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Madrid – Casa de Campo

Ruta realizada el Lunes 20/07/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
16.6 km
188 m
8 Km Distancia Madrid
2h53'
1h41'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Pepe, Ana, Carlos Montalvo

Mas detalle ruta

Descarga ruta: paseo-madrid2020-07-19-20-06.gpx

Salimos de casa Carlos, papá (Pepe para el resto) y yo de camino a la casa de campo. Papá con su bicicleta de paseo (la que tiene las ruedas finitas), Carlos con una mountain bike y yo con la bici de mi madre, un poco incómoda al principio pero todo es acostumbrarse.

La intención de la ruta era cruzar la Casa de Campo para llegar a Madrid y tomar una coca cola con la novia de Carlos, no es que sea un camino muy emocionante, pero me da la excusa para subir mi primera crónica a la web (que en Múnich no ha dejado de llover desde que conseguí mi usuario).

Empezamos despacito a eso de las siete de la tarde (las ocho quizá), evitando las acumulaciones de arena y esas bolitas con pinchos que sueltan algunas plantas y que destrozan las ruedas de las bicis (no es que no sepa cambiar una rueda pinchada, que aprendí el mes pasado y me quedan niquelás).

El primer kilómetro fue por Aravaca, después subimos las escaleras de La Casa de Campo y enseguida estábamos de camino. Carlos subió hasta el Cerro Garabitas con el culo levantado del sillín y chuleándose, papá iba despacito y con calma (sospecho que para no dejarme sola) y yo, en la marcha 1i, sudando la gota gorda para llegar con la bicicleta más pesada que existe en el mundo a lo alto de la colina (es lo que tienen las bicis de paseo, que son preciosas pero pesan una barbaridad).

A partir del Cerro Garabitas, la cosa se puso fácil, ya era todo cuesta abajo hasta llegar al Parque del Oeste. Mola eso de dejarse caer por la cuesta mientras ves a los que van de subida chorreando sudor por todos los poros en el Madrid más caluroso que recordaba.

Llegamos al parque del Oeste, subimos hacia Moncloa, nos jugamos la vida en los carriles bici de Madrid y al final llegamos a Arguelles a recoger a Celia. El plan era tomar una coca cola con ella y esperar a que cayese el sol y refrescase un poco antes de volver.

Cuando pusimos rumbo a casa ya había anochecido, de nuevo tocaba cruzar la Casa de Campo con sus subidas y sus bajadas, pero esta vez con la única luz que aporta la bicicleta de mi madre, porque no había luna y los chicos no llevan luz en sus bicis. Al menos se estaba fresquito y no teniamos prisa (bueno, papá y yo no teníamos prisa, Carlos tenía que madrugar al día siguiente y no estaba emocionado con la idea de llegar a casa pasadas las doce).

Como detalle final de mi primera ruta en Madrid comentaré que hacer deporte en verano en Espana es una locura (nada que ver con lo fresquitos que son los Alpes), pero montar en la bicicleta de mi madre es maravilloso, con la espalda tan estiradita no me duele ni un músculo después!

La próxima ruta será en Múnich (en cuanto deje de llover) y con la participación de mi marido alemán, para dar un puntito internacional a esta web, que la veo muy castiza.

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Cercedilla-Fuenfría-Acebeda-Cruz-Gallega-Matabueyes-Fte-Reina

Ruta realizada el Miércoles 15/07/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
46.9 km
1158 m
50 Km Distancia Madrid
5h42'
3h50'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Domingo, Félix, Juanlu, Pepe, Rufi

Mas detalle ruta

Descarga ruta: 2020-07-15-Cercedilla-Acebos-1.gpx
Reproductor audio crónica:

En esta época del año hay que aprovechar los días fresquitos y eso hicimos. Como siempre que intentamos ir al Bosque del Acebal, tenemos problemas. Hay una especie de maldición. En la anterior salida desde Valsaín no conseguimos llegar, y en esta ocasión, casi la liamos. Todo empezó en los mensajes en el grupo. Primero subí un track que comenzaba en Valsaín pero vi que había una alternativa en nuestra Rutateca que empezaba desde Cercedilla y lo comenté. Todos estuvimos de acuerdo en elegir la que comenzaba en Cercedilla. La mayoría pensó que era la misma ruta con otro comienzo y yo supuse que la descargarían de la Rutateca. Incluso Rufi estuvo a un tris de irse hacia Valsaín. Total, que empezamos la ruta con la mayoría llevando un track que no era. ¡Y nos dimos cuenta ya pasada la Fuenfría! También hubo confusión en el lugar de quedada que Pepe definió como «el parking enfrente de la Casa Hilario-Cirilo-Agapito«. La edad…

Bueno, puestos ya en camino y saliendo de las dehesas, nos enfrentamos al consabido subidón por la Carretera de La República y el pelotón (por llamarlo así) se estiró de lo lindo. Esta vez no paramos en el Mirador del Poeta ni en el de la Reina. Nos agrupamos en la Fuenfría y bajamos por la accidentada calzada romana en dirección a la Fuente de la Reina.

Para hacer esta foto hubo que echar a «otro» con Orbea

Dejamos a la derecha el Cerro de la Camorca y nos adentramos en Monte de Valsaín. Prácticamente solos, entre helechos y con bastante agua, montar por allí fue un auténtico lujazo.

Ya sabíamos que nos esperaba el consabido cuestón en zona pedregosa, donde nos dejamos el bofe. Encima, nada más empezar nos pasaron unos juveniles y una eléctrica (estoy enchufado, decía el gracioso…) sin mayores problemas. Y claro, arriba nos tomamos el platanito, aunque yo me habría metido un filete.

A partir de aquí vino la parte mejor de la ruta, el bosque en dirección a los acebos.

Caminando entre acebos…
Parece que les han echado cera, de lo que brillan.

Pronto empezamos a descender como posesos hasta llegar a una pista ancha. Allí estabamos tranquilamente consultando la ruta cuando apareció un todoterreno de los forestales y se metió por el camino por el que habíamos venido. No sabemos que habría pasado si nos lo hubiésemos encontrado de cara tan solo un minuto antes. Igual nos habían calzado un multón por circular fuera de pistas forestales.

Poco a poco fuimos saliendo a una zona más abierta hasta llegar a hasta la Cruz de la Gallega, donde empezamos a meternos de nuevo en el bosque, ya en dirección a la Fuente de la Reina.

Poco antes de perder a Juanlu.

Estuvimos esperando a Juanlu, que cogió otro camino a la Fuenfría (como he dicho al principio, aquí cada uno llevaba un track diferente; lo raro es que no acabasemos cada uno en un lado), pero finalmente nos dirigimos a la Fuente de la Reina donde nos esperaba el mallot rosa, Pepe.

Se haría 4 kms más, como un campeón. Es del Atleti.

Como Juanlu tardaba, Rufi se tuvo que ir solo. Tenía una conference call a las 4 p.m. en Madrid. Así que partió sin saber que se equivocaría en las Dehesas y se haría 4 kms. de más (2 de ellos en subida), que sientan muy bien después de la paliza que llevabamos.

Ya solo nos quedaba nuestra amiga la subida desde Fuente la Reina. Me encanta este tramo. Por eso lo hice a toda hostia, para que durara lo menos posible.

Lo bueno de esta ruta es que la última parte es todo bajada. Y no dejas de preguntarte como te has subido todo eso…

Para comer recurrimos a Casa Hilario-Cirilo-Agapito, como no. Una pena que no pudiera estar Rufi, pero la sorpresa nos la dio Miki que vino un rato a saludarnos desde Guadarrama.

Como siempre, un día de lujo y esplendor, si señor.

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Cercedilla Fuenfría y collado del Rey

Ruta realizada el Domingo 12/07/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
45.8 km
960 m
46 Km Distancia Madrid
3h45'
3h09'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Pepe, Rufi

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Cercedilla-Fuenfría-Collado-del-Rey-2020-07-12.gpx
Reproductor audio crónica:

Son de esas cosas que nacen como precipitadas, sin mucho plan ni mucha convicción. El caso es que allí estamos (bueno, Rufi un poco más tarde), una mañana de verano más, dispuestos a dar una vuelta que nos evite por unas horas los calores del Foro.

A la salida

Subidita como siempre, empezando con ese agradable masaje prostático que te regala el camino Puriccelli hasta que te quitas de en medio los restos del antiguo empedrado. Luego viene la rampa esa cabrona que unas veces consigues subir –Rufi- y otras no –yo-. Aun así, contento, porque solo pongo el pie en un escalón con una raíz gorda.

Ya en la pista nos hacemos la subida con charleta, pero con el culo apretao. Resulta que ahora en la zona de las Dehesas hay carteles avisando que no subas en dirección contraria al sentido del tráfico. Como es más bien temprano y no hay gente, nos saltamos la sabia recomendación y tiramos por lo derecho, que es el trazado que me gusta y como lo hemos hecho tantas veces. No sé por qué, pero si vas por casa Cirilo, luego la rampita del parking con la fuente me sabe fatal.

¡Hala! Todo seguidito, frescos, con una temperatura que en el pueblo era de 18ºC y que no debía ser más durante el ascenso. Una gozada.

Ya sabemos cómo empiezan estas cosas y que el tranquilo discurrir de la pista a ritmo de charla no es para siempre. A eso de la mitad, parece que no hay mucho más que contarnos, o que se nos retuerce el morro, y soltamos las piernas a un ritmo ligero, ágil, sostenido, casi digno si no fuera por el cabrón que nos pasó sin despeinarse con una bici de mierda. Eso sí, a los 50kg no llegaba ni con las botas y el casco.

Paradita donde siempre, para qué más detalles. Recupero y recojo los trozos de esófago que había regurgitado. Una foto. Llegan y pasan muchos, pero hay un grupo de corredores que vienen de bajada y hacen parada allí. Mucho maromo y una madura sofocada, que al parar suelta su exclamación: ¡joder! Educadamente declino la oferta y la digo que no, que hace mucho calor. Vacilamos un poco más y cada uno sigue su ruta.

donde siempre

Al llegar al puerto valoramos opciones y nos decantamos por internarnos un poquito por la Calle Alta, en dirección a Marichivas. Llegamos y seguimos, por ver dónde lleva esa pista, que creo que no he recorrido nunca. Fernando sí, con un amigo que tiene y que salieron juntos…

Llegamos hasta el collado del Rey, mediando un ligero malentendido con un grupo de vacas y dos terneros, que a mitad de camino no tienen claro si nuestro viaje está justificado o debemos permanecer en nuestra provincia.

Lo del collado es un sitio chulo, se acaba la pista en una pequeña explanada desde la que ves con claridad el camino de la Solana, el que viene del puerto de los Leones. Lo de accederlo ya es otra cosa. El padre de Victoria nos explica que ni de coña, ni con la bici al hombro, que si acaso, triscando un rato hasta la senda que lleva al retén de bomberos. También nos cuenta que justo debajo del collado es donde encontraron a Blanca Fernández Ochoa hace un año, en la falda de la Peñota.

desde el collado del Rey

Nos volvemos por el mismo sitio y tampoco te creas que muy suave. Vamos juntos, pero en uno de los vaivenes del camino Fernando se lanza y ya remato solo hasta el puerto.

Luego bajada, disfrutando del último rato de aire fresco de la sierra, que completamos por la carretera de las Dehesas hasta el pueblo y el coche.

Diría que salió razonablemente bien, que el recorrido y el esfuerzo justifican la salida y, lo mejor, unas horas de sierra frescas y muy agradables.

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EL Boalo-Pedriza con muxha calor

Ruta realizada el Martes 30/06/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
34.8 km
672 m
37 Km Distancia Madrid
3h56'
2h33'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Domingo, Félix, Rufi

Mas detalle ruta

Descarga ruta: El-Boalo-Pedriza.gpx
Reproductor audio crónica:

Hemos empezado la ruta saliendo del parking de El Boalo a las 9:00. Y para que supuestamente pasáramos menos calor, he propuesto que la hiciéramos en sentido contrario a como solemos hacer esta ruta ya que la parte de Cerceda al embalse de Santillana que es mas pelado, atiza el sol de narices. Por otra parte Domingo, nos avisa de que les han cascado a unos amigos suyos, el viernes 300 pavos en esta ruta que tuvo la mala fortuna de recomendarles. Así que decidimos que hoy no correremos ese riesgo y nos comportaremos como buenos ciudadanos y haríamos la ruta por pista.

Los primeros kilómetros los hemos hecho con una aceptable temperatura de unos 25 grados y sin desnivel. Incluso hemos disfrutado de una breve trialera bajando desde las llanuras de Cerceda al embalse.

La entrada a la Pedriza ya se nos iba atragantando y hemos llegado a la primera cumbre un poco tostados. Y cuando íbamos bajando, nos dice un ciclista de carretera que detrás hay un muchacho subiendo con una cadena rota, y que si podíamos hacer la buena acción del día. Hideputa.

Así que paramos y en la sombra le invitamos a que se deje ayudar, a lo que el chaval se brinda de mil amores. Y ahí nos ves a los cuatro luchando a brazo partido durante 50 minutos con la puta cadena, mi mierda de tronchacadenas y un montón de muñones, intentando sacar el bulón, meter el bulón, cortar el eslabón, meter el rodillo, meter la cadena, tirar de la cadena, apartar el pedal, juntar los eslabones, … Y a todo esto, la edad que no perdona y es justiciera, nos lo pone más difícil privándonos de una vista que antaño fue mejor y dotándonos de unos artríticos y rollizos dedos que molestaban a unos y otros. Lo que nos hemos acordado de nuestro McGiver.

Pasaba el tiempo y no había forma de deshacerse del puto niño que se agarraba desesperadamente a nuestras canillas porque el paseo que se iba a dar hasta Matalelpino a pata, no tenía muy buena pinta.

Después de haber cortado dos eslabones de la mierda de la cadena de ocho coronas y de haber intentado meter eslabones rápidos que no entraban por ser de medidas incompatibles, mi troncha no tiene rosca suficiente para meter el bulón. Rufi ya anda zarandeando al niño del cuello, mientras Domingo le ruega que le suelte invocando su caridad cristiana. Lamentablemente no hay documento gráfico ya que tengo que ayudar a Domingo. Logramos quitárselo a duras penas, porque afortunadamente (para el niño) pasa un ciclista al que le paro y le pregunto si lleva troncha. Y sí. En dos minutos despedimos a ambos intrusos. Al primero con odio contenido y al segundo con agradecimiento porque está cayendo una calorina del copón y aún nos queda subir hasta el empalme con la pista que sube las Zetas.

La subida nos ha fundido a los tres. Rufi que hasta el momento iba fenomenal, ha pedido tiempo muerto para tomarse un gel y poder terminar la cuestaca cuando ya sacudían los 32 grados. A cierta distancia balbuceaba no sé qué, de degollar a un niño (?).

Ahí se ve a Rufi, cagándose en algo que no logro descifrar

Nos hemos cruzado de nuevo con el ciclista de la gravel que nos ha prestado el troncha y hemos bajado un rato hablando con él. Quizás lea esta crónica pues le he dado los datos de nuestra web.

Casi nos deleita con la caída tonta del día

Lo demás, como siempre. Llegada al pueblo, despedida de Rufi que ya está recuperado y que no puede quedarse a comer porque tiene su consabida call. Domingo y yo, nos vamos a mi casa a pegarnos un refrescante bañito en la pisci, que estaba un tanto calentorra, para luego cambiarnos y acercarnos a comer en Don Baco un menú cumplido; pero en la terraza con bochornazo a pesar de las microduchas que no me hacen nada de gracia con esto de los virus.

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Valsaín-Boca-del-Asno-alrededores

Ruta realizada el Jueves 25/06/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
33.8 km
852 m
58 Km Distancia Madrid
4h43'
3h03'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Domingo, Félix, Pepe

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Valsaín-Boca-del-Asno-alrededores.gpx

Iba tranquilamente hacia Valsain, pensado en hacer una rutita hasta mis amigos los acebos, pero cuando llegué, habíamos cambiado de plan. Un IBP de 86 tenía la culpa. Félix propuso otra ruta con un trazado más suave. Así que, a pesar de que Pepe no estaba muy convencido, salimos del pueblo y nos dirigimos hacia el río Eresma, siguiendo el nuevo track.

Esta parte de la ruta es preciosa e íbamos en modo «tralará«. Pero nos empezó a venir el recuerdo de una ocasión anterior por estos lares, en los que las cosas no fueron tan idílicas.

Efectivamente, pronto nos encontramos que el camino se volvía impracticable y teníamos que cambiar de orilla. Así empezamos con los pasos de río.

Y todavía se lió mas: zarzales, raíces, piedras, rapones, etc. Pepe se puso mohino y subimos las bicis por los pedregales y cuestones en silencio, asumiendo el error. Ahora si que nos empezamos a acordar de cómo se las gastaba la puñetera ruta de Boca del Asno.

La madre que nos pario…
¿Y ahora qué?
No todo va a ser triscar…
Brrrrrrrrmmmmmm…

Después de subirnos una buena cuesta empujando, por fin llegamos a la 601, la atravesamos y nos metimos en otra pista que empezó subiendo por una zona de explotación de madera, de tierra bien removida, con sus piedras, escalones y ramas, que hizo nos hizo «disfrutar» un montón. Félix no recordaba cuando había realizado este track, que había obtenido de nuestra amada rutoteca. Mirando en el Orux, nos dimos cuenta que nos llevaba de cabeza a Cotos. Llegamos a la conclusión que era cosa de Alfredo porque tenía su seña de identidad y además, no estaba presente 😂 .

Por fin dimos con una pista como dios manda, y como no queríamos ir a Cotos (no por nada en especial…), nos dirigimos a la 601, subimos unas cuantas revueltas y cogimos otra pista que pensabamos que llevaba hasta la Fuenfría. Pero no era nuestro día. A cosa de tres kilómetros de subida nos dimos cuenta que esa pista llevaba directamente a Navacerrada y que ir a la Fuenfría desde allí suponía bajar para volver subir. Un poco desinflados, optamos por volver ya a Valsain dando un rodeo de forma que entrásemos por el aserradero. Teóricamente se trataba de una vuelta fácil, sin muchos desniveles, pero no fue así, claro. Allí nos encontramos con una señora que llevaba una bici eléctrica misteriosa sin batería y que nos sacó un buen trecho.

Nos fuimos al pueblo a comer, a un sitio donde ya habíamos estado antes. Estaba completamente vacío y, aunque al principio nos pareció un poco cutre, el salmorejo y los huevos con patatas y jamón fueron de primera. Al final, otro día estupendo, rodeado de naturaleza y amigos.

Aunque esta ruta ha tenido un poco de descontrol, hay que reconocer que pasa por sitios increíbles, llenos de helechos y vegetación, totalmente solitarios. Creo que quitando la parte de Boca del Asno (por no ser ciclable) y buscando una alternativa para llegar a la Fuenfría, quedaría perfecta. En fin, otro día visitaremos el acebal.

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Morcuera-Cerro Espartal-Canencia la nueva anormalidad

Ruta realizada el Domingo 21/06/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
41.5 km
992 m
44 Km Distancia Madrid
4h07'
2h52'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Alfredo, Juan, Pepe, Rufi

Mas detalle ruta

Temperatura media: 25
Descarga ruta: activity_5123826735.gpx

Esta es la primera ruta de la nueva anormalidad en la que por fin Juan ha salido de su casa sin riesgo a que le multen.

Lo de la nueva anormalidad lo digo porque en mi vida he visto tantos ciclistas juntos en el carril bici de Colmenar y la carretera de Miraflores. Parecía que todos habían estado con el mocho los 3 meses (como Juan) y hoy les daban el día libre para pasear.

La ruta ha sido del tipo “Épica”  ideal para Juan que llevaba los 100 días sin tocar la bici y para Rufi que nos traía una nueva pupa en el tendón del dedo gordo de una de sus manos. También ha sido ideal para Pepe que tuvo noche flamenca con exceso de alcohol (ya le explicado que no somos jóvenes y no podemos mezclar deporte exigente con noches locas).

Nos ha faltado Félix que ha tenido que llevar a su burra “bocinillas”  a afinar al taller , Domingo que también ha tenido que llevar a su burra “Rezumante”   al taller para que deje de perder aceite, Juanlu que era su cumple y tenía otras prioridades, y Miki que tenía no sé qué lio con su cuñao  (además de ver el percal).

La ruta empezó con un cumpleaños Feliz a Juanlu  que adjunto a continuación.

Seguidamente empezamos a subir al puerto de Morcuera por la pista de siempre. Juan nos sorprendió porque no paraba de hablar mientras subía a pesar de haber estado tres meses sin coger la bici. Pepe se le ocurrió mear a destiempo y perdió la cabeza del pelotón.

Durante la subida nos encontramos a globeros de todo tipo y coincidimos con un ciclista que no me acuerdo del nombre  que es compañero de Miki y que le envía saludos.

Llegando al Puerto de Morcuera ya estaba quedando claro que:

  1. Juan no le afecta los parones. Aunque no tiraba del grupo, mantenía su ritmo diésel y llegó sin problemas.
  2. Pepe nos estaba haciendo un Juanlu  por  su noche de alcohol.
  3. Rufi no paraba de decir que no tenía gasolina, que las piernas estaban cargadas, pero tiraba como el que más.
  4. Yo, como siempre, iba a mi bola.
Pepe llegando al puerto de Morcuera en modo Juanlu

La segunda parte de la ruta consistió en subir al cerro El Espartal (no se a quien se le ocurrió la idea). Pepe nos propone recortar el cortafuegos por una pista (menos mal)  y nos dimos de bruces con el cortafuegos recién arado.  A pesar de que no había una pendiente excesiva fue un suplicio llegar al Cerro Espartal, pero lo conseguimos.

La vuelta al puerto de Canencia creíamos que iba ser de bajada, pero nos tocó subir otro cuestaco de 100 m que  como decía Julito “esto ya no me divierte”. Por fin empalmamos con la bajada al puerto de  Canencia y yo personalmente me pique con un gordito que cuando había que dar pedales se quedaba atrás.

Refugio Majada del Cojo

El tramo del puerto de Canencia a Miraflores decidimos hacerlo por carretera porque no estábamos ninguno para más trotes , aunque para rematar la jornada me piqué con uno de carretera que nos pasó y que adelanté. Juan y Rufi no me pudieron seguir porque las bicis de 29 tienen un plato muy pequeño y no dan más de sí.

Llegamos a los coches reventaditos pero satisfechos.  Pepe estuvo a punto de no poder subir la cuesta al parking del coche, pero remató la faena.

Otro día maravilloso entre amigos que recordaremos siempre.

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Buitrago del Lozoya-Lozoya

Ruta realizada el Jueves 18/06/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
48.5 km
786 m
64 Km Distancia Madrid
4h25'
3h36'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Juanlu, Pepe

Mas detalle ruta

Temperatura media: 22.6
Descarga ruta: Buitrago-del-Lozoya-Lozoya.gpx
Reproductor audio crónica:

Esta salida empezó con un abundante intercambio de correos sobre la dificultad del track. Después de duras disquisiciones, maese Alfredo modificó la ruta inicial eliminando las subidas a unas cascadas, con gran alivio del resto del grupo que se veía ya involucrado en actividades de alpinismo.

El día empezó perfecto, con una temperatura ideal y unas nubes que nos quitaban un sol que hubiese sido bastante molesto.

El track incluía una visita turística a Buitrago antes de empezar por las veredas en dirección a Villavieja del Lozoya. Y no pudimos evitar la tentación de hacernos alguna foto pasando el Lozoya.

La primera parte del trazado era bastante jodidillo, lleno de piedras sueltas, con abundantes arroyos y pequeños repechos que complicaban sobremanera la ruta a los torpes del grupo. Empezabamos a sospechar que Alfredo nos la había metido doblada con unas trialeras de las suyas cuando el camino, de repente, mejoró apreciablemente.

Después de tantos rulos por Madrid y sus alrededores, aquello era el paraíso. El campo estaba espectacular, todo un lujo, lleno de colorido y olores, un auténtico placer. Lo único que rompía tan bucólico entorno era la bici de Félix, que ya venía haciendo algún ruido pero que a estas alturas del viaje empezó a darnos un concierto tipo «solo para somier y viejos de pueblo follando«. Esto dio lugar a la consabida conversación de «cuando me compro la eléctrica» versus «yo no caeré en semejante aberración«, tan habitual cuando vamos relajados y sin cuestones a la vista.

Dejamos las chorreras de San Mames a un lado y seguimos tranquilamente hacia Navarredonda.

A la salida de Lozoya, el embalse de la Pinilla, que estaba hasta las trancas, ofrecía unas imágenes espectaculares. Bajamos la velocidad para poder disfrutar y al final acabamos haciendo una sesión de fotos…

La vuelta empezó por un pequeño bosquecillo que nos llevaba hacia Lozoyuela, atravesando el puente del Congosto.

Atravesamos Garganta de los Montes haciendo otra sesión fotográfica y ya enfilamos las sendas hacia El Cuadrón.

Ya olía a final de viaje. La bici de Félix también se percató y, en este trayecto, dio lo mejor de sí misma, amenizándonos con una serenata en sol mayor que hizo las delicias de los presentes.

Los últimos repechos los afrontamos con resignación, con la esperanza de no encontrarnos con más sorpresas. Ya teníamos las posaderas como un mandril, y no era cuestión de forzar la cosa. Por suerte, así fue, entrando triunfalmente en un Buitrago llenito de turistas.

Justo cuando llegamos al restaurante, un grupo de jubilatas estándar se levantaba de la mesa, dejándonoslo a huevo. Nos lanzamos en plancha dispuesto a comernos lo que fuera.

No habíamos contado con el vino… Pepe fue el más acertado al calificarlo como una variante de Oraldine. Ni siquiera la Casera tuvo su legendaria efectividad para contrarrestar los efectos de un vinazo. La destruyó por completo. Pero aparte de esto, la comida estuvo bien. Incluso repetimos café, charlando sobre futuros planes y para alargar un día tan agradable. Habíamos vuelto a la normalidad (sin nueva y sin hostias).

PD: Félix llevo felizmente su bici al taller para acallar sus gritos. Yo hice lo mismo porque tengo una fuga de aceite en la horquilla. Y hasta Pepe está pensando en cambiar su orbeita. Lo que digo, «ebike is coming…».

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De Pozuelo a Boadilla, la sabana madrileña

Ruta realizada el Martes 16/06/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
47.2 km
435 m
8 Km Distancia Madrid
4h25'
3h26'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Félix, Juanlu, Pepe, Leo

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Pozuelo-Casa-Campo-Boadilla-Monte-Pilar.gpx
Reproductor audio crónica:

Hoy toca hacer kilómetros; pero sin sufrir lo más mínimo. Así que Pepe nos prepara un paseo desde su casa por Pozuelo-Casa Campo Boadilla-Monte Pilar.

Empezamos cruzando la Casa de Campo que aun estando algo seca, todavía da gusto ver por sus espléndidos pinos y otras vegetaciones. Nos lleva a la Fuente de las Vacas donde dos globeros, de aún más entidad abdominal, nos hacen una foto.

Sin apenas encontrarnos gente hasta llegar al Metro del Batán donde empieza la vida, vamos rulando por las pistas hasta que a la hora límite nos encontramos lo que debe ser una plantación de algodón o caña de azúcar a juzgar por el gran número de musculados ejemplares bípedos de raza negra que transitan por la zona.

JuanLu y yo vamos canturreando canciones de nuestra infancia o juventud a pecho henchido, con más intención que fortuna y memoria. Se tratan de cánticos falangistas que a mi me hacen gracia la justa (por su origen), y a JuanLu le traen recuerdos de su pase por la OJE

Nos liamos a dar pedales con la mañana perfecta en cuanto a temperatura y por unos páramos a punto para que se inicie la época de incendios, hasta llegar a la Finca de los «santanderinos» que a pesar de los infinitos lujos asiáticos que me describen Pepe y Juanlu que hay dentro, no parece gran cosa desde fuera. Eso sí, un hermoso bosque mixto de encinas y fresnos nos rodean por algunos kilómetro a la redonda hasta que desde unas pequeñas alturas podemos divisar nítidamente las cumbres de nuestra hermosa sierra de Guadarrama.

Llegamos a la finca de Boadilla en rehabilitación, de Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio (Madrid, 25 de julio de 1727 – Arenas de San Pedro, 7 de agosto de 1785) que fue infante de España, sexto hijo de Felipe V y de su segunda esposa, Isabel Farnesio.

Curiosa historia la de este personaje cuyos retratos pueden llegar a confundir a los menos avezados con su regio hermano Carlos III. https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_de_Borb%C3%B3n_y_Farnesio

Seguimos por los alrededores disfrutando de un bosque propio del Mediterráneo que auguro que no durará mucho más por la especulación y presión que sufren estos terrenos cada vez más cercanos a Madrid.

Y nos metemos en el Monte del Pilar que no deja de ser una continuación de los pinares de alrededor e incluso de la Casa de Campo con ejemplares de tamños colosales propios de pinares de la Sierra de Ávila.

Ya vamos pidiendo la hora, pues llevamos unas cuantas horas encima de un sillín que se vuelve hostil a medida que pasan las horas. Nos quedamos a comer en Pozuelo en un cómodo restaurante que, aun no teniendo menú no sale demasiado caro y que nos invitan a un vasito de gazpacho, un aperitivo a base de salchichas blancas al vino y unos bombones helados de final.

El café lo tomamos en casa de Pepe donde mantuvimos una tertulia muy entretenida en su jardín y donde se estaba tan bien que nos han dado las siete de la tarde. Y nos hemos ido porque Pepe, no nos ha ofrecido una ducha, merienda-cena y cama, que si no…

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Ruta de Entretiempo: Talamanca del Jarama – Patones

Ruta realizada el Domingo 14/06/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
45.2 km
621 m
40 Km Distancia Madrid
3h39'
3h11'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Alfredo, Pepe, Rufi

Mas detalle ruta

Descarga ruta: 2020-06-14-09-03-10-Talamanca-a-Paracuellos.gpx
Reproductor audio crónica:

La ruta de hoy es de entretiempo. De esas que no puedes hacer en verano porque te quedas frito en una de sus planicies a más de 35 grados a la sombra. Tampoco se puede hacer en época de lluvias porque se te quedan las ruedas como un bloque de hormigón con la tierra arcillosa que, como bien dice Pepe, abunda en la margen izquierda de la carretera de Burgos.

Es, en definitiva, una ruta para hacer en un día como hoy, pudiendo disfrutar de un terreno seco, que permitía rodar muy bien, y con una temperatura muy agradable.

Habíamos quedado a las 8:30, pero yo he llegado tarde. No sé qué manía tiene google de ponerle nombres a calles absurdas y rotondas perdidas en medio de la nada. Con lo fácil que es decir «ahora gira a la derecha». Pues no, la máquina te tiene que decir, a la altura de la fábrica de cervezas El Aguila, que cojas por la Avenida de Tenerife. Moraleja, me he ido hasta el Vellón y he llegado a menos 10, dando oportunidad a mis amigos y compañeros de ruta a que se tomaran un cafelito.

Nada más empezar hemos ido a ver el famoso puente romano de 5 ojos que da idea del caudal que tenía el río Jarama en aquella época pretérita (esto no es cosecha mía. NO es que haya hecho los deberes aprendiéndomes lo más singular de la ruta, sino que me lo ha contado Pepe, que es un pozo de sabiduría)

Dado que el río está desviado (esto también me lo ha contado Pepe), lo único que fluye ahora es un breve arroyo. Desde el puente iniciamos la ruta. Tomamos el camino paralelo al arroyo hasta llegar a la salida del pueblo, donde ya cogemos las pistas que nos llevarán hasta Torremocha del Jarama.

La ruta es cómoda, con pistas que ganan altura poco a poco (de hecho, muy poco a poco), hasta que llegamos a Torremocha

Por Torremocha pasamos rápido porque tampoco hay mucho que hacer, todo sea dicho de paso. Nos da tiempo, eso sí, para inmortalizar el momento con una «instantanea» en la fuente del pueblo

Saliendo de Torremocha y, una vez pasado Patones (de abajo), nos adentramos en la medina de Fez, pudiendo saludar a dos ¿hermosas doncellas? (el interrogante por ambas cosas, lo de hermosas y lo de doncella)

Desde Patones subimos al canal por la archiconocida carretera que lleva a Patones de Arriba. En esta ocasión, a media subida nos desviamos a la izquierda y cogemos una antigua vía de servicio del Canal que corre paralela a la carretera de Patones a Torrelaguna. Ahí nos adelanta un globero que, como dice Alfredo, no merecía la pena ni picarse con él.

Antes de llegar a Torrelaguna pasamos por alguna trialerilla que, sin ser demasido exigente técnicamente, sí nos permitió ir recuperando un poco de la técnica perdida. Hay que joderse con lo de la técnica. Es como la forma físca, lo que cuesta ganarla y lo rápido que se pierde.

Otra curiosidad con la que nos encontramos en la ruta es un grupo realizando labores de desinfección del COVID 19 en medio de la alcarria. Este virus nunca dejará de sorprendernos

Llegamos a la central de transformación eléctrica de Torrelaguna y, desde ahí, cogemos un trozo de carretera hacia Venturada. El trayecto es corto hasta que nos desviamos hacia la izquierda otra vez por pista. A esta altura de la ruta todavía no faltaban unos 15 kilómetros para completarla. Pasamos por una zona en la que ya habíamos estado hace tiempo (vete a saber viniendo desde dónde) y, para recordar el momento, repetimos la foto con parecidos personajes.

De vuelta hacia Talamanca avivamos el ritmo. Los kilómetros se hacen rápido hasta que llegamos al puente colgante que está justo antes de entrar en el pueblo. Da un poco de yuyu cruzarlo porque los remaches parece que son clips que han puesto con pegamento Imedio. A nosotros, como en la mili, el valor se nos supone y lo cruzamos sin dudar. No había otra forma de volver al pueblo que fuera más directa y más segura y más directa.

Y, con esto y un bizcocho….Bueno, un bizcocho y unas cervecitas que nos apretamos en el bar que había justo enfrente del aparcamiento donde Pepe y yo habíamos dejado los coches, que nos supieron a gloria bendita.

Dicho sea, de paso, que de vuelta a Madrid me volví a equivocar. Debo decir en mi descargo que me pareció ver a Pepe enfilando hacia la izquierda, que resultó ser el camino a Guadalajara.

En resumen, una ruta nueva, agradable de hacer en estas fechas, con un desnivel muy asumible y, como siempre, con buenos amigos. A ver si pasamos de fase y nos podemos ver todos, que ya va siendo hora y hay muchas ganas

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Vuelta al Soto de Viñuelas

Ruta realizada el Jueves 11/06/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
46.3 km
680 m
15 Km Distancia Madrid
3h49'
3h11'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Juanlu, Pepe, Leo

Mas detalle ruta

Temperatura media: 22.9
Descarga ruta: SS-Reyes-Soto-Viñuelas-2020-06-11.gpx
Reproductor audio crónica:

Se podría decir que buscábamos la soledad (para evitar horarios, policias y demás consecuencias de esta pandemia). La soledad esa compañera que nos acompaña en nuestras rutas, pero rodeado de los nuestros, de nuestros chascarrillos (putos chinos), de nuestras cosas. Y también, por qué no decirlo, que no hicieran un roto a nuestros bolsillos. Que dinero hay, pero no para pagar multas.

Al elegir esta ruta tratábamos de huir de poblaciones como Tres Cantos, Alcobendas, SS de los Reyes, y en el medio de las tres, el Soto de Viñuelas, remanso de paz entre tanto bullicio.

Feliz reencuentro después de no vernos con alguno hace ya 3 meses, es el caso de Félix, porque con el resto ya habíamos hecho alguna que otra ruta por la Casa de Campo. Menos mal que la policía no nos vio circular por todas las sendas que pudimos y que nos pedía el cuerpo, porque ahora mismo están multando. También vino Leo, un nuevo compañero, que esperamos vuelva en más ocasiones.

La ruta discurre alrededor de las tapias del Soto de Viñuelas, y sin solución de continuidad no dejas de pasar por caminos (asfaltados y sin asfaltar), sendas, trochas, calles urbanizadas, Canal de Isabel II, carriles bici, etc. Y todo, con bonitas vistas de los montes y dehesas. En cuanto a la fauna, muy variada: los omnipresentes buitres leonados, milanos negros, algún conejo y hasta un alcaudón .El alcaudón es un ave que tiene un cuerpo de gorrión y tiene alma y cabeza de rapaz, pico ganchudo como el de un águila, con el que inserta a sus presas en los espinos, para luego poder comérselas.

En fin, contento de volver a la nueva normalidad, como dice el brasas del Presidente, y espero hacer más con vosotros si el Covid no me pilla y me lo impide..

Quiero dar las gracias a Pepe por el tirachinas, que me ha recordado otros tiempos. No tenias que regalármelo, pero ya que lo has hecho, prometo ser el azote de las cotorras argentinas, que invaden nuestros parques con ese chirriar irritable. ¡A por ellas¡

El día lo cerramos en un restaurante nuevo, no sé si del término de Alcobendas o de SS Reyes, que nos lo apuntamos en nuestra rutacoteca, de sitios que no están mal para repetir. Y un apunte, Alfredo fue el único que se puso mascarilla y cumplió las normas. Bien por ti Alfredo, pero me tienes preocupado, ese apetito voraz del que hace gala ayer no lo exhibió ¡dejo un aperitivo¡ . Ahhh…….. y estas echando barriguita. Será, ¿que seraaaaá…?

Un abrazo chicos, hasta la próxima…

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