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Baños – Béjar – Navalmoral

Ruta realizada el Domingo 23/04/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
46.2 km
344 m
183 Km Distancia Madrid
8h05'
3h21'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Domingo, Félix, Pepe, Tomas

Mas detalle ruta

Descarga ruta: 2023-04-23-Banos-de-Montemayor-Navalmoral-de-Bejar.gpx
Reproductor audio crónica:

Salida de primavera, la fecha es abril y el cielo despejado parece negar el refrán. Desde Madrid a Baños se puede ir por dos rutas diferentes: rodeas Gredos por arriba o por debajo. Son prácticamente equivalentes, una con más pueblos y menos autovía, pero más corta; la alternativa sur invierte esas mismas variables.

Como somos gente de conocer, pioneros, intrépidos, elegimos trazados distintos. Un tercer coche podría haber desequilibrado el empate, claro, que también tenía la opción de pegarse al Jerte y el Tiétar por la  carretera de los pantanos.

Lo que no cambia es la puntualidad prusiana, puntuales como ferroviarios antiguos estamos todos en el aparcamiento del hostal La Glorieta y, para seguir con asuntos de trenes, nos preparamos para conocer la Vía de la Plata.

En el hotel las habitaciones aun no están listas, nos ofrecen dejar allí coches y equipajes y quedamos en formalizar la entrada a la vuelta.

Para ascender de Baños de Montemayor al trazado de la vía superamos la cuesta más exigente del día, saliendo por las calles que atraviesan el pueblo.

Ya ese primer contacto nos deja claro por qué se llama “Baños”. Es un núcleo urbano surgido por y para “tomar las aguas”, aquella actividad socio-terapéutica que tan en boga estuvo en el XIX y principios del XX, retomando el SPA romano (hay quien dice que las siglas vienen de “sanum per aquam” latino, también los que defienden que es el nombre de un pueblo Belga, donde comenzó todo).   

Ya lo hemos visto, ya estamos en la vía, junto al edificio de la antigua estación. Lo difícil está hecho, ahora solo queda rodar pausado, mucho rato, con muchas paradas y con más fotos. Disfrutamos de un campo verde que parece un jardín. Gran variedad de árboles todos con la hoja recién estrenada. Los castaños adelantan a los robles, los nogales están pletóricos y de cuando en cuando aparecen cerezos con fruto incipiente, para recordarnos en qué zona estamos.

Hemos tenido suerte, a pesar de la sequía, este rincón extremeño se mantiene húmedo. Bien es cierto que ahora deberían bajar torrentes de agua por todos los cauces, con sensación de estrépito, no es el caso, pero vaya, nos vale.

Durante el recorrido vemos los antiguos artilugios para guiar la circulación de los trenes y las construcciones que fueron estaciones modestas, pero muy bonitas, con paredes de piedra y tejados volados, sustentados contra las fachadas por tirantes y largueros inclinados, para aumentar la superficie protegida a los viajeros que esperan. La piedra es de la zona y la madera probablemente roble o castaño, vamos, un lujo.

Coronas el puerto sin darte cuenta, viendo a lo lejos a la autovía que lleva el mismo nombre, con mucho tráfico de camiones. Seguimos a Béjar, pero no entramos al casco urbano. El trazado tiene la amabilidad de poner la estación a al entrada y ofrecernos un túnel largo e iluminado para pasarla por debajo.

Por estirar un poco el chicle nos llegamos hasta Navalmoral de Béjar y tomamos una cerveza. El último tramo está sin acondicionar, han dejado los raíles y disimulado ligeramente las traviesas con algo de tierra añadida. No sé cómo estará de ahí hacia el norte, espero que este pequeño abandono se limite al municipio de Navalmoral, es una pena.

Comida de menú de domingo, de esos que te clavan, con unos primeros muy discretos pero un entrecote de segundo que lo justifica todo. Excelente ternera blanca y generosa pieza de carne.

Ahora ya es dejarse caer de vuelta, muy poca pendiente, sol fuerte y brisa fresca. Una gozada. Le decía a Félix que sería más fácil justificar aquí el cobro de unos euros por pasar que en muchas iglesias provincianas y paletas. Es la fe (su falta), que nos lleva a juicios pecadores.

Café durante el camino y vuelta a Baños, a tomar posesión del alojamiento. Habitaciones discretas, pero suficiente. Relación precio/calidad aprobada. Esperamos a Alfredo y completamos el equipo de la excursión.

Como hoy hubo mucho coche, nos quedamos en el mismo pueblo, paseítos cortos y cena ligera. Más paseítos, una copa de fin de fiesta y a dormir.

Parece que esto empieza bien, que volveremos a acertar con nuestras rutas ¿será así? Pues míralo en la siguiente crónica, que intuyo será jugosa.

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Tres Cantos y muchas más cigüeñas

Ruta realizada el Miércoles 12/04/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
36.1 km
438 m
20 Km Distancia Madrid
3h30'
2h59'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas

Participantes: Domingo, Félix, Pepe, Tomas

Mas detalle ruta

Descarga ruta: 2023-04-12-Tres-Cantos-Vertedero.gpx
Reproductor audio crónica:

Por tercera vez hacemos esta ruta saliendo de Tres Cantos. La que hicimos el 18 de Abril del 2021 también me tocó contarla. Esa vez estábamos casi al completo. Aquí la dejo

El objetivo de hoy es que Domingo vaya recuperándose de su rodilla, disfrutar de la primavera, pasar un rato y comer con los amigos. Tenemos que aparcar en un descampado frente a un Hotel porque la zona habitual está lleno de los coches de currantes que no tienen ni la suerte ni la edad necesaria para poder librar un miércoles cualquiera.

El día aparece primaveral. A las 10:15h no sabemos si abrigarnos o despelotarnos. Elegimos esto último y acertamos, aunque al final se encapota y sopla el viento lo que hace descender la temperatura y echo de menos la rebequita.

Cogemos el carril bici para bajar junto a la tapia del Soto de Viñuelas. Esta espléndida finca tiene el tamaño de lo edificado en Tres Cantos multiplicado por cinco. Unas 3000 hectáreas. En Wikipedia pone los siguiente: La finca perteneció al señorío del Real de Manzanares, propiedad de la Casa de Mendoza. En el siglo XVI pasó a manos del emperador Carlos I, que se la vendió a Arias Pardo de Saavedra, mariscal de Castilla, por 42 cuentos y 24 572 maravedíes, además de 3.000 de renta anual y 7 corderos al año. Que yo se lo compraba ahora mismo. Maravedíes pues no me quedan, pero cuentos hay en casa bastantes más de 42. Se los daba todos, y 7 corderos pues también. Isabel II posteriormente, la vendió por un millón de pesetas, que tampoco me va mal.

Llegamos a la primera cuesta ligera para coger la pista del Canal y pasar junto a la urbanización ilegal Rondelo. Hacemos comentarios que no son menester de trasladar aquí; pero que nuestros lectores pueden suponer. Este camión se vuelve de la Urbanización pirata Rondelo, porque ya no hay sitio para otro chaletito, según Tomás.

Pista y más pista. Unas ovejas se agrupan a la sombra de un puente del Canal y un pequeño arroyo muestra la escasez de agua de esta primavera.

Las rachas de viento de cara ralentizan la marcha. El cielo se va embotando. El campo está muy seco para el mes de Abril. Las flores salen sin ganas y sólo por obligación. Las jaras tiene flores de pequeño tamaño. Algunos matorrales de negrillos y cantueso dan escaso colorido para la fecha. Una pena.

Ya en el cerro cercano al vertedero nos quedamos atónitos ante la cantidad de aves que nos sobrevuelan. Decenas de cigüeñas planean ante el fuerte viento sin aparente esfuerzo. Milanos y buitres son la mayoría de los que distinguimos. El viento nos evita el fuerte olor que caracteriza la zona.

Sólo queda dejarse caer hasta el restaurante. Callejeamos para llegar a La Churrasquita donde comemos muy bien. Sólo sobran las risotadas maleducadas de los comensales cercanos que en grupo de a 20, parecen que celebran una fiesta de oficina. Se lo perdonamos porque no saben que nos están pagando nuestro menú -en diferido- que diría la Cospedal. Sólo se trata de una comida habitual. Habitual en España, que en Japón dice Alfredo que comen en 20′ y me consta que no hacen mucho ruido, porque ni se hablan.

La vuelta hasta el coche ha sido un tanto extraña. Salimos dirección sur para volver sobre nuestros pasos por la calle paralela. Cosas del alcohol. Al menos hemos pasado por un paseo colorido que nos recuerda en qué mes estamos.

La próxima crónica quizás sea desde Hervás o cercanía.

Os dejo con Nembutal del Krahe cantado por Lichis. Un intelectual y un cachondo, ambos incomprendidos e infravalorados.

Ahí va la letra:

Ella se quita la vida a diario,
no sé por qué
no se convoca a un ilustre notario
para dar fe
de que sin duda es la mayor artista
del desvivir,
no la supera ningún trapecista,
ningún fakir.
Basta que un cerdo le pegue algún chasco
sentimental,
y acto seguido ella toma del frasco
de Nembutal.

Como practica el suicidio a destajo
más pertinaz,
por la mañana antes de ir al trabajo,
voy a La Paz.
Mientras mojamos tortell con microbios
en el café
le repetimos a coro los novios:
anímate,
que la montaña a Mahoma no vaya
es lo normal,
pero a tu alcance está siempre la playa
y es casi igual.

El primer día que llega a la playa
suele pasar,
que ella persiste en tirar la toalla,
tirarse al mar.
Gracias a Dios siempre va en su socorro
algún delfín,
que nos la salva atizándole un porro,
¡ostras Pedrín!

Si por azar le ha tocado la china
de un buen hachís
aplazará su entrevista Alfonsina
su vis a vis.
Porque –esa es otra–, es la literatura,
su otra pasión,
y cuanto más sea contra natura
su defunción
un autor tiene mucha más garra,
más interés:
todos tenemos un póster de Larra,
pues ella tres.
Virginia Woolf nos la vuelve tarumba,
y hasta un jersey
le ha tricotado a la cruz de la tumba
de Hemingway.

Pido perdón por hacer un inciso
tan funeral,
retomo el hilo de aquel paraíso
artificial,
que junto al mar le ayudó, sin embargo,
para que no
atravesara por un trago amargo
de H2O

Pero es inútil. Si se recupera,
cuando está bien
un par de días ya se considera
Matusalén.

Y agarra el coche, que aunque es un cascajo
se pone a mil,
y echa en cualquier curva por el atajo,
rompe el pretil.
Un precipicio le va cantidubi
si es eficaz
para ingresarla de nuevo en la UVI.
Vuelta a La Paz.

Y el traumatólogo le dice: Hola,
cómo te va.
Y ella musita desde la escayola:
ni fu ni fa.

Y en un arranque pueril que revela
su torpe afán
se comerá toda la mortadela
que allí les dan
Con la esperanza de alcanzar su norte
con la ilusión
de darle al mundo un penúltimo corte
de digestión.

Y dado que en cada intento de ésos
sufre un revés
van a sacarla en un libro de excesos
que hay en inglés.

Van a decir que es la mayor artista
del desvivir,
no la supera ningún trapecista,
ningún fakir.
Basta que un cerdo le pegue algún chasco
Sentimental
y acto seguido ella toma del frasco
de Nembutal.

Que se convoque a un ilustre notario
para dar fe
de que se quita la vida a diario,
no sé porqué.
Ella se quita la vida a diario,
no sé porqué.

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Navalcarnero-Dehesa de Sacedón

Ruta realizada el Miércoles 05/04/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
42.2 km
469 m
29 Km Distancia Madrid
3h24'
2h54'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Pepe

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Temperatura media: 20.1
Descarga ruta: Navalcarnero20230405.gpx
Reproductor audio crónica:

Más de dos meses que hacía que no daba pedales. Y lo echaba de menos. Sentir el aire, la charleta con los amigos, preparar la ruta, todas esas cosas son la sal de la vida. Con todas las «incidencias» que hemos tenido en el grupo, estabamos bajo mínimos. Primero mi menisco, luego la rotura fibrilar de Pepe y ahora Juanlu… Parece que al grupo le ha mirado un tuerto, aunque no sé si esto es políticamente correcto porque empieza a ser complicado determinar si una expresión se adecúa exactamente a todos los protocolos de esta postmodernidad que nos va envolviendo. De todas maneras, se lo he preguntado a ChapGPT y me ha dado su visto bueno, al menos en esta release.

La ruta de hoy es una vieja conocida que realizamos en primavera, cuando no queremos darnos una paliza, ni irnos muy lejos. Es agradable y llevadera, sin más. Ideal para un convaleciente como yo, con la ventaja añadida de que tiene la posibilidad de acortarla drásticamente si las cosas no van como uno espera.

Como siempre salimos de la zona de aparcamiento que se encuentra enfrente del restaurante Senderuela, a la hora prevista, como buenos ciclistas prusianos. En piloto automático, empezamos a preguntar a Alfredo por su aventura nipona, haciéndonos los primeros kilómetros de lo más llevaderos. Pronto nos enfrentamos a los primeros areneros, lo más «peligroso» de esta ruta. No recordaba que tuviera tanta arena pero ésta fue una constante en todo el trazado.

Sin darme ni cuenta, llegamos a orillas del rio Guadarrama. Ahí estaba el punto donde había que decidir si seguía u optaba por acortar la ruta, pero me sentía bien (no voy a decir poderoso porque mentiría…), así que subimos por una linde que nos dirigió hacia la dehesa de Sacedón.

En una zona de arbolado paramos para tomar nuestro habitual piscolabis a base de plátano. Como somos así de sencillos, Pepe planteó la problemática de espacio como concepto, desde un punto de vista conceptual, saliéndose así de los habituales planteamientos constreñidos por los modelos de la física relativista.

Continuamos rodeando la dehesa, sin tener muy claro en que dimensión nos encontrábamos, pero esto no afectó a nuestra evolución en el continuo espacio-tiempo. Por el interior del bosquecillo que dejamos a la derecha transcurre, entre barrancos, el arroyo Brunete que desemboca en el Guadarrama. Y como quien no quiere la cosa, nos acercamos mucho a Villaviciosa de Odón y a la Dehesa del Sotillo, aunque de esto ni nos enteramos, tan enfrascados que estábamos en nuestros pensamientos.

Paralelos al Guadarrama, nos dirigimos hacia el Parque Coímbra. Toda esta zona del camino está atravesada por pequeños arroyos que desembocan en el rio. Me sorprendió que éste llevara agua, a pesar de los meses que llevamos sin lluvia. Incluso en algunas zonas, había zonas embalsadas repletas de vegetación. Así, atravesando trigales echados a perder por la falta de agua, nos encontramos con un precioso y enorme árbol singular, viejo conocido de esta ruta y que nos anunciaba que se acababa lo bueno y empezaba una zona de viviendas y fincas ilegales que me recordaron la cañada Real Galiana.

Pepe se quedó deslumbrado ante una finca que debía ser propiedad de un chatarrero y que lucía unas impresionantes verjas y esculturas hechas con todo tipos de aparatos y elementos de hierro. Otra finca aledaña con los restos de un circo ambulante anunciaba el inminente desvío a la derecha que nos enfilaba directamente a Navalcarnero con una bonita subida que me supo a cuerno quemado.

Poco después llegamos a la dehesa de Marimartín, que ha sustituido los árboles por unos chalets horrorosos. Por suerte las casa no han invadido todo y, continuamos por un parque hasta llegar al barrio de la Dehesa (otra «dehesa», esta vez de bloques de pisos), nuestro destino final en Navalcarnero. Allí esperándonos estaba Juanlu, que nos había hecho el honor de venir para comer con nosotros, a pesar de su rodilla hinchada.

La comida en el Senderuela no nos defraudo, como tampoco lo hizo la sobremesa. La salida me sentó genial. A veces la vuelta a la normalidad es algo mágico.

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Vuelta al embalse de Riosequillo

Ruta realizada el Domingo 02/04/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
39.9 km
661 m
58 Km Distancia Madrid
4h24'
3h17'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), sin trialeras, con dos obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Félix, Mario

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Descarga ruta: El-Cuadron-vuelta-embalse-Riosequillo-2023-04-02.gpx
Reproductor audio crónica:

Audio: Marcus Miller – Papa Was A Rollin’ Stone

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Vuelve la primavera de marzo, fresquita y con aire serrano que invita a ponerse de largo. Pero allí estamos, en El Cuadrón, como dos chavales, marcando cacha y con los pelillos de punta. Hay nubarrones negros que no presagian lluvia, pero provocan un eclipse que nos priva de los deseados rayos del sol.

Arreando. Se echa de menos más compañía, que ya empezamos a repetirnos las historias, jajaja

Pisteamos rumbo a la cabecera del embalse, esta ruta es muy de pista, y tranquilamente llegamos a Buitrago.  

¿quién no conoce esta estampa?

Ahora ya empezamos por un sendero más entretenido que nos descubre el puente de Calicanto, sobre sus viejas piedras cruzamos el Arroyo de la Trinidad que vierte su caudal al río Lozoya. Un puente de un solo arco que fue construido en 1579 para sortear este arroyo en el camino que iba a Valladolid, Segovia y Riaza, está construido entre dos moles de granito donde se asienta el arco de medio punto construido en sillares de piedra granítica.

Puentecito muy «cuqui»

Lo malo de estos arroyos es que luego hay que remontar para salir del lecho. Y en este caso la subida es perra, mucho desnivel rocoso que nos dificulta el ascenso con la e-bike. ¡Ah, que no! que aún seguimos con nuestras bicis «pulmonares», que alivio jaja.

Continuamos por una agradable senda camino de Pinilla de Buitrago, cuatro kilómetros que nos regalan una impresionantes vistas de la cuerda que une Peña Quemada, Puerto de Linera, Lomo Gordo, Navafría, Pico El Nevero y Puerto del Reventón. Una caprichosa nube se recostó sobre las cumbres dejando una curiosa estampa.

Curiosa nube cubriendo el «Skyline»

Vamos avanzando y nos topamos con una acequia artesana que toma las aguas del Arroyo de Riosequillo que, al igual que el anterior, vierte sus aguas al río Lozoya. Afortunadamente no tenemos problema en vadearlo ya que con nuestras e-bikes… ¡Ah! que no tenemos

Otra curiosidad en la ruta fue esta extraña vaca, nunca había visto un pelaje similar, ¡atigrada!. Y ese ternero… me pregunto: ¿quién será el padre?

Rebuscando en la red he encontrado una web que, ademas de describir el atigrado como «con manchas distribuidas de forma paralela, como en la piel de los tigres», detalla un montón de diferentes pelajes. Desconocía que hubiese tantos, si sois curiosos mirad https://todocarne.es/glosario-del-pelaje-vacuno/

Ya estamos en Pinilla de Buitrago y, tras saludar a los inquilinos del «lugar para dormir», nos asomamos al embalse de Riosequillo. Llenito de agua, da gusto verlo. El Camino del Cementerio está, como siempre, inundado y eso hace que nuestras monturas, y nuestros culos, se salpiquen de agua, barro y mierda de caballo a partes iguales. Para remate al vadear lo que parecía un super-charco mis ruedas se hundieron repentinamente y quedaron atascadas en su fondo blandurrio y cenagoso, lo que me obligó a echar pié y hundir el tobillo hasta el fondo a riesgo de pisar a Srek. Félix, al verme naufragar, optó por cruzar sobre unas piedras que algún habitual había colocado en la «orilla» izquierda. La próxima vez le dejo pasar a él primero y soy yo el que se ríe, jajaja

Esto sí que es «meter la pata»

En la confianza de que no me vio nadie (y la esperanza de que Félix no lo contara) continuamos camino mientras mis zapas escurren el agua.

Ahora nos encontramos con una sociable yegua que, buscando pasto fresco, se había salido del cercado dejando separado a su potrillo. Aprovecho para descalzarme y escurrir mis calcetines, que seguían empapados. Rápidamente decidimos que aquella yegua no podía quedar fuera del redil y diseñamos un plan para hacerla entrar junto a su retoño y otros cuantos caballos que allí pacían. Con trozos de rica manzana evelina la vamos atrayendo a la puerta, pero el resto de colegas al verla comer se acercaron bloqueando la puerta. Así Félix retuvo en la puerta a la mamá y yo conseguí, a costa de quedarme sin manzana, alejar al resto hasta que !zas! conseguido.

El día va avanzando y la temperatura suavizando, llegamos al puente del Congosto y nos quitamos la rebeca, que toca subida a Canencia y pega el sol.

Y tras el helipuerto de Canencia llega la subidita del día, sendero pedregoso hasta el collado entre Cabeza Herreros y Matainiesta. El collado es curioso, se llega a una puerta tras la cual se abre una pista que han dejado más plana que la tierra del medievo. Y claro, bajada tó la ostia hasta Garganta de los Montes. De aquí en adelante ya no hay historia, pisteo soso hasta llegar de vuelta al Cuadrón.

Aterrizamos en el coche con la sensación de haber cumplido un día más tras haber recorrido 39.87 Km, un acumulado+ de 689.11 m. en 3:17 H y un total de paradas de 1:07 H

¡Hasta la próxima!

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Boalo – Cerceda – Manzanares

Ruta realizada el Miércoles 29/03/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
30.9 km
719 m
38 Km Distancia Madrid
3h46'
2h48'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Félix, Pepe

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Descarga ruta: 2023-03-29-0958__20230329_0958.gpx
Reproductor audio crónica:

Ya avanzada la cuaresma, ya sentidos los calores, ya en mitad de la semana. Abandonados de todo y de todos, sin grupo que respalde ni ruta que les sorprenda, los ciclistas no tienen otra que sobreponerse al hastío y la desgana, aunque sea repitiendo trazados y repasando las huellas que tantas veces dejaron.

Y es así que, puestos y dispuestos a salir, optaron por el Boalo como punto de partida, también como punto de destino, pues es su costumbre hacer esos recorridos que no llevan a ninguna parte, que resultarían insustanciales para el viajero práctico, el que se traslada y conoce lo nuevo, o el que desempeña alguna faena, cometido o recado.

Los ciclistas no afrontan ni lo uno ni lo otro, ni siquiera una misión de vigilancia que podría justificar ese rodar en círculo, ellos se mueven así, sin motivo ni razón que pueda explicarse fuera de sus sentimientos, de sus sensaciones.

Salieron con mañana fresca, con pronóstico primaveral y una realidad más cercana a un verano suave.

Su rodar tranquilo y enredón, les saca por el aparcamiento por una senda verde, que no va a la ermita, sino a un murete que hay que saltar.

-ojo a las rodillas-

-cuidado, no te caigas-

Sigue la charla, sin decirse mucho, pero sin cerrar el pico. En uno de los tramos van pasando lista a los ausentes, larga lista de probables. Como testimonio, basta recorrer la lista de whatsapp creada para dar difusión a sus propuestas ciclistas (y para hablar de tetas, culos, moda deportiva, puyas políticas y comentarios futbolísticos). Sí, todos tíos, todos rancios, con pátina de modernidad, tolerancia y puntito snob, pero rancios como lo fueron sus padres, puros carpetovetónicos.

Pues eso, que solo dos salieron y se fueron en dirección a Cerceda, haciendo casi lo de siempre, pero al revés. Les sorprenden algunos tramos, les despista algún punto, pero es camino que se hace sin pérdida ni sofoco, llaneando.

Pasados los núcleos urbanos van subiendo algo, tampoco mucho. Hay un tramo de sendero bonito. Sombreado, que oculta las vistas y de las vistas. Sale a un mirador a media altura, que por no sofocarse, ni siquiera coronaron el clásico sobre el pantano “mejor, no hay necesidad”, dijo uno de ellos.

Hasta ahora también hicieron sus contactos sociales. Algunos saludos corteses, un abuelo de 79 con su eléctrica, otro grupo de puretas que se esperan en un desvío, con los ataques y recriminaciones entre ellos, como en todos los grupos. Cabría enunciar aquí un postulado a estudiar y confirmar por algún físico ¿Alfredo?: La mala leche en los grupos ciclistas es proporcional al número de asistentes y se mantiene constante cualquiera que sea la media de edad.

Llegan a Manzanares sin sorpresa ni comentarios y, en lugar de deleitarse con su estupendo castillo, se paran en las ruinas del viejo, totalmente cegado de tierra, sin visitantes. Ignorado por tik-tokers e instagramers. Observan que han hecho algunas balsas de arena de río, dentro y fuera de la construcción. A falta de indicaciones nunca sabrán si es un parque para niños, un cagadero de perros o una licencia decorativa, que peores cosas se han visto.

Entrando a la Pedriza pasan varios coches, bastantes, más de los deseables. Se preguntan por la razón, y más aún ¡la justificación! para darse un solaz paseo en día laborable.

La bajada les sirve para comprobar que esa cuesta que llega al alto Rompeherraduras es motivo de achuche en todos los grupos, que solo les pasa a ellos cuando van de salida.

Dirigiéndose hacia la sierra de Los Porrones discuten si es más fácil en un sentido u otro. Si esa cuesta que ahora les parece no terminar nunca es más dura que la entrada desde el lado del pueblo. Es igual, no va a venir nadie a subirla por ellos. El más viejo suspira por su futura e-bike y el otro le mira, como diciendo que no, que eso es bajar peldaños. Los peldaños no se bajan, si acaso que te tiren.

Al Boalo se entra por dirección prohibida, es tradición ¡claro que hay camino correcto! Pero es tradición… y ya venían ellos por aquí mucho antes de que el ayuntamiento colocase esas placas.

La sensación de descabalgar en la plaza y sacudirse el polvo a la vista de los paisanos bien podría evocar un buen western. Quedan las monturas atadas e irrumpen ellos en el saloon.

Unas cervezas y un contundente menú a la sombra rematan la jornada y cierran un cumplido compromiso.

El uno irá a pegarse con las arizónicas, el otro, forastero de aquellos pagos, se retirará discretamente con el compromiso de dejar rastro de lo sucedido.

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Barranquismo por Torres de la Alameda

Ruta realizada el Domingo 26/03/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
23.1 km
462 m
29 Km Distancia Madrid
3h38'
2h23'
Características Terreno Suelo arcilloso (problemático con lluvia), 15% de trialeras, con un obstáculo, no adecuado para temperaturas altas, 60 metros no ciclable, con algunas fincas privadas

Participantes: Félix, Mario, Otros

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Reproductor audio crónica:

El equipo sigue disperso. Entre los que parece que han perdido la afición, los que tienen reuniones familiares, los lesionados y los que están de vacaciones allende los mares, me encuentro solateras. Así que me uno a Mario y su equipo de Biciglotones para hacer una mini-ruta que tiene su gracia.

A las 9:45 hora oficial, porque esta noche se cambiaron los relojes al horario de verano, nos encontramos en la Plaza de Toros; Mario, JuanMa, María José, Willy y un servidor. Como no estamos adecuadamente vestidos para faenas taurinas y más bien parecemos ciclistas (sólo lo parecemos por los atavíos, que no por la silueta) cogemos nuestras mochilas y demás enseres incluida la MTB y enfilamos por un camino hacia el noreste.

Torres de la Alameda es un pueblo agrícola del este de Madrid al que nunca he visitado ni con bici ni sin ella. No es una maravilla, pero tampoco está mal. Al menos limpio si me lo pareció y es que la zona tampoco da para más. Es una planicie árida donde supuestos arroyos labraron surcos a modo de barranquitos por donde el agua debe correr en muy escasas ocasiones. El terreno es muy similar al de Chinchón, es decir yesos y arcillas que se van turnando y que advierten que en estado húmedo has de esquivar si no quieres quedar atrapado.

La ruta propuesta por Mario es de un tal David 3C que cuelga rutas en Wikiloc y al que debemos seguir a partir de ahora al igual que a Nano Flojo, porque promete.

Nada más salir nos encontramos en procesión a un centenar largo de personas que nos impiden el paso. El coche de apoyo de Protección Civil nos avisa que no podemos adelantarlos si no es a pie. La fila es de más de doscientos metros. Calculo que a pie y con las zapatillas con calas vamos a tardar más de media hora en adelantarlos. Estaba yo pensando en eso. Así que no queda más narices que hacer una de las de Alfredo con la Autoridad Incompetente, o lo que es lo mismo: anda y que te den.

En cuanto veo un resquicio por el lateral avanzo hasta que las tierras de labor lo impiden. Para entonces ya estamos suficientemente lejos del coche de Protección Civil. Avanzamos sorteando paseantes con mucho cuidado y dando los buenos días. Llevan una camiseta con el eslogan de la marcha, pero no me acuerdo que ponía. Sólo que era roja y que iban muy calladitos. Para mi que no era sobre temas de apariciones de vírgenes y otras zarandajas de la multinacional con sede en Roma.

Al fin los adelantamos a todos y nos metemos por un primer barranquito estrecho, pedregoso y seco. Sólo vamos Willy con su E-Bike de Cube y yo. Por cierto, me la ha dejado un rato por los alrededores de la Plaza de Toros y os aseguro que ya estamos perdiendo el tiempo y sufriendo innecesariamente.

(Aviso a navegantes: me quedan ocho meses para los 65 añitos y por lo tanto, para lograr la «Patente de yayo» que me permita la compra de una e-Bike sin que ello represente mofa, retranca, escarnio y recochineo del resto de malandrines de este grupo).

Me llama Mario por el móvil para decirnos que nos demos la vuelta. Y le digo que se peine. !Otra vez vamos a sortear viandantes y cruzarnos con el coche para que nos eche la chapa! Le digo que ya nos encontraremos, si dios quiere. Sin embargo, al poco rato nos cruzamos por el barranquito. Media vuelta, porque nos habíamos columpiado Willy y yo. La ruta va por encima del barranco.

Llegamos a una árida zona con muchos toboganes. Algunos por la sequedad del terreno nos amaga y los bajamos a pinrel. La parranda de senderistas pasan cerca y no es plan de darles un espectáculo gratis.

Una alambrada de gallinero de apenas 80 cms nos impide ir por un senderito y nos obliga a ir por terreno labrado. El chusquero del dueño de la parcela, ha arado y sembrado un metro más de lo que le pertenece para después vallar el camino, con tan mala leche de arar otro metro más y evitar que circulemos cerca de la inservible alambrada. Se ha dejado unos cuartos porque la alambrada gallinera tiene muchos metros. Finalmente en vista de que nos va alejando de la ruta original, decidimos aplastar la alambrada y saltarla para seguir nuestra dirección.

Apenas llevamos 12 kms y dos horas desde que salimos del pueblo. Un pinar por la derecha nos permite ver algo de arbolado y lo recorremos bordeándolo hasta que nos internamos en la única subida de apenas kilómetro y medio. Arriba oímos las motos de un circuito cercano donde practican motocross mientras nosotros nos apretamos el plátano.

Al salir del pinar nos adentramos en la tundra. Esto es un secarral que en Julio puede derretir la sesera de los camellos que sin duda por aquí deberían sustituir a los asnos de antaño. Ahora tiene un pase porque estamos en el principio de la primavera y hay atisbos de verde. Me temo que las cosechas de cereales por aquí tienen pocas posibilidades de granar como no se encadenen unas improbables lluvias de aquí a Mayo.

Engañoso verdor primaveral

De nuevo nos adentramos en otra interesante zona: el barranco de la Fuentecilla. Un estrecho sendero pedregoso; pero fácil de ciclar. Aun así, has de estar atento para no comerte alguna piedra con un pedal y dar con los huesos en el pedregal. Son las 13:15h y aquí surge la pregunta: ¿y si acortamos? Mario ha previsto dos atajos porque su experiencia le decía que en estos terrenos se enreda más de la cuenta. Yo lo tengo muy claro y no quiero llegar a casa a la hora de la merienda, así que mientras los demás piensan lo mismo que yo y no lo dicen, propongo ir al pueblo por el sitio más cercano para tomar una cerveza. Vítores y aplausos contenidos. Enfilamos para Torres de la Alameda en busca de una terraza. Después del primer intento fallido por estar al completo, nos acercamos a otra terraza cerca de los coches que resulta ser un Kebad. No hay nadie. Por algo será. El olor a esas carnes de dudosa procedencia, me repele. Un señor de aspecto moruno se afana en limpiarse los dientes junto a la puerta del local. Me recuerda el mercado de Marrakech y se me quita hasta la sed. Más aún cuando me asomo por la ventana y veo el interior de la cocina. Atufa a especias para disimular la veteranía de las carnes «sabe dios» que forman ese rulo tan peculiar. Pregunto con desgana si podemos tomar una cerveza y me contesta que sin alcohol. De puta madre, ya tengo la excusa para salir de allí pitando.

Callejeando llegamos a la plaza del Chalet del Cura que luce muy aparente y bien apañado recientemente. Allí nos invita Willy a una cerveza mientras establecemos una tertulia hasta las dos y media. A él le dedico la música de AC/DC «Highway to Hell» que seguro que lleva en su peculiar radio que monta en su manillar.

Por cierto, ¿sabéis por qué se llama el conjunto AC/DC? Buscadlo que es una anécdota curiosa.

Chalet del Cura

Ha sido un placer conocer a estos Biciglotones a los que invito a que se acerquen a nuestra web y que escarben en ella para recorrer sus entresijos. Nos vemos.

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Aravaca – Boadilla

Ruta realizada el Sábado 25/03/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
38.9 km
224 m
7 Km Distancia Madrid
3h32'
2h45'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Pepe, Otros

Mas detalle ruta

Descarga ruta: aravacaboadilla2023-03-25-11-37-24.gpx
Reproductor audio crónica:

Salimos por dar un paseo, por que se está mejor en la calle que en el gimnasio y el día acompaña: sol y fresco.

Como empezamos tarde, elegimos una ruta conocida y sin sorpresas, con el tiempo medido para ocupar la mañana, pero respetando una hora de comida prudente. Es la vuelta clásica Hasta Boadilla, versión corta.

En la Casa de Campo cruzamos casi directamente, sin rodeos, por las pistas anchas y cómodas hasta el puente de la culebra, sobre el arroyo Meaques, construido por el arquitecto Pedro de Ribera en el s XVIII. Mucho puente para poca agua, que el cauce está casi seco. Es curioso el apelativo de culebra, pues no es que el trazado no sea recto, lo que varía es la anchura, creando espacios como para pararse a contemplar la corriente, sin molestar al resto de viandantes.

Dejamos este parque por la zona de Colonia Jardín y tomamos dirección a la M-40 por amplio campo de retamas con subida suave y vistas despejadas. Llevamos a un lado la ciudad de la imagen y al otro el club militar de la Dehesa.

Nos paramos en el campo de aterrizaje de aeromodelismo. Están volando numerosos aparatos, algunos de bastante porte. Les vemos aterrizar y despegar con maestría. Me sorprende que no hay ruido. Recordaba los motores de explosión con un escándalo de mil diablos, con acelerones brutales y un trepidar irregular que asustaba al acercarse. Ahora no, ahora son eléctricos, me aclara Javier. Más silenciosos, seguramente más fáciles de arrancar y con menos desgaste. Yo creo que aquel ruido tenía su encanto, provocaba tensión, casi miedo. Ahora somos más urbanizados y ecológicos, prudentes, reflexivos, también más limpios.

Retomamos ruta pisando sobre algunos restos de aeronaves que dejan constancia de que no todos los pilotos son igual de diestros.

Nos dirigimos ya al palacio del infante don Luís. Personaje curioso este, que fue encaminado a la vida eclesiástica desde la cuna, alcanzando el capelo cardenalicio siendo niño y con el puesto asegurado de arzobispo de Toledo.

El caso es que al muchacho le tiraban las faldas (mucho) y renegó de su destino, consiguiendo permiso para salir de la Iglesia y casarse.

Al subir al trono Carlos III, le parece que puede suponer un problema dinástico para el derecho al trono de su descendencia y condiciona el permiso de matrimonio (que antes todo debía ser consentido) a que renuncie a título y apellido Borbón, además de que viva alejado de la corte.

De esos líos nos quedó el palacio, soberbio edificio de Ventura Rodríguez, en mitad de la naturaleza, con estilo francés y unos jardines y caballerizas muy exagerados, para la representatividad que se le supone a un desheredado.

Como el marco lo justifica, hoy habían montado un acto oficial del ejército del aire, con dos aviones antiguos, desfile militar y banda de música. Era el broche final a una exposición de aeronáutica promovida por el ejército, que termina mañana domingo (https://www.ayuntamientoboadilladelmonte.org/boadilla-actualidad/noticias/boadilla-acoge-la-exposicion-volar-historia-de-una-aventura-organizada)

Cervecita mirando el espectáculo y continuamos ruta, ya sin pararnos para cumplir horario.

Recorrer el bosque de Boadilla siempre es agradable, aunque lo conozcas de sobra. Diría que tiene un aspecto más agreste que la Casa de Campo, quizá por quedarnos más retirado y que, a la vez, los árboles de gran porte están colocados para lucir, como si se hubiera decidido que crezcan más aquellos que están en los puntos más destacados, con mejor composición paisajística. Es como sí fuera una concesión del mundo para dejarse mejor entender por los humanos (eso es de Schiller, no es mío).

Vamos cerrando el círculo cuando coronamos en Majadahonda, el punto más alto de la ruta, a pesar del nombre. De ahí la vuelta a Pozuelo es muy descansada, prácticamente dejarse caer por los arenales del Monte del Pilar, que con está sequía están totalmente sueltos y hay que prestar atención para que la dirección de la bici no te lleve al suelo.

Enseguida Pozuelo y de inmediato en casa. A tiempo de la comida, con la parte deportiva satisfecha y sin cansarse demasiado. Una vez más, una mañana estupenda.

LAGO DE LA CASA DE CAMPO-RIVAS VACIA MADRID-VUELTA LAGUNA DEL CAMPILLO

Ruta realizada el Miércoles 22/03/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
45.2 km
137 m
8 Km Distancia Madrid
3h56'
3h06'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Juanlu, Pepe

Mas detalle ruta

Descarga ruta: 2023-03-22-0929__20230322_0929-1.gpx
Reproductor audio crónica:

Dia estupendo para dar pedales con el unico dispuesto a ello, Pepe Montalvo. Estaba con ganas despues de tres dias encerrado en casa malito,y, le daba lo mismo, a donde fuera, con tal de salir (una fuerza de la naturaleza).

Desde el Lago, hay tres sitios a donde ir : 1) hacia el norte, por el monte de El Pardo; 2) hacia el oeste por la zona de Boadilla y Aravaca, y 3) hacia el sur, por Rivas, Arganda y Aranjuez. La tres es la que eligio Pepillo, y no estaba yo para contradecirle, por mi estado de forma basicamente, hacia mucho que no salia , porque es llana y cuesta abajo y habia que disfrutar el dia sin grandes sofocos.

LOS DOS MOSQUETEROS

Ya empieza a barruntarse la primavera, esta primavera seca (segun los metereologos) pero que las cigueñas hacen caso omiso, e intentan reproducirse, con esa educacion y elegancia de que hacen gala, cada vez que llegan al nido, retorciendo los cuellos y emitiendo ese sonido gutural, despues de que el macho trae comida y ella empollando los huevos se levanta, de manera ritual y le saluda afectuosamente. Una gozada verlo y oirlo en directo. Cerca de ellas, miles de milanos que no se como pueden volar, tan apiñados y con esa maestria, vuelan sin chocarse buscandose la vida por la zona. Yo no se si el exito de su numero se debe a la zona o al vertedero de Valdemingomez. Tambien vimos un conejo valiente que se atrevia a salir, en medio de tanta rapaz.

FALTA SITIO

La zona ambientalmente, esta muy degradada, sobre todo despues de que dejas atras las casas, vienes por un carril bici , tienes el Manzanares a tu derecha y lo abandonas, para a traves de un tubo gordo lo cruzas por encima andando, y te encuentras en la mas absoluta nada, por un camino de tierra. Por delante, hasta que llegas a los cortados, cruzas por debajo de puentes de varias carreteras y obras y basura. No se que ven los animales en esta zona, tan desamparada por todos.

Eso si, no se de quien fue la idea, no se si del patronato del apostol Santiago, para la recuperacion de la zona por medio de los asuntos divinos, pero alli hay una cruz de Santiago, indicando los Km que faltan para Santiago, bastantes mas que para el monasterio de Ucles, que algun dia se puede proponer para los mas valientes del grupo. Alli, justo alli, habia un vecino de vallecas, que nos hizo unas fotos para salir los dos juntos. Parecia que se conocia la zona, y decia, que se hacia 80 km sin despeinarse. Yo no tengo por que dudar, la verdad es que tenia buenas piernacas, pero es que se te cae el alma al suelo. Estuve por decirle, que si no sabia con quien hablaba. Me dijo Pepe que llevabamos 27 km y no dejaba de dolerme el ojal, a si que no te digo 80 km, hubiera tenido que ir a urgencias.

LA CRUZ

Despues vamos dejando las peñas atras, y se empieza a divisar a lo lejos Rivas Vacia Madrid. Para llegar a Rivas te encuentras con la autovia de Valencia por medio. Seguimos por un caminito para cruzarla por debajo, entre mucha basura por todos lados (se nota la proximidad de Rivas), en busca de la laguna del Campillo. Nada mas cruzarla y para orientarnos un poco, paramos para reorganizar la ruta. A esto que se nos acerca un chaval de unos 60 años, que iba en una bici de mierda, que nos pregunto que de donde veniamos y al que preguntamos ,por si habia algun camino mejor, para ir a la laguna. Nos explico que nos quedaban como unos 4,5 Km, y que si no nos importaba, que se venia con nosotros. ¡Que nos va a importar! somos gente abierta. A todo esto, como todavia para comer en Rivas eran las 12 H, un poco pronto, pues nada ir a las lagunas y volver supondrian dos horas, justo para comer.

¿QUIEN SE ANIMA?

Como todo nos cuadraba, Pepe iba delante, el chaval de 60 iba en medio y yo detras cerrando el convoy. El chaval me conto que se fue de Madrid cuando el Covid, y se mudo a un chalecito con piscina en Arganda. No es el primero que nos cuenta algo parecido. El Covid ha trasladado a mucha gente de Madrid a la periferia. Me dijo que llevaba de baja por depresion 1 año, pero que le gustaba su trabajo. Incomprensible e incongruente a un tiempo. ¿Donde estan las inspecciones de trabajo? Yo estuve 6 meses de baja por rotura de perone, y me visito un inspector a los tres meses, para ver que hacia por la pronta recuperacion y vuelta al trabajo.Esta claro que hoy en dia no existen.

MI AMIGO PEPE

Llegamos a un punto en que tuvimos que separarnos, el chaval se fue para Arganda y nosotros continuamos ruta alrededor de la laguna, por un puente de tren que han reformado recientemente para que podamos cruzarlo, sin bajarnos de la bicicleta. Es increible en medio de tanta sequedad y suciedad, el verdor de los alrededores y lo limpia que parece la laguna, donde las aves descansan a sus anchas y hasta huele bien y todo. Sitio ideal para hacerse fotos. Esta laguna me recuerda al pobre Mario que casi se deja la testa , no se porque siempre me acuerdo de el. Cuatro km y medio despues, ya eran las 2 y llegamos al Fogon de Filo en Rivas, donde en otra ocasion comiendo nos cayo una buena chupa de agua.

QUE VIENE

Pues nada mas, buen dia, tiempo bien empleado en la mejor compañia. Un abrazo.

NO COMIMO
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Cabanillas trialeras de maravilla

Ruta realizada el Domingo 19/03/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
28.8 km
681 m
45 Km Distancia Madrid
3h30'
2h36'
Características Terreno Suelo duro (pueden ser de roca o pedregoso), mas de 40% de trialeras, sin obstáculos, no adecuado para temperaturas altas, 20 metros no ciclable, zona de cazadores, zona de fotografía interesante

Participantes: Félix, Otros

Mas detalle ruta

Descarga ruta: Cabanillas-trialeras-de-mar.gpx
Reproductor audio crónica:

De nuevo nos acercamos a Cabanillas para recorrer sus vericuetos. Esta ruta la hemos comentado en diversas ocasiones. Desde que la descubrimos hace ya cuatro años, la hemos repetido y siempre con gran satisfacción porque tiene unos rincones verdaderamente bellos, y más aún en primavera.

Salimos con algo de fresquito; pero enseguida se entra en calor gracias a una breve e intensa subida por un callejón verde que a veces se encuentra lleno de maleza. En esta ocasión está limpio de hierbas, aunque olvidaron eliminar las ramas laterales que sobresalen de las paredes de piedra y que amenazan con golpearnos e incluso tirarnos del manillar.

Vamos subiendo en dirección a Valdemanco por praderas y monte bajo. Los senderos a veces se estrechan y en sus constantes subi-bajas, con diversas dificultades técnicas, hacen que disfrutemos con delicia de la bici. El cielo azul, la piedra gris, las nubes algodonosas blancas y el verde de la hierba; nos recuerda que la primavera estar por llegar de un momento a otro.

Un pequeño desliz y ya te has follado al gato

Llegamos a Valdemanco que dejamos a la derecha sin acercarnos a la población. Continuamos hasta la estación de Bustarviejo en suave llaneo, no exento de dificultades técnicas por senderos pedregosos y estrechos.

Tratamos de buscar un desvío a la izquierda del puente del tren para evitarnos la subida hasta el penal, pero no es viable. La altura desaconseja triscar por una vertiente tan abrupta.

El penal está abierto. Así que después del platanito, nos metemos a ver el Destacamento penal de Bustarviejo. Sobran los comentarios. Ya os puse un link en otra crónica que explica con detalle como se las gastaban los golpistas, mal llamados «nacionales», en este establecimiento donde se ensañaban con los que legalmente votaron la democracia, y que despectivamente llamaban «rojos».

5 MENTARIOS

Bajamos por esas trialeras de granito tan conocidas y divertidas que terminan debajo del puente del tren. Recuerdo que en octubre del año pasado, Rufi tuvo un incidente aquí, que acabó en el hospital.

Ahora empieza la parte más divertida. Tras cruzar la carretera se toma un camino que se va tornando en sendero. Más adelante, tras pasar una cantera se convierte en una delicia de paseo con ligera cuesta abajo a la ribera del arroyo Albalá. Esta zona es sumamente bonita. Lástima que sea tan corta. No dejamos constancia fotográfica porque vamos tan embelesados que se nos olvida siempre.

Ya queda subir la última cuesta importante bordeando otra cantera, para dejarnos caer por los preciosos senderos de la Senda ecológica de Cabanillas.

Y poco más. Llegamos al coche tras disfrutar de la incipiente primavera que ya está aquí. Una magnífica forma de pasar la mañana del Día del Padre.

Álbum de Google: Link Álbum

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Barajas

Ruta realizada el Miércoles 15/03/2023

Dificultad Física
Dificultad Técnica
45.4 km
304 m
6 Km Distancia Madrid
3h58'
3h09'
Características Terreno Suelo normal (tierra con alguna piedra), sin trialeras, sin obstáculos, sin limitaciones de temperatura

Participantes: Félix, Pepe, Tomas

Mas detalle ruta

Descarga ruta: 2023-03-15-Vuelta-al-Aeropuerto.gpx
Reproductor audio crónica:

Para los que nos leen desde Formigal,

Para los que nos acompañan a comer,

Para los que visitan Japón,

Para los que se esconden y no salen,

Para tantos y tantos y tantos seguidores anónimos de nuestras aventuras ciclistas…

Hoy, como primicia mundial, se os informa que hemos vuelto a salir, a rodar, a tomar el sol, a hacernos cargo de la primavera que se nos adelanta.

¡El río! con su henchido cauce por el deshielo

Ruta fácil y simple, de las que dejan más recuerdo en el culo que en las piernas. Con horario de yayo bien desayunado y en el periodo que las tristes obligaciones sujetan a los currantes, a saber, después de fichar y antes de que les suelten de corrales.

GPS humano. Más tradicional y amigable (a veces)

Como se puede observar en mapa y fotografías, se trata de dar la consabida vuelta al Aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid Barajas (lo pongo entero para que abulte, truco de estudiante, que soy).

Imposible dar cuenta del recorrido sin repetirse, pues el paisaje no da para mucho y lo tenemos trillado. Quizá destacar que:

  1. Valdebebas me sigue pareciendo sobrevalorado
  2. Que lo que están haciendo pegado a la Moraleja son pisos de poco fuste y desconectados del mundo
  3. Que el arroyo que se cruza sigue oliendo mal (atentos a las verduras de proximidad. Imaginad con qué las riegan)
  4. Que los árboles de ribera están sin hojas y las flores silvestres no han salido
  5. Que el Guadarrama lleva un color como de caldo de urinario
  6. Y que la vuelta hasta la Alameda de Osuna tiene un tramo incómodo y comprometido por el tráfico.

Esto no quita, empero, que pasásemos una mañana estupenda, como parte del programa de recuperación de lisiados.

Hemos recargado vitamina D y nos volvemos a casa comidos, contentos y coloradetes del sol.

No es domingo, ni festivo, así que el castillo se disfruta desde lejos

Otro día se podrá contar más largo, pero es que llevo dos crónicas en dos días y me tengo que poner a cocinar un bacalao en salsa que compré ayer.

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