

Ahora sobre el mapa veo que pasábamos junto al arroyo de Trofa, suyo margen recorre una pista. No sé si queda dentro o fuera del jardín de Felipe (Su Majestad), otro día lo exploramos, que puede estar bien.

Como habíamos bajado, pues toca subir a los Peñascales, tampoco mucho, no te creas, alguna rampa exigente pero corta, sin más.

Llegar al Pendolero también es cuesta arriba. Es un caserón cuadradote sobre una loma, que ostenta la calificación de “palacio”. Se usa para celebraciones, al menos allí no molestará el ruido a los vecinos. En este sitio se rodó “Ana y los lobos”, película un tanto surrealista, de factura curiosa. Es ese tipo de cine raro con voluntad de “intelectual” que se hacía en los setenta, algo así como un complemento a las pelis de destape, para que no sea todo teta, sin más.

Seguimos por la zona, sendereando en las proximidades de Hoyo de Manzanares, coronamos la ruta y nos perdonamos hacerla el moño, no subimos al mirador. No sé que va a ser de nosotros, veo a los muchachos una cara de “eléctrica” que no pueden con ella. Mario no, él va sobrado, tirando, esperando, templando, mandando… vamos, como si triunfara en las Ventas, que estamos en temporada.

Los senderuelos de esta zona y hechos en este sentido nos gustan a todos. Vas dando pedales a tironcitos, con la dificultad justa, jugando entre las retamas como si fueran un laberinto trazado a tal fin. No es que no requieran esfuerzo, es que vas entretenido y se te pasan en na. Sin enterarnos estamos en Torrelodones de ahí a Los Peñascales. Más rollo es la subidita de asfalto para coger la altura de Las Matas, pero ahí estamos, a comer prontito. Yayos, una vez más.

Valoramos alternativas y nos decidimos por uno que ya visitamos, Luisa II, así como con nombre de reina. Lo que hay dentro son cuatro fregonas y un camarero grandote de voz recia. Comemos en una mesa pequeña junto a la barra, ruido abundante, público de faena y borrachines en la puerta: cuadro costumbrista que hubiera compuesto Velázquez.

La comida bien, dentro de lo barato. Vimos tarde la oferta del chuletón y el camarero nos dijo que eso hay que avisarlo, para que atemperen y den el juego que merece. Creo que hay que darle una oportunidad, no lo olvidemos para la próxima.

Menos mal que lo que nos queda por rodar es muy llano, solo dejarse llevar. Casi me da pena que se acabe el camino, pues es cierto que la ruta fue corta y que estirar estos días mola.

Rematamos con un café en el Calleja, cortesía de Félix -gracias-. Tiene una terraza agradable, separada del mundanal ruido, donde comen algunos matrimonios de edad y otros de esos que trabajan con traje, pero que se les quedó pequeño hace años. Los visitantes coordinan perfectamente con el local, no hay engaño. Sin duda, tengo que traer a mi suegra.

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Rakenieves y los 7 enanitos en el Escorial

Ruta realizada el Domingo 14/05/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
38 km
477 m
41 Km Distancia Madrid
3h30'
2h43'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), 15% de trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, con algunas fincas privadas, zona de fotografía interesante, muchas puertas

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Miki, Pepe, Rufi, Mario, Raquel

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Temperatura media: 18.1
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Erase una vez 7 enanos ciclistas con sus mallas y sus camisetas coloridas que salieron un buen día de mayo con su Rakanieves. A pesar de haber estado hasta las tantas viendo Eurovisión, llegaron puntuales a la cita de la estación del Escorial. Al grito de ¡¡¡ANDAGUAAA!!! del Alfegruñon, que siempre tiene prisa, la muy motivada Rakanieves, seguida de los 7 enanitos, emprendieron ruta  hacia la silla de Felipe II, atravesando la Herrería.

Los enanos, acostumbrados a ir en manada masculina, al tener una presencia femenina, inhibieron sus particulares gritos de ¡¡¡Vamos nenazas!!! y similares , por la cuenta que les traía .

El ascenso entre robledales a la Silla, culminó con el cumplimiento del sueño de ser rey del enano Mario, siempre rodeado por sus súbditos.

Siguieron caminos secos y polvorientos, con divertidos zigzag, rodeados de encinas y monte bajo, deslizándose por el ripio suelto superándolo con facilidad.

Los enanos, muy disciplinados, yendo en fila cuando era menester, avanzaron hasta el pantano de Valmayor y bordeándolo, superaron obstáculos  acuáticos leves aunque no exentos de peligros.

Finalmente, ocurrió lo imprevisto, se tomaron un descanso con ricas viandas.

La conversación fluye entonces por senderos ya conocidos: anécdotas de aventuras pasadas, planes de viajes, obras,… Sabio se mete con Mudito, Dormilón cotillea algo de Feliz, Tímido y Mocoso hablan de sus cosas…

Especial mención merecen las conversaciones sobre reformas del hogar, a las que sus parejas les «invitan» y ellos protestan, para agachar la cabeza a continuación. Rakanieves las entiende muy bien, puesto que ella también práctica ese tipo de «invitaciones«, y conoce el duro camino del convencimiento masculino y los buenos resultados finales…

Continuaron ruta a la orilla de Valmayor y enlazan con el pantano de los Arroyos  para aparecer en el camino que pasa por encima de las vías del tren en dirección de nuevo al pueblo del Escorial. 

No hay duda de que los enanos son un equipo coordinado. Rakanieves observa con júbilo cómo, ante el incidente de una rueda pinchada de un ciclista, todos se organizan: Miky regala una cámara y Rufi ayuda a ponerla mientras los demás colaboran activamente mirando con interés la escena.

En resumen, aunque conocida, ruta bonita y llana, cómo le gustan a Sabiopepe, para poder filosofar a gusto mientras pedalea, en esta ocasión sobre el elemento innato del ser humano, ahí es ná.

Terminan con una caña en la estación del Escorial, alguno mirando de reojo el reloj, no sea que el solomillo se enfríe o la paella se pase.

Y este cuento se acaba aquí, esperemos que haya más ocasiones de compartir con los enanos, ai hooooo, andaguaa.

Pd: ¡¡¡Chicas!!! Vuestros enanitos son unos deportistas sanotes y majos y, un secreto, os tienen en el pensamiento.

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Baños-Hervas por el embalse con un par de churros y un globero

Ruta realizada el Miércoles 26/04/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
25 km
315 m
183 Km Distancia Madrid
3h00'
2h06'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Pepe, Tomas

Mas detalle ruta

Temperatura media: 23.9
Descarga ruta: Banos-Embalse-Hervas-20230426-1.gpx
Reproductor audio crónica:

Después del yayo desayuno consistente en un zumo de polvos, café con leche y pan con mantequilla iniciamos la última ruta del viaje saliendo desde el Hostal de Baños con destino a Hervás bordeando el embalse. El día se presentaba estupendo con una temperatura ideal y un plan de ruta muy cómodo.

El paisaje según nos acercábamos al pantano era bucólico, todo verde y ambiente primaveral con las ovejas y sus crías de temporada.

En esta ruta no llevé a retortijón porque después del chapuzón y del casi atropello de un coche preferí no tentar mas a la suerte. Pero el paisaje merecía una buena pasada de Drón.

Al terminar de bordear el embalse y cruzar la presa nos encontramos con un peregrino a caballo con dos caballos adicionales y varios perros que llevaba todo el campamento encima. También nos dimos cuenta que a esta zona no le afectaba la sequía y se podían permitir el lujo de liberar agua sin problemas.

Una vez cruzado el embalse nos dirigimos a Hervás por un camino/sendero paralelo a la carretera hasta llegar al puente de piedra del río Ambroz que da entrada a Hervás, pero antes nos subimos al famoso museo de la moto y coche clásico (https://www.museomotoclasica.com/) sobre todo para admirar la vista de Hervás y hacer algo de desnivel.

Al llegar a Hervás aprovechamos para ver el resto de monumentos que no vimos el día anterior como la Iglesia de Santa María de Aguas Vivas (aquí todo son baños y aguas) que la rodeamos y sacamos fotos varias.

Moñigueamos un poco por el pueblo y finalmente acabamos de nuevo en el bar El Mirador (el de los rabos) donde aproveché para tomarme unos churros con chocolate en la churrería de enfrente (en este caso la posadera que estaba de buen ver no me dijo «a ver, donde van los churros» ). Después de los churritos, el dream team se sentó en un banco (la churrería está atrás) en una clara pose yayera donde sólo nos faltaba las palomas y alguna obra. Creo que sólo llevábamos 150 m de desnivel acumulado, como se puede ver en las caras del grupo.

Tras la parada técnica, salimos del pueblo para enganchar la vía verde en la estación de Hervás y de paso asistir al centro de interpretación de la estación donde Pepe nos amenizó con su sabiduría ferroviaria-filosófica.

El retorno a Baños por la vía verde era una cuesta muy tendida que abordamos en modo «Verano Azul» hasta que un gordito nos adelantó en una bici muscular patatera. Yo al principio no le hice caso, pero se paró a hablar con un colega y al cabo de rato nos volvió a adelantar preguntándonos antes a donde íbamos. Tras satisfacer su curiosidad volvió a acelerar y nos dejo atrás como diciendo vaya grupo de globeros.

Mi instinto globerkiller salió a la luz y sugerí al grupo que esto no se podía permitir, pero el yayismo ya ha calado en el grupo y nadie movió un dedo. Cuando ya se había alejado 100 m, decidí que alguien tenía que hacer algo, metí plato grande y fui a la caza y captura del globero. Le pille a 30km/h y le quité todas las pegatinas y tiritas, seguí dándole fuerte para que viera mi culote empequeñecer. El caso es con la ofuscación, me salte el desvío a Baños de la ruta, pero cuando casi empezaba a subir el puerto apareció otro desvió en modo trialera que me dejó a las puertas del Hostal de Baños.

Ya en el Hostal, nos cambiamos, limpiamos las bicis, comimos y nos pusimos en marcha para volver cada uno a su casita otra maravillosa escapada de bici con los colegas.

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Por el bosque de castaños del Duque en Hervás

Ruta realizada el Martes 25/04/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
14.6 km
522 m
184 Km Distancia Madrid
8h05'
3h21'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Pepe, Tomas

Mas detalle ruta

Temperatura media: 24.3
Descarga ruta: 2023-04-25-Senderismo-Hervas-Castanar-del-Duque.gpx
Reproductor audio crónica:

Hoy toca andar. No es que hayan sido duras la rutas anteriores, pero siempre es un lujo recorrer un castañar y disfrutarlo a pie. Además, no sabíamos si la ruta es ciclable porque había lío con las alturas en los tracks que nos bajamos de Wikiloc.

El día amanece soleado y alarmantemente caluroso para la época del año. Este abril es el preludio de un verano que puede ser catastrófico en muchos aspectos. Los incendios pueden devastar entre otros, este hermoso paraje.

Salimos del modesto aunque cómodo hostal, a la hora prevista tras un escueto desayuno con zumo de naranja que ni siquiera el conformista alimenticio Alfredo, ha podido ingerir. Ahí lo dejo. El resto lo tomamos. Yo mantengo la esperanza de que ejerza su labor laxante que mitigue la falta de fibra vegetal de anteriores ingestas que tanto castigan mi aparato digestivo. Ni siquiera. Sólo el color anaranjado de ese sospechoso y translúcido líquido, aparenta lo que sólo la camarera trata como si de zumo se tratara.

Con buen criterio Alfredo acerca el coche más allá del empiece del track, evitando tres kilómetros que nada aporta al recorrido. Compro agua en la tienda más cercana y emprendemos el paseo que enseguida se interna en un robledal de hoja verde fosforito propio de su reciente nacimiento.

El robledal se va convirtiendo en castañar. La ruta discurre por una pista forestal bien cuidada y amplia. Vamos observando que salvo pequeños tramos empinados, es perfectamente ciclable. Voy dejando fe por los sitios más bonitos gracias a mi nuevo Insta360 Flow que espero nos haya dejado unas escenas bien estabilizadas para emplearlos en el video final que próximamente haré.

Domingo y Pepe caminan lentamente disfrutando del paisaje y la temperatura, hasta que llegamos al pueblo de Gargantilla que nos recibe con un puñado de vecinos de avanzada edad. Es tan pronto que variamos la intención de comprar víveres para comer en el bosque y decidimos comer como «dios manda». Tras un brevísimo paseo se nos muestra la torre campanario cercana a una humilde iglesia como único atractivo de esta aldea típica extremeña.

Recorremos una cuesta antes de adentrarnos de nuevo en el bosque. Esta sí que tiene miga de haberse hecho en bici. La variación de las alturas en el track original se debe a una mala recepción del GPS que marca puntos con aberración a ambos lados de la marcha y como es un terreno escalonado varía ostensiblemente la altitud de esos puntos.

El resto de la ruta es de retorno por una pista más alta y similar. Sin descansos y a un ritmo tranquilo, nos presentamos en el coche antes de las 14:00. Decidimos ir a Baños a comer en el comedor del alojamiento donde se sirve un chuletón con el que lleva soñando Alfredo desde ayer, por tan sólo 25 euros. Tomás y él deciden compartirlo. El resto nos decantamos por el más atractivo y seguro menú del día (12 euros con postre y café) que resulta estar razonablemente bien elaborado y con mantel de tela, como a mí me gusta. Lo aderezamos con un Ramón Bilbao de crianza por 16 euros que cumple sin resultar gran cosa, pero al menos te evita el caldo que se incluye con el menú que es de los joden la gaseosa. El silencio del casi vacío salón, resulta muy agradable y nos permite tener una conversación relajada, antes de acudir a las habitaciones hasta las 18:00. Aprovecho para ducharme y echarme un siestuca muy merecida.

Por la tarde, nos acercamos a Candelario. Se trata de un turístico pueblo rodeado de buenas vistas a la sierra y bosque. Algunas de sus callejas mantienen el sabor tradicional de las casas rústicas así como rincones con arquitectura ecléctica que se podría definir como: «si me sale con barba San Antón y si no, la Purísima Concepción».

Domingo nos cuenta el porqué de unas extrañas puertas que subsisten en las casas mejor conservadas y que servían de agarre-escudo para sacrificar al animal de turno que habría de sofocar las hambres de la familia durante todo el año.

En vista de que todos los bares están cerrados por ser martes, nos vamos a Hervás a visitar su famoso barrio judío. Nada queda de un rastro que pueda diferenciar sus viviendas de las del resto de comunidades religiosas. Salvo unas estrellas de David y carteles que lo anuncian como un reclamo turístico, puede pasar por uno más.

Para cenar decidimos que hay que repetir en El Mirador. Esta vez, unos platos combinados para los que mejor digieren, zorongollos para los prudentes y una ensalada mixta para un servidor.

Tras la vuelta al alojamiento, acostamos a Alfredo que tiene por costumbre encamarse a las 22:00 y se le ponen ojitos de sueño tras atravesar esa frontera. Tomás se vuelve con su casa a cuestas como un caracol, a su sitio de reposo, y Domingo y yo acompañamos a Pepe para que se fume su purito mientras conversamos sobre literatura, política, economía, familia, obras domésticas y otros temas propios de los yayos. Ni de deportes ni de mujeres. ¡Qué mal augurio!

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Hervás – Pista Heidi

Ruta realizada el Lunes 24/04/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
36.4 km
851 m
184 Km Distancia Madrid
6h23'
3h14'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas, zona de fotografía interesante

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Pepe, Tomas

Mas detalle ruta

Temperatura media: 22.8
Descarga ruta: Hervas-Pista-Heidi-20230424.gpx
Reproductor audio crónica:

Después de que bajara Tomás con la furgo de su atalaya en las afueras de Baños y con un desayuno «holandés» en el cuerpo (según los criterios gastronómico-viajeros de Félix), nos dirigimos con los coches hacía el punto de partida de la ruta en el pueblo cercano de Hervás. Se trataba de la ruta estrella de nuestra viaje, la que iba a poner a prueba nuestras capacidades.

La salida del pueblo pasaba por la ermita del Sto. Cristo de la Salud, una señal para animarnos. Pronto se adentra en un precioso bosque, en dirección al Castañar de Gallego que transcurre durante una importante parte de este track.

El camino hacia la sierra de Heidi (vaya usted a saber porque le han puesto este nombre…) empieza con una subida aceptable rodeada por una vegetación sorprendente, al menos para nosotros que nos esperábamos menos agua y un entorno mucho más pobre.

Al ganar altura el castañar va quedando atrás dando lugar a un paisaje más abierto, donde nos encontramos varias depósitos de agua y un banco para hacer el payaso.

En todas las referencias a esta ruta, aparecen la chorreras como uno de sus máximos atractivos. Al acercarnos a ellas, empieza a aumentar la pendiente. Tanto para Tomás como para mí, que íbamos con nuestras e-bike, esto no era un problema pero me dio cargo de conciencia ver a Pepe sudarse estas cuestas. No era el Tourmalet pero tenía su pendiente. Nos encontramos a un matrimonio que iba detrás de las famosas chorreras. Les indicamos como llegar, a unos 4 kms. de donde estábamos situados, pero me dio la impresión de que no nos iban a hacer mucho caso. Igual están todavía por allí.

Al cruzamos el arroyo que alimenta está chorrera nos atrajo un estanque cercano con una pequeña cascada, un lugar ideal para descansar y sacar el dron. No nos podíamos imaginar la tragedia que se avecinaba.

Momentos antes de la tragedia, ignorantes de que, en breve, seriamos uno menos

El dron evolucionaba grácilmente cuando una simple rama se llevó por delante semejante prodigio tecnológico. Cayó en espiral, como despidiéndose, a las frías aguas del estanque y Alfredo se tiró al agua para salvar a la niña de su ojos sin que los demás pudiésemos hacer nada para evitarlo, entre otras cosas, porque alguno estaba sacando el móvil para grabar la escena (son los tiempos que corren…).

La criatura todavía funcionaba cuando le sacó del agua. La máquina, como el mítico HAL 9000 de 2001, no quería que se le desconectara pero se le extrajo la batería y la SD. Era por su bien. Lo sacudimos en un intento de eliminar el agua de su interior ya que habíamos cometido la tremenda imprudencia de no haber incluido en nuestras mochilas varios kilos de arroz para secarlo de una forma eficaz.

Pero la vida continúa y teníamos que seguir la ruta. Afectados por el incidente retomamos el camino en silencio, tanto por las circunstancias como porque era un cuestón de 15 %. Menos mal que finalizaba en un espléndido mirador que nos alivió del trance.

Habíamos llegado a la parte más alta de la ruta. Estábamos satisfechos a pesar del alto precio pagado por ello. Ahora solo quedaba bajar hasta Hervás.

Llegando a Hervás, Tomás tuvo la brillante idea de preguntar a una lugareña por un sitio para comer, antes de que Alfredo nos atacase. Le recomendó, sin dudarlo un instante, «El Mirador» y para allá que fuimos.

Comimos estupendamente. Un lugar muy recomendable. Hasta una camarera, muy simpática y sonriente, nos pregunto que «donde nos ponía los rabos [de toro]». El grupo de viejos rijosos en que nos hemos convertido no perdió la ocasión de entrar al trapo [de lidia, claro] pero la camarera, versada en estas artes, nos dio un pase por chicuelinas y asunto arreglado. ¡Hale, a comer!

Durante la comida, Tomás propuso hacer una cena en su atalaya y a todos nos pareció estupendo. Asi que, después de la minisiesta, nos fuimos a comprar. Este grupo de carácter pseudoprusiano tendría cabida entre los Wagner rusos pero no sirve para comprar… Lo intentamos pero el pueblo tampoco nos puso facilidades y el resultado final fue un truño. Pero no adelantemos acontecimientos…

Entramos al balneario con dos bolsas de compra y sin mascarilla. Eso hizo desconfiar a las funcionarias de tan hidráulica instalación, que podían haber pertenecido a la República Democrática Alemana de los 80 perfectamente, tal era su comportamiento y pose funcionarial. Después de rellenar unos formularios interminables donde intentaban determinar lo cascado que estabas, pudimos acceder a los vestuarios a donde fuimos acompañados, of course, por una funcionaria que, claramente, no se fiaba de nosotros y que miraba nuestras bolsas de la compra con desaprobación.

En la piscina del balneario se nos informó de las normas-restricciones que había que respetar por el hecho de haber ingresado en tan notoria instalación. A pesar de la vigilancia, algunos miembros de este colectivo se comportaron de una forma que parecía indicar que todavía no habían superado la fase anal descrita por Freud en su «Tratado sobre las Fases del Desarrollo Psicosexual y Emocional en la Infancia».

El balneario tiene dentro un pequeño museo, donde se encuentra la terma original, bastante interesante y que me confirma que los romanos eran unos cracks.

Dejamos el balneario estilo belle-époque y sus restos romanos y nos fuimos a cenar a las afueras de Baños, montados los 5 en la furgo de Tomás. Allí comprobamos las posibilidades de su furgoneta camperizada, organizando un merendero en un momento. Pronto constatamos que nos habíamos quedado claramente cortos en la compra (en cantidad/calidad), donde lo único que destacó fueron unos impresionantes mejillones que brillaron con luz propia. Teníamos que haber comprado una lata para cada uno y dejarnos de tonterías, pero nos liamos.

Tomás se quedó arriba y nosotros descendimos a pie, paseando y disfrutando de la noche y las estrellas. Para rematar el día, nos tomamos unas copas en el bar del hotel, atendidos por un camarero repleto de surrealismo rural. Estaba cansado y dormí como un bendito, con la esperanza de que el siguiente día de nuestro viaje fuese tan bueno como éste.

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