Blog

Huyendo de la tormenta por el Kalahari

Ruta realizada el Jueves 17/09/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
58.9 km
446 m
44 Km Distancia Madrid
8h37'
4h28'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Domingo, Félix, Pepe

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Aranjuez-Villaconejos-Chinchonv2.gpx
Reproductor audio crónica:

Desoyendo las rotundas recomendaciones de nuestras señoras al respecto, decidimos salir a dar pedales a pesar de que el cielo amenazaba con darnos un buen chapuzón. Y acertamos. NO NOS MOJAMOS. ¿Vale?

Ciertamente la zona que rodea esta real y hermosa villa es bastante árida e incluso fea. Si no fuera porque se ven vestigios de agricultura que vivió mejores tiempos y se adivina la mano del hombre, se podría pensar que estamos en el Serengeti o en el Kalahari. Nos faltarían los grandes mamíferos, pero se pueden sustituir por alguna que otra forma más humana y casi igual de pesada. No, no me refiero a nosotros tres.

Empezamos por una pendiente que acaba de ser quemada y que prologa lo que sería la tónica durante bastantes kilómetros: campos yermos y desolados vencidos al sol. Infinidad de terrones de una tierra multicolor y poco fértil que el tesón del hombre ha sabido sacar lo básico para sobrevivir durante miles de años.

Seguimos avanzando secarral tras secarral con una temperatura razonablemente buena, hasta llegar a un pueblo llamado Villaconejos con la falsa ilusión de encontrar verdes y frondosos melonares dónde Pepe nos ofrendase algún ejemplar al tajo de una de sus afiladas y cortantes navajas. Ilusiones. Tan sólo vimos restos podridos de unos pocos. La mayor parte del terreno está cultivada de cereales que ya han sido recolectados salvo alguna parcela que han dejado por su escaso valor y que sirve para que las hormigas preparen el largo invierno.

Continuamos dando pedales por la llanura árida y con un cielo medianamente encapotado donde sobresale el sol entre las nubes y nos dejaba entrever que aún estamos en el verano. Y en esto que llegamos a Chinchón y callejeando alcanzamos las ruinas de lo que fue un Castillo que desconocíamos los tres.

Hasta aquí, la ruta no tiene grandes atractivos más que el de salir con los amigos y después de tanto tiempo dando pedales sin dificultad técnica ni física, lo más reseñable es el dolor del culo de tanto tiempo pedaleando. Me acordé de la insistente copla de Juanito recomendando no sé que culotte de precio desorbitado. Quizás si lo pudiera probar…, pero las zurraspas no se comparten.

Casi llegando de nuevo a Aranjuez nos encontramos con una extraña construcción dentro de la tierra en forma cueva con arcos, que según Pepe puede ser un intento de canalización de agua. Pasamos por el Real Cortijo de San Isidro, que me sorprende por su regio nombre y la fachada de su iglesia que denota algo de esplendor en tiempos de Carlos III. La llegada Aranjuez entre sus numerosos plátanos declara que en tiempos fue una villa real y ostentosa.

A eso de las tres menos cuarto, llegamos a comer a un sitio que me dijo mi amigo Juan Carlos. Es el camping situado en el margen del Tajo. El menú es bastante sobrio, pero con el atractivo de qué estamos completamente solos, las bicis están controladas y el camarero es discretamente amable. Alargamos la comida con una segunda ronda de cafés y cómo no teníamos ganas de volver a casa, decidimos darnos una vuelta con las bicis por los alrededores de esta bonita ciudad.

Tras un infructuoso intento de colarnos en el parque a través de un puente, otro intento de idéntico resultado en los jardines de palacio, nos hacemos unas fotos en la bella fuente de la Mariblanca, que al ser hora de siesta podemos contemplar sin público. Aquí os dejo más información de esta versionada estatua tan castiza que ha adornado Madrid en diversos lugares.

Seguimos hasta la estación dónde hicimos unas fotos a la parte abandonada y al edificio de aspecto decimonónico que alberga la estación de tren en funcionamiento.

De vuelta recorrimos unos recovecos junto al río donde habita gente de distintos y sospechosos pelajes, para terminar con unas bellas panorámicas de la entrada principal del Palacio que mandó erigir Felipe II, que realza y adorna las esbeltas siluetas de los Caballeros del Carbono.

Álbum de Google: Link Álbum

Visionar fotos y videos del Álbum de Google en el mapa: ver fotos

3 comentarios

Tres Cantos-Cascada del Hervidero-S. Agustín de Guadalix

Ruta realizada el Martes 15/09/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
42.8 km
498 m
20 Km Distancia Madrid
4h15'
3h32'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Domingo, Pepe

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Tres-Cantos-Cascada2020-09-15.gpx
Reproductor audio crónica:

Cuando elegí esta ruta, me llamó la atención lo de la Cascada del Hervidero. Era una zona por la que habíamos rodado frecuentemente y no esperaba sorpresas. Como decían en el Wikiloc (https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/tres-cantos-cascada-del-hervidero-s-agustin-de-guadalix-tres-cantos-9075626) es ideal para invierno por el tipo de terreno que drena bien y donde no hay apenas arcilla.

La noche anterior había caído una buena tormenta y se notaba en los grandes charcos que había por todos lados. El día era perfecto para darte una buena vuelta por estos páramos, aunque Pepe y yo pronto empezamos a notar que «el terreno nos llamaba». En cuanto pasamos la depuradora del Bodonal y empezamos a subir la primera cuesta importante con el Soto de Viñuelas a la izquierda, por lo que llaman el camino del Soto, nos dimos cuenta que, o la gravedad terrestre había aumentado, o que estabamos en fatal forma física, o, definitivamente, la arena mojada es un cabronada. Optamos por la tercera por parecernos la más plausible y la que mejor nos dejaba como ciclistas.

Pepe había cambiado la cadena y en las subidas llevábamos un acompañamiento musical de derrape de piñones y cadena en do mayor que nos amenizó la ruta a la largo de todo el trazado. Pepe mostraba dudas sobre la honestidad del vendedor que le había dado una de 3×8 asegurando que eran la mismas que las de 3×9. Y así nos entreteníamos, hablando de estas cosas sin tener ni puta idea, mientras los kilómetros iban cayendo por lugares que nos sonaban de otras veces, sobre todo los repechos, que eran más frecuentes de lo que deseábamos.

A pesar de que el camino era de cabras, pasaban más coches de lo que hubiese sido deseable. Comprendimos el motivo cuando llegamos a una especie de urbanización en mitad de la nada, la Finca el Rondelo, donde nos dimos una vuelta, más que nada por cotillear.

Ibamos a asaltar el camión, cuando apareció el conductor… Por lo menos nos hizo la foto.
Momento platanito

Finalmente llegamos al desvío que nos llevaba a las cascadas del Hervidero. Había que salirse del camino para tomar una pista que nos recordaba a otro azur que recorremos frecuentemente. Nos costó encontrar una bajada al río por una escalera de piedra. Y la verdad, es que nos llevamos una sorpresa. Un paraje singular, sin duda. Además con ninfas y todo (bueno, también había un ninfo, pero mi atención selectiva lo eliminó)

Pepe en pleno trance místico.
A mi me dió por hacer macarradas

Después de tan agradable sorpresa, volvimos a nuestra ruta que se fue cerrando hacía el río Guadalix, entrando en otra zona preciosa, con una pista muy divertida.

Por desgracia, después de esto, te metes de lleno de San Agustín de Guadalix, atravesándolo de cabo a rabo. Finalmente, volvimos a salir a la estepa, subiendo y bajando, como es menester. Llegando otra vez cerca de la urbanización fantasma decidimos modificar la ruta para no volver a pasar por el mismo sitio, tomando una vía alternativa a la izquierda. Esto generalmente, suele acabar en desastre, pero esta vez dimos en el clavo.

Como siempre, en la etapa final ya te sobran kilómetros. Aceleramos y entramos en Tres Cantos del tirón. Metimos las bicis en el coche y nos fuimos a comer a un sitio que conocía Pepe de su etapa bankintera. En un restaurante que se llama la Churrasquita la comida tenía que ser eminentemente carnívora, claro. Y la tertulia, larga, como debe ser. Pepe estaba lanzado a cambiarle todo a la Mérida de su hijo. Y esa misma tarde se pilló un extractor. Eso es eficacia.

Otro día divertido y muy agradable. El descubrimiento de la cascadita nos dejó buen sabor de boca.

Álbum de Google: Link Álbum

Visionar fotos y videos del Álbum de Google en el mapa: ver fotos

4 comentarios

Guadarrama-La Jarosa-Puerto del León-Clásica de Guadarrama

Ruta realizada el Domingo 13/09/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
36.9 km
794 m
44 Km Distancia Madrid
3h41'
2h51'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Félix, Juan, Miki, Pepe, Rufi

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Clasica-Guadarrama-con-Variante-Pto-Leon-2020-09-13.gpx
Reproductor audio crónica:

La cosa va de clásicas. La semana pasada fue la de El Escorial. ¿Cuál mejor que la clásica de Guadarrama para continuar la saga? La ruta ha estado fantástica pero, lo mejor ha sido volver a reencontrarnos casi todos los componentes del grupo de fin de semana. Nos faltaban Alfredo (ocupado en actividades variadas en su retiro estival) y Domingo (ocupado en vete tú a saber qué, porque no ha dado señales de vida). Al final hemos sido cinco (abstenerse poetas de verso fácil y coplistas de tres al cuarto, que para los poetas tengo yo una preparada)

Miki y Félix llevaban desde finales de 2019 sin hacer una ruta juntos. Ello no ha sido óbice para que el jefe le haya «cantado la gallina» porque Miki había mandado la localización desde el sillón de su casa, en lugar de hacerlo desde el sitio de inicio de la ruta.

Juan, que ya nos asustó el otro día con su cuerpo serrano, había venido hoy vestido para matar, con un culotte Assos recién estrenado (bueno, lo había usado en las 17 salidas que se ha metido estas vacaciones, pero para nosotros iba de estreno) que le hacía un culito que menos mal que uno tiene muy clara su hombría porque, si no…… ¿Dónde se habrá quedado aquel tipo de picador de plaza de pueblo de antes del confinamiento?

La ruta, para los que no la conozcáis, si es que hay alguno, es muy fácil de seguir. Todo para arriba hasta el puerto del León (solo hay uno, no sé por qué le llaman el puerto de los leones) y eso que Miki nos ha llevado por lo «más tendido» (expresión que se está empezando a poner de moda y que, efectivamente, vale para todo).

El abuso de Juan durante toda la ruta ha sido mayúsculo. Cuando el que escribe esta crónica solo pensaba cuánto le quedaría a la puta cuesta aquella (elegid la que queráis, porque lo he pensado en todas) mi primo Juan iba rajando más que el cuchillo de un melonero e iba con una cadencia insultante. Miki se ha dado cuenta de que, en estas circunstancias, conviene no ponerse al lado de Juan porque el dominio es físico y mental. Pepe ha cometido el error de seguir a Juan en las primeras rampas y…en su pecado está la penitencia (esto lo debió aprender Pepe en la ruta esa que hicieron y en la que fueron a orar a no sé qué capilla, pero hoy se le había olvidado).

En el sitio donde hicimos las fotos de la galería anterior a Juan no se le ocurrió mejor idea de ir «por todo lo peor» para subir a la pista que lleva al alto del León. Siguiendo su dominio físico y mental empezó a hablar de «nuestra variante», incluyéndome a mi en el «nuestra». Uno no es nuevo y, desde el mismo principio, ya sabía que me iba a equivocar siguiendo a Juan, pero no se puede evitar, me ponen en trapo y entro. Dicho y hecho, Pepe, Juan y yo nos hemos metido por el rampón que acababa en una erección corta pero brutal. Juan ha sido el único que se la ha subido. Bueno, Juan y un bicharraco que ha pasado como si hubiera robado algo y le fueran persiguiendo. La pareja de lesbianas (a lo mejor eran madre e hija, pero queda menos novelesco) que han insistido varias veces en que aquello se subía, no lo han logrado. Pepe se ha defendido como un jabato y ha llegado, sin poner el pie, hasta la misma base de la erección.

El jefe en el Alto del León, pensando si para el resto de ruta cambiaba de vehículo

Otra de las gratas sorpresas que nos ha dado hoy Miki es un camino que va desde el Alto del León hasta el camino que termina en los Molinos. Toda la vida haciendo ese tramo por carretera y jugándose el tipo y resulta que había un camino divertidísimo. Eso sí, también hemos tenido suerte porque, teniendo en cuenta que estamos en Guadarrama, estos caminos se cotizan a 300€ por barba.

Qué semblante, qué estampa gallarda y qué tripa cervecera, aunque yo no beba cerveza

El camino que lleva desde el Alto a los Molinos es mundialmente conocido y bastante odioso, por cierto. Ahí, lo único destacable ha sido el hachazo traicionero que me ha pegado Juan cuando faltaban unos pocos cientos de metros para terminar de coronar la subida. Como si no hubiera habido suficiente humillación a lo largo de la mañana. Ahora, eso si, luego lo ha pagado, porque en la famosa curva a derechas (no es que haya ninguna niña que avise de la curva, pero la conoce to quisque) Juan se ha pasado de frenada, se ha ido a la agricultura y no se ha ido al barranco porque Dios es grande y Juan controla la bici.

otro tramo de «bajada» del camino a Los Molinos

La ruta ha terminado con una estupenda cervecita en el Torreblanca a la que Pepe no ha podido quedarse y a la que nos ha invitado Juan, en desagravio de la caña que nos ha dado.

Espero que estas rutas se repitan y, sobre todo, que podamos estar en una todos los que hoy estábamos y los que faltaban.

Álbum de Google: Link Álbum

Visionar fotos y videos del Álbum de Google en el mapa: ver fotos

4 comentarios

Berrueco-Sieteiglesias-Lozoyuela-Mangirón

Ruta realizada el Miércoles 09/09/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
49.3 km
528 m
53 Km Distancia Madrid
5h44'
4h15'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Domingo, Pepe

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Berrueco2020-09-09-08_58v2.gpx
Reproductor audio crónica:

Nos juntamos en El Berrueco a las 9h con una temperatura de 10Cº, muy inferior a lo que prometía la Aemet. Claro, como ellos no se presentan allí en camiseta y pantaloncito corto, como Domingo, pues no ponen cuidado.

Resuelto el apaño de indumentaria, inflada la bici, cargada la ruta y contratado el menú, nos ponemos en marcha con parsimonia. La bajada hasta el Atazar y los primeros kilómetros por su trillado margen no hacen que entremos en calor. El día está muy claro y la visibilidad y los colores parecen más definidos que otras veces.

Así, de charleta y foto, nos pasamos el primer desvío, con lo que nos toca desandar un tramo. Consideramos la posibilidad de hacer la ruta al revés, pero esas cosas se sabe cómo empiezan y… también ¡cómo terminamos!

Nos separamos del agua por un sendero en ascenso que, en menos de 500 mts nos quita el frío y las tonterías. Es cuestión de abrir un par de cancelas más para estirar también brazos y hombros y ya nos sobra todo. Estamos otra vez con el outfit veraniego (camiseta verde que tanto gusta a Félix).

Fuimos a orar, pero estaba cerrado

El sendero cruza la carretera y nos lleva a Sieteiglesias. Ya conocéis todos esta fabulosa urbe. No sé si alguna vez hubo siete templos o si el cura se la hizo construir otras tantas veces, para que estuvieran entretenidos. Ni la población lo justifica, ni la Fe creo que lo requiera. Igual son credos distintos los que profesan los aldeanos… Vamos, que me enrollo.

Aun hay que apretar un poquito a la salida del pueblo, para luego dejarnos caer por el camino de las navas, a cruzar el puente sobre el arroyo Recombo, que en cuanto le enchufen el agua va a quedar genial.

Bordeamos las Navas de Buitrago y pasamos por una agrupación de casas que llaman “cinco villas”. Literal, no hay ni una más. A Buitrago entras casi por sorpresa. Desde aquí no habíamos llegado antes, creo.

Apoyá en er quisio de la mancebía

Es el único pueblo con gente por la calle, estudiantes, viejos, desocupados y magrebíes. Nos tomamos café y bollo en una terraza de la plaza, al sol, dejando correr el tiempo. Intentamos que una señora nos haga una foto juntos, pero dice «sí hombre, voy a tocar yo tu teléfono». La ruta nos lleva por la parte monumental y recorre la margen derecha del Lozoya, aquí embalsado con un color azul piscina total. El abandono del pueblo es por un sendero sorpresa que súbitamente nos pide plato pequeño y golpe duro de riñón. Hubiera subido andando tranquilamente, si no fuera por un grupo de teenager que estaban mirando. Posteriormente Domingo confesaría lo mismo.

A partir del pueblo enlazamos con una pista cómoda junto al pantano, de firme bueno y pendientes suaves. En algún punto más sendero y otros tramos más amplios. No recordamos haberlo hecho antes, como muchos otros tramos de esta ruta. Claro que, puede ser una acuciada demencia senil, que en unos años nos permitirá cubrir la temporada con media docena de recorridos y, aun así, dependiendo del GPS.

Llama la atención una construcción ruinosa en la orilla opuesta, que posteriormente descubro que se trata del “palacio del bosque”, finca de recreo del SXVI (https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_del_Bosque_(Buitrago_del_Lozoya)) y que ahora ocupa la ganadería brava de María Antonia de la Serna (https://www.comunidad.madrid/actividades/2019/ganaderia-maria-antonia-serna). Un día que volvamos por ese lado, nos tenemos que acercar a echar un vistazo.

el palacio del SXVI

Enfilamos hacia Mangirón, que parece que no llega nunca. Ahora la temperatura ya es más de la época y las moscas y avispas se han activado y quieren acompañarnos.

Aprovecho para romper la cadena en un arranque en subida, al cierre de la enésima cancela. Como no están ni Félix ni Rufi, me toca arreglarlo a mí, con la asistencia de Domingo. Buscamos sombra y quito un eslabón, empalmo de nuevo y nos ponemos en marcha en menos de diez minutos. Nos acordamos del pobre niño de la Pedriza, que tuvo que aguantar a los abuelos más de una hora (https://aquihayquevenirllorao.com/2020/06/30/el-boalo-pedriza-con-muxha-calor/) y encima consentir que le miraran mal…

Pasamos el Gamonal y Prado de las Monjas, nombres que no dicen nada ni se identifican con nada, pero bueno.

Un tramo de la Senda del Genaro nos acerca de nuevo al pantano del Atazar y de ahí ya volvemos al origen por camino conocido, que a estas alturas de ruta nos va sobrando un poco.

Nos gustó mucho el recorrido, las vistas y la cantidad de tramos que no habíamos rodado antes. Es de las de repetir en primavera u otoño, por la variedad de paisajes y vegetación que se recorren.

Álbum de Google: Link Álbum

Visionar fotos y videos del Álbum de Google en el mapa: ver fotos

4 comentarios

Tomillar-Abantos-Carretera Peguerinos-2020-09-06

Ruta realizada el Domingo 06/09/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
33.8 km
956 m
41 Km Distancia Madrid
3h59'
3h02'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Domingo, Miki, Pepe, Rufi

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Tomillar-Abantos-Carretera-Peguerinos-2020-09-06.gpx
Reproductor audio crónica:

Todo empezó con un mensaje de Fernando: «Os he mandado por correo una ruta que es un clásico de El Escorial. No muy larga y no mucho desnivel. Ya me decís«. Tal como lo decía, por una parte daba la impresión que ya Heródoto había hablado de esta ruta en sus famosos Los nueve libros de la historia, y por otra, que iba a ser una cosa de coser y cantar. Esta impresión la reforzó el acusado, digo Fernando, con un «a las 12:30 estamos en casa» que dijo nada más vernos.

Pero no adelantemos acontecimientos. A las 9 estaba con Pepe y Miki esperando a que Fernando aclarase sus entuertos en la gasolinera que hay cerca del camping del Escorial por unos problemillas con su tarjeta. Esto nos tenía que haber puesto sobre aviso pero somos de natural confiados y buena gente.

Finalmente conseguimos arrancar, subiendo desde el Tomillar por la carretera que lleva al Arboreto. Fernando insistió en las bondades de esta «clásica ruta» pero el desnivel nada más empezar creaba reticencias. Para suavizar la cuestión ofrecí dos alternativas para subir: tirar directamente para arriba por las revueltas que llevan a la Penosilla o seguir por la carretera, que es la ruta más tendida. Hizo gracia lo de tendida (debieron pensar que era una ironía), así que esta ruta quedará para los anales como la ruta clásica y tendida. Por supuesto, tiramos por la más tendida, que Abantos siempre infunde respeto.

Siempre subiendo, llegamos al primer mirador, justo al lado de la barrera y allí nos hicimos la primera foto. Miki todavía sonreía y Pepe iba mohíno y calladito.

El saber que, después de la Penosilla, nos quedaba 2/3 de la subida no anima pero seguimos a lo nuestro. Había muchas bicicletas y bastante gente andando. Esta ruta, de lo clásica y tendida que es, se está convirtiendo en una romería.

Justo antes de la salida al albergue de Los Llanillos se encuentra una curva con dos ejemplares de secuoyas. Éste es el principio de la subida de verdad. Un kilómetro después empiezan los rampones y hay que resignarse a poner el 1:3, el 1:2 o, puff, el 1:1. Fernando, demostrando una forma física envidiable, se perdió entre las curvas consiguiendo evitar que una criança lo adelantara (por más que lo intentó el chaval, pobriño), mientras que nuestro pelotón se estiraba y se estiraba…

En el Malagón nos reagrupamos e hicimos la parada platanera de rigor.

Después de un breve descanso, seguimos subiendo, claro, hacía Abantos. El canchal de entrada al último tramo hacia la cumbre estaba lleno de ciclistas. Nos dio pereza y decidimos acercamos al mirador que hay pasada la Fuente del Cervunal, en dirección al puesto de forestales. Desde allí , despuéss de disfrutar de la vista, optamos por ir por una pequeña pista directos a Abantos, con dos narices. Los últimos 100 metros tuvimos que empujar como unos campeones porque era muy empinado y el terreno tampoco estaba para hacer grandes virguerías.

Allí estaba todo el mundo, pero a pesar de la gente, no hay duda de que es un sitio magnifico.

Crucifijo con culo garbancero. Foto dedicada especialmente a Alfredo

Arrepentimiento después de tan soez pose

Salimos de allí por un pequeño sendero. Aquí empezaba la zona que desconocía totalmente y que nos llevaba hacia el refugio de la Naranjera, siguiendo la valla que rodea el Valle de los Caídos, delimitando Cuelgamuros. El terreno se complicaba con piedras, tierra y arena, con un continuo sube y baja.

**** ATENCIÓN no existe el video IMG_5999.MOV en el álbum de Google de la crónica

Algunas bajadas fueron de narices pero se pudieron hacer más o menos, pero finalmente, a la salida del refugio, tuvimos que poner pie a tierra durante una centena de metros. Pronto alcanzamos un sendero precioso por el bosque que nos llevó hasta la carretera que conduce a Peguerinos. Desde allí, el Malagón estaba a tiro de piedra.

La bajada fue rápida. La hicimos por la carretera porque la trialera que indica el track está muy frecuentada los fines de semana y, además, los forestales están muy activos últimamente. En menos de 20 minutos estabamos tomando una cerveza en la Tomillar.

Otro día genial, sin mucho calor, en buena compañía y disfrutando de la naturaleza. ¡¡¡Vivan las rutas clásicas!!!

Álbum de Google: Link Álbum

Visionar fotos y videos del Álbum de Google en el mapa: ver fotos

5 comentarios

Torrelodones ruta semi-urbana

Ruta realizada el Miércoles 02/09/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
40.1 km
602 m
28 Km Distancia Madrid
3h34'
2h59'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Pepe, Rufi

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Trorrelodones.gpx
Reproductor audio crónica:

Si en algo podríamos clasificar esta ruta es como una ruta semi-urbana, donde nos hemos chupado carretera en la mitad de recorrido, por lo que la podemos incluir esta ruta entre  las rutas que difícilmente repetiremos.

El día comenzó  en el parking de la estación de tren de Torrelodones. Rufi aprovecho la ocasión para colocar la pullita de “tócame los cojones”  cada vez que un incauto caía y le mencionaba Torrelodones. Cayeron Félix, Domingo y Pepe que luego se tomó la consabida venganza tratando el tema del culo garbancero que al final de la crónica aclararé.

La ruta, la verdad, no tiene nada destacable hasta el último tramo que coincide con otras más interesantes que hemos realizado.

El itinerario comienza pasando por Galapagar tras la cual había una vista muy bonita al Valle de los Caídos.

Tras atravesar varios pueblos de la sierra, llegamos a la Ermita del Cerrillo. En dicha Ermita había un grupo de chavales con su bici tan contentos. Pepe se les acerco y les dijo muy serio “Acaban de decir por la radio que los menores de 50 años tienen que confinarse inmediatamente”, la cara de la chavalería era un poema y creo sinceramente que se lo creyeron.  Menos mal que Pepe rápidamente les dijo que era broma, pero alguno se cago en nuestras madres.

Seguimos atravesando urbanizaciones y carreteras con algunos túneles realmente estrechos que refleja lo que nos vamos a encontrar en España los próximos meses.

La ruta seguía hasta Alpedrete y volvía a Torrelodones atravesando el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Esta parte tiene una subida interesante con vistas a la sierra de Madrid donde Rufi y Felix tuvieron sendas caídas tontas.

Finalmente llegamos de vuelta a Torrelodones antes del as 13:00, pero el restaurante que Domingo tenía previsto era un Italiano donde todos los platos tenían queso y a Pepe no le convencía. Tuvimos que ir al centro de Torrelodones (tócate los cojones) en busca de un restaurante con menú. Al final encontramos una terraza que no nos dejaba meter la bici pero nos ofrecieron encadenar las bicis fuera.

La comida era aceptable y como siempre nos reímos de todo y de todos. Aquí Pepe aprovecho para comentar a Rufi que al ir en la cola del pelotón se había fijado en los culos de todos y que en particular el de Rufi parecía al de las señoras que van con el carro de la compra y el chándal subiendo escaleras de mala manera. La conversación sobre culo de Rufi derivó que realmente se le podía categorizar como “culo garbancero”  y que o empezaba ya la dieta del cucurucho o esto podía acabar mal.

De hecho Rufi que se iba a tomar una tarta de queso la cambió por un cortado.

P.D. Rufi se chivó a su mujer que le habíamos llamado “culo garbancero” y  su mujer ha negado la evidencia alegando que en todo caso lo tiene respingón. De todas maneras, mientras su mujer esté contenta con el culo de Rufi no hay nada más que hablar.

Álbum de Google: Link Álbum

Visionar fotos y videos del Álbum de Google en el mapa: ver fotos

8 comentarios

Cabanillas de la Sierra Trialeras

Ruta realizada el Domingo 30/08/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
30.7 km
540 m
46 Km Distancia Madrid
3h35'
2h43'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Félix, Juan, Rufi

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Cabanillas-de-la-sierra-Trialeras-2020-08-30-v2.gpx
Reproductor audio crónica:

Hoy ha empezado el otoño sin avisar. Hemos quedado a las 9:00 de la mañana en el Centro de salud de Cabanillas de la Sierra. El instigador de la salida era Pepe, pero no ha venido porque tenía el culo como el de un mandril. Eso pasa cuando uno se pasa. En concreto cuando uno se pasa de montar y lleva culottes gastados o de mala calidad.

El caso es que hemos ido Félix y yo y… afortunadamente, se nos ha unido a última hora Juan, recien llegado de su retiro playero.

Hemos llegado todos casi a la vez. Juan y yo, de hecho, juntitos. Si es verdad que el radar de la entrada de Venturada funciona, nos ha debido cazar a los tres porque ir a 50Kms/hora en esa recta es muy complicado. El radar está perfectamente señalizado y perfectamente oculto detrás de un árbol donde es imposible verlo cuando vas en el sentido de la marcha.

Por otro lado, aunque hemos llegado o’clock, la bici tiene un poderoso efecto laxante. Te puedes pasar horas sentado en el trono en tu casa y…. nada. Sin embargo, es saber que vas a tener que montarte en la bici y uno se va por las calicatras. No hace falta ni montarse, solo con la saber que te vas a subir a la bici en breve es más que suficiente para que te azote el mal de Surroca, que es aquel que te hace cagar más que la moscarda.

Desgraciadamente, los bares de ahora no son como los de antaño. Ya no hay un bar de pueblo que abra antes de las 10:00 de la mañana. ¿Dónde desayuna esta pobre gente? Un paisano me ha mandado a la panadería (¿tendría cuarto de baño?), pero también estaba cerrada.

En fin que hice lo que pude y, sobre todo, lo que hice fue la ruta apretando el culo y, como consecuencia de la desventura, hemos salido tarde.

La ruta es de las relativamente cortas (unos 30kms) y con poco desnivel, pero lo cierto es que no paras de dar pedales en ningún momento. Y, eso sí, es una ruta muy divertida, con zonas reviradas, trialeras, senderos, subidas y bajadas técnicas y, en las épocas del año que corren, cardos como tigres de bengala que se te agarran al cuerpo como si no hubiera un mañana.

El jefe se había llevado el GPS sin pilas, con lo que los guías de la cosa hoy hemos sido Juan y yo (sobre todo Juan). Esto es un invento que conviene que no repitamos mucho porque, aunque hemos llegado bien y la ruta tenía bastantes derivaciones, hemos dado alguna vuelta de más. De hecho, en un momento hemos estado a punto de desandar todo lo que llevábamos hecho hasta entonces. Menos mal que el error se ha quedado en que nos hemos comido, de gratis, una cuestaca y poco más.

Juan ha venido hecho un jumento porque «solo» ha podido salir 17 días este verano con la bici de carretera. Se ha comprado un culotte Assos y, en la misma tienda, unos gemelacos que da miedo verlos. Cuando haya rutas más exigentes le vamos a tener que sacar una foto para no olvidarnos de él, porque no le vamos a ver el pelo.

Como he tenido que ir muy pendiente del GPS no me he enterado de cuáles son los pueblos por los que hemos pasado, pero los conocemos todos, porque la ruta pasa por muchos sitios de otras rutas que ya hemos hecho otras veces. Yo destacaría la famosa zona trailera de piedras que es consustancial a la ruta de La Cabrera (esa que le mola tanto a Alfredo) y que pasa por la urbanización de los putos pitufos, la cantera de granito y la antigua cárcel de la posguerra, donde estaban confinados los presos que, además de presos, se construyeron una serie de puentes, viaductos y líneas ferreas, según nos ha confirmado un paisano que, además, nos ha sacado unas fotos.

A mi ha habido partes de la ruta que se me han atragantado pero no sé si es por mi bajo estado de forma o por mi sobrepeso. Como engorde dos kilos más voy a pasar a ser especie protegida de Greenpeace. Unos se dedican al Fitness y yo al «Fatness».

Hemos acabado a la una, pero no en la laguna, con lo que no puedo colocar la alegre coplilla que colocó el jefe el otro día en su crónica. Sí puedo decir, sin embargo, que la una son las 13 y que cuanto más me la tocan, más me crece.

A ver si vamos consiguendo que a Pepe se le cure el culo, que Alfredo vuelva del exilio, que Miki deje de entrenar en solitario, que Juanlu se apunte a una de fin de semana y que Domingo se instale definitivamente, donde quiera, pero que se instale y que venga a las rutas de fin de semana. De momento, tres sacos de cemento. Esto no lo digo por los tres que hemos ido hoy, que nos lo hemos pasado de fábula en una ruta que merece mucho la pena.

Es una ruta a tener en cuenta y repetir cuando el terreno esté más húmedo y cuando Pepe tenga su nuevo maquinón y se anime a venir y hacerla.

Álbum de Google: Link Álbum

Visionar fotos y videos del Álbum de Google en el mapa: ver fotos

6 comentarios

Casa de Campo – Boadilla

Ruta realizada el Sábado 29/08/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
48.4 km
335 m
6 Km Distancia Madrid
4h43'
3h42'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Juanlu, Pepe

Mas detalle ruta

Descarga ruta: aravacaboadilla2020-08-29-08-39.gpx
Reproductor audio crónica:

El día está fresquito como prometieron los del tiempo, y cruzo la Casa de Campo con el windstoper puesto, que es bajada y se agradece.

A que se da un aire a Hilda, con los manguitos y el hombro al aire

Había quedado con Juan Luís, por darnos una vuelta en plan paseo, sin más. Como la Casa de Campo se pone a tope, nos salimos por el oeste, buscando el camino a Boadilla. Esta vez lo hacemos un poco distinto y callejeamos por la colonia de Los Angeles, evitando las calles estrechas que siempre pasamos en prohibido. De ahí a la zona comercial del Kinépolis y salida al campo cruzando las vía de MetroLigero Oeste.

Pequeña laguna

Al cambiar el trazado nos encontramos con vistas diferentes de la misma zona. Hay una pequeña laguna, con su puente –más bien un charco grande- en el cauce del arroyo de Valchico, con abundante vegetación de ribera.

Vamos buscando el cruce bajo la M40, que esta vez nos queda hacia la izquierda. Como queremos hacerlo fácil, enfilamos a Boadilla por el camino que discurre próximo al polígono del Ventorro del Cano, bordeamos la Ciudad Financiera y nos metemos ya en el monte de Boadilla. Ni siquiera nos acercamos al palacio.

De ahí a Majadahonda en subida suave, entre encinas y pinos. Por esta zona ya no vamos tan solos, pero nada que ver con la que se monta en Casa de Campo en sábado.

Estamos en el punto más alto de la ruta, que no es mucho. A pesar de llamarse “Majadahonda”, está en una altitud superior a todos los municipios colindantes.

Hidratando…

Ya solo falta dejarse caer por el pinar del Plantío y cruzar Pozuelo, con parada en la piscina municipal, para tomar una cerveza en el bar. Completamos nuestro recorrido justos en el final del corredor deportivo de Aravaca (se llama así el parque). A JuanLu todavía le queda bajar hasta el río y superar el parque del Oeste, yo me vuelvo hacia casa derechito. Bueno, no, que se me olvidaba comprar el pan.

1 comentario

Villalba-Puente Alcanzorla

Ruta realizada el Martes 25/08/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
34.8 km
425 m
35 Km Distancia Madrid
4h35'
2h41'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Domingo, Félix, Pepe, Rufi, Mario

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Villalba-Puente-Alcanzorla.gpx
Reproductor audio crónica:

La ruta para hoy es la repetición de la última que hicimos antes del confinamiento de marzo del 2020. En esta ocasión con Rufi y Mario en vez de Alfredo, que sigue con su tabla de windsurf por Estepona.

Aparcamos en La Laguna, junto al restaurante donde posteriormente comeremos, y salimos poco después de las 9. Nos perdemos en el minuto uno. Nos superamos cada día.

Mario me espera a que monte el GPS, mientras los demás buscan sitio precipitadamente para hacer sus necesidades fisiológicas a la sazón y recuerdo de Alfredo. Así que Mario y yo, ignorantes de tal menester arreamos a todo pistón con objeto de alcanzar a los supuestos misiles balísticos por el cordel de Suertes. ¡Mucho correr me parece a mi! Así que al llegar a la ermita del Cerrillo, deduzco que algo pasa y que es probable que anden por detrás, en vez de por delante.

Mis sospechas se acrecientan cuando llegamos al poblado de frikis de Navalquejido. Allí echo las primeras fotos mientras esperamos a los rezagados. Se arrima un globero a preguntar por una manera de dar un rulo volviendo a Villalba y al que le pido que nos inmortalice en la puerta de lo que fue una parroquia. https://castillosdelolvido.com/iglesia-fortificada-de-navalquejigo/

Salimos ya unida la cuadrilla de la Muerte una vez que han soltado lastre. Continuamos la ruta bordeando la población por sendas muy divertidas y reviradas entre matorral y algunos árboles. La bajada es poco pronunciada lo que facilita la conducción y sólo debemos de preocuparnos de algunos ciclistas que vienen de frente y de viandantes que transitan con sus amigos perrunos.

Llegamos al puente que cruza Valmayor y me quedo contemplando los numerosos galápagos que conviven amistosamente con unos peces de considerable tamaño que según Pepe son carpas. Mientras, los demás se hacen fotos haciendo numerosos aspavientos para espantar las impertinentes avispas allí congregadas. Ello acelera la salida de la zona con tal premura que salimos en dirección contraria hasta que Domingo nos rectifica.

Poco más adelante, decidimos que coger la carretera es más práctico que fondear por la ribera del embalse, como hicimos la vez anterior, hasta coger la Cañada Real en dirección a Galapagar. La zona es más árida y algo calurosa sobre todo porque hasta este momento no habíamos hecho ninguna subida.

Haciendo el ganso

Cruzamos Galapagar y enfilamos en dirección al puente de Herrera en pronunciada bajada que se hace muy divertida.

No aparecen los ruidos de mi bici. Al fin, Ángel el nuevo mecánico ha dado con el problema. No echo de menos haber quitado los acoples y hasta me siento más cómodo al haber separado los mecanismos en el manillar, ganando unos centímetros de anchura que me permite una conducción más precisa. A todo esto, Pepe va con la bici de su hijo porque la Orbeíta está dando sus últimas bocanadas y coletazos. Una fisura en la bieleta va a permitir a su dueño deshacerse definitivamente de ese engendro. Esperemos que la garantía se materialice y pueda disfrutar en breve de una MTB de verdad. Ya sólo queda que deje de inflar los neumáticos a presiones de fosa atlántica y podrá disfrutar de las trialeras como los demás.

Llegamos al puente de Alcanzorla de origen musulmán, a pesar de que en los mapas figura como Puente Romano, construido entre el siglo IX al XI. https://www.rutasconhistoria.es/loc/puente-de-la-alcanzorla.

Después de las consabidas fotos y vídeo en el que Rufi posa con gracia, elegancia, armonía y desenvoltura; salimos empujando por el mismo camino después de nuevas diatribas de Pepe que acostumbra a despistarnos en cuantas situaciones se brindan.

Una empinada cuesta nos espera poco más adelante. Muy a mi pesar, pongo pie al comprobar que el corazón se me está saliendo por la boca y los pulmones ya no producen el oxígeno que mis piernas demandan. Así que saco mi móvil constatando para la posteridad como Rufi se la sube muy sobradamente y con chulería, como lo definiría Pepe durante la comida.

Ya sólo nos queda llegar al punto donde la bifurcación nos llevaría al Embalse Las Nieves y que queremos evitar. Hace calor, aporta poco y no tiene senderos definidos. La vez anterior se nos hizo un tanto desagradable por tener que pasar varias cercas y arrastrar el culo por alguna de ella. Por lo tanto, agarramos la carretera donde observamos que la rueda trasera de la bici de Pepe va hecha unos zorros. Habrá que centrarla según le advierte Mario que se ofrece a intentarlo, pero que no concreta la acción por temor a no dejarla adecuadamente o simplemente porque le apetece disfrutar del descanso del guerrero en la sobremesa.

Y llegamos al Restaurante La Laguna, a eso de la una. Y como cae en copla, me la sopla. Pedimos unas cervezas mientras hacemos tiempo en animada tertulia hasta que nos echen de comer. El lugar es cómodo y agradable. La comida es escasa para fornidos atletas, alguno de los cuales sobrepasan holgadamente los 80 Kgrs y los 1,85m de estatura y han de recuperar el volúmen perdido. Aún así, no oigo protestas. Alargamos la charleta hasta que a eso de las cuatro y media decidimos poner fin a la aventura de hoy que esperemos no sea el preludio del nuevo confinamiento.

Álbum de Google: Link Álbum

Visionar fotos y videos del Álbum de Google en el mapa: ver fotos

3 comentarios

Cantocochinos-La Nava-Vuelta a la Pedriza

Ruta realizada el Domingo 23/08/2020

Dificultad Física
Dificultad Técnica
41.2 km
1224 m
41 Km Distancia Madrid
4h29'
3h16'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Pepe, Rufi

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Cantocochino-La-Nava-Vuelta-Pedriza-2020-08-23.gpx
Reproductor audio crónica:

Se nos calienta antes la boca que las piernas y eso que hoy no hacía calor.

Hemos quedado en el aparcamiento de Cantocochinos a las 9:00 de la mañana. Ambos (Pepe y yo, porque hoy ha habido mucho rajado), hemos llegado antes de la hora, pero hemos aparcado en sitios diferentes y nos ha costado encontrarnos (no había cobertura y la localización ha tenido que ser física).

La mañana no ha empezado bien. Pepe tiene rota su gran Orbea (hay que tratar con respeto a los mayores) y hoy venía con la Mérida de su hijo, que no iba fina con el disco delantero. Pepe va sobrado y este incidente no le ha parecido motivo suficiente para dejar de meterse el rutón entre pecho y espalda.

Hemos empezado a dar pedales en el sentido inverso a las agujas del reloj y pronto ha empezado a picar para arriba. Hemos ido de charleta un buen rato, hasta que la pendiente ha aumentado. Ahí yo iba sin el lastre del disco rozando y he podido ir más ligero. Así hemos subido hasta las buitreras. La cosa nos ha llevado una hora, aproximadamente, con lo que, a pesar del rozamiento del disco hemos ido bastante ligeritos.

Y en las buitreras ha llegado el momento culmen. Lo que procedía, teniendo en cuenta todos los factores, era haber seguido la ruta corta para, al final, meternos unos 30 kms y haber hecho así los deberes. Pues no. A Pepe se le ha ocurrido que, ya que estábamos allí ¿por qué no subir a la Nava?. Dicho y hecho, como se nos calienta la boca a la mínima, nos hemos liado y, al tran-tran para arriba. La verdad es que las vistas merecen la pena y, ya que estábamos…..

La subida no ha sido tan pesada como imaginaba. Al llegar hemos tenido la oportunidad de disfrutar de las vistas, que desde allí son excepcionales, y de la agradable conversación que Pepe ha entablado con un colega sobre las Orbeas del Neolítico y los modelos posteriores de la edad del metal.

Una vez hechas las oportunas fotos hemos desandado el camino hasta las buitreras para, esta vez si, seguir la ruta de vuelta. En principio era todo bajada, menos una pequeña subida que ha acabado no siendo tan pequeña. A mi, al menos, se me ha atravesado a base de bien

Antes de empezar la subida que nos llevaría al collado de los pastores nos paramos a ver los dos pinos singulares

El penúltimo tramo, antes de la bajada al aparcamiento, ha sido la subida al collado de los pastores que, como he mencionado, se atraganta de lo lindo, no solo por la propia subida sino porque uno ya lleva paliza en el cuerpo y, además, se tiene que afrontar después de un buen rato de bajada.

A partir de ahí, fue todo bajada hasta el aparcamiento. Es una ruta para machotes y me alegro que a Pepe se le calentara la boca porque, de lo contrario, no habríamos subido a La Nava. Un acierto empezar en Cantocochinos porque el extra hasta el Boalo ya se me habría hecho «boala».

Álbum de Google: Link Álbum

Visionar fotos y videos del Álbum de Google en el mapa: ver fotos

4 comentarios