Prádena del Rincón – La Vihuela

Ruta realizada el Sábado 08/05/2004

Dificultad Física
Dificultad Técnica
47.3 km
1184 m
71 Km Distancia Madrid
5h17'
3h23'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Alfredo, Félix, Juan, Pepe, Jesús

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Descarga ruta: Pradena-Vihuela-Pto-La-Puebla.gpx

Para esta ruta se han apuntado dos nuevos: Tomás y Miguel. Amigos de la infancia con los que compartí mi mejor época de emociones, golfadas y amores. Han tenido que pasar 25 años para volver a coincidir en un juego, esta vez lícito, que los de antaño no lo fueron tanto…

Al ir a empezar la etapa, todavía traemos recuerdos de la semana anterior, ya que Félix viene un una rueda pinchada y Jesús tuvo que seguir quitando pinchos en casa.

Salimos hacia el puerto de La Puebla, que aunque es una subida de asfalto, no se hace ingrata, porque la carretera es bonita y no hay tráfico. Vamos con ritmo alegre hasta coger la pista que sale por la izquierda, a unos 8 kilómetros.

La pista sigue subiendo, pero ya más suave, por un pinar que culmina en el collado Salinero. Al girar hacia el Este vamos atravesando una zona de repoblación de pino y matorral, que dan a los barrancos de alrededor el mismo aspecto que la cabeza de los negros con trenzas “afro”. Han tenido que meter muchas pelas para sembrar tantas laderas. Esperemos que generaciones futuras disfruten de ellas.

Reforestación de pinos

Del collado Salinero al de las Palomas vamos prácticamente llaneando, remontamos unos 100 mts. Subo más o menos ligero y Jesús y Juan aprovechan para ir recogiendo las cosas que se me caen de la mochila, que me he dejado abierta. Se sienten como Pulgarcito y las migas de pan ¡menos mal que esta vez no me he quedado el último!

Comemos alguna cosa y descansamos. Tomás ya dice que si hay que bajar mucho y que si hay que subir después, sin embargo, Miguel va fresco y disfrutando. Félix y Alfredo iran todo el tiempo (casi todo) por delante y Juan y Jesús hoy parecen estar algo más vagos.

La bajada hacia el collado de La Vihuela es una pista de peor calidad, con rodadas algo más profundas. En esta bajada en cuando Félix echa en falta sus llaves. No se si como consecuencia de que yo fuera con la mochila abierta o simplemente por casualidad, revisa su equipaje y le faltan las llaves del coche y de casa ¡qué faena! La broma es gorda.

Llegando al último collado, Jesús se adelanta un poco en la bajada y lógicamente, se pasa de largo el desvío al pueblo ¡le ha vuelto pasar! no se como lo hace para ponerse en cabeza y equivocarse inmediatamente después.

La bajada se inclina mucho. El último tramo de pista baja 100 metros en kilómetro y medio, con firme malo. Aquí hay que arreglar un pinchazo y enfilamos hacia el pueblo. Es una bajada corta y trialera, que cada uno hace como puede (yo, casi todo andando). Miguel enseña aquí su técnica de trial y lo hace bastante bien.

Abajo no se ve a nadie, pero hay unas vacas y un caballo. Puede que no estuvieran en la única casa habitada o que no quisieran salir, ya que según la historia de Gustavo, la casa pertenece a la Diputación y el pueblo está formalmente deshabitado. No puedo evitar el imaginarme la vida aquí. No podían llegar ni siquiera carros, con lo que todo el intercambio de mercancías con el exterior se tendría que hacer a lomos de caballería. Algo tan sencillo como las tejas que se ven por aquí, un cristal de ventana (si los hubo) o cualquier tejido, debía ser un bien escaso. El camino a los pueblos de La Vereda o Prádena llevaría un día entero y tales metrópolis tampoco podrían ofrecer mucho.

Única casa que queda en pié

Bueno, el caso es que ya lo hemos visto, ahora toca subir. Primero empujamos por el sendero y luego pedaleamos con desarrollo muy corto para volver al collado. Es una subida dura y tiene su mérito el hacérsela entera sin poner el pie. Obviamos la variante que había pintado Félix y cogemos derecho hacia el collado de las Palomas, que también es subida y, a estas alturas, ya van pesando. Este es el tramo más bonito del recorrido, es donde se ven los grandes robles –todavía sin hoja- y la vegetación es más rica y variada.

Rodeamos el cerro Porrejón por la cara Sur, perdiendo bastante altura hasta salir a la carretera del puerto, pero esta vez por el lado de La Puebla de la Sierra. Al llegar a la carretera hay que subir unos 3 kilómetros. Tomás va muy justo de fuerzas y me quedo con él para que vaya a rueda y no suba andando. Arriba nos reagrupamos todos, pero por poco tiempo, porque ahora se trata de bajar 10 kilómetros seguidos por asfalto y los amantes de la adrenalina sueltan el freno y se embalan a tope.

Esta etapa es de Jesús y justo es dejar constancia de ello. Hace una bajada vertiginosa y les abre hueco cuando menos se lo esperan. Alfredo quiere reaccionar, pero ya no hay tiempo. Son más de 90 kilos cuesta abajo y con unas ganas de triunfo inigualables. Al final de la bajada hay que mantener la punta y pedalear con desarrollo grande. Puedo imaginar perfectamente la cara de Jesús desencajada por el esfuerzo y la rabia de Alfredo, viendo que se la están quitando en sus narices y sin trucos ¡Bravo Jesús! otro día con menos prisa te busco las flores y la rubia que da los besos en la meta.

Es hora de volver a las llaves. No están en el coche como esperábamos, pero preguntando en un bar cercano nos indican que se las han entregado al guarda forestal. Llamamos por teléfono y nos las trae. Afortunadamente la ruta acaba sin problemas, frente a unos botellines y comiendo a pellizcos una barra de pan.

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Pontón de la Oliva –Presa de la Parra- Alpedrete

Ruta realizada el Sábado 01/05/2004

Dificultad Física
Dificultad Técnica
27.6 km
590 m
56 Km Distancia Madrid
3h34'
2h19'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Félix, Juan, Pepe, Jesús, Santi

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Descarga ruta: Ponton-de-la-Oliva-Alpedrete.gpx

Como el tiempo no era muy prometedor y había comidas familiares de por medio, hemos cambiado de plan y nos vamos al Pontón de la Oliva, en lugar de la visita a La Vereda y Matallana, que sigue pendiente. Se trata de hacer la ruta clásica e improvisar alguna variante sobre la marcha, bien al pico Centenera o bajando hacia el cruce con el pueblo del Atazar.

Hace un poquito de frío

Llegamos y llueve, no mucho, pero llueve. Ya que estamos aquí, no es cuestión de darse la vuelta, así que nos enfundamos el chubasquero y empezamos… Empezamos cuesta abajo (le he prometido a Santiago que la ruta es toda hacia abajo) para bajar hasta el desvío donde está el sendero hacia la cueva del Reguerillo. Es una subidita de un par de kilómetros, lo justo para entrar en calor.

Nos dejamos caer camino de la presa de la Parra, disfrutando de los primeros brotes de primavera. Está todo muy verde, parece que estuviéramos bastantes kilómetros más al norte. El camino lo tenemos muy visto, por lo que lo único que cabe comentar es que el rebaño habitual de vacas está un poco más nervioso que de costumbre. Hay varios chotos muy jóvenes y quizá no se fíen de nuestras intenciones. Nos hacen salir un poco del camino y volver a él. También tenemos el primer pinchazo. Jesús tiene que cambiar cámara.

En la presa paramos muy poco, porque ya lo habíamos hecho antes y nos sigue cayendo agua encima, así que empezamos la segunda “bajada” en dirección al collado del Santo. A mitad del “asdescenso” nos sale un corzo, que va más ligero que nosotros y nos enseña su culo blanco con toda naturalidad. Coronamos la bajada y enseguida llega Juan, para decirnos que Jesús ha vuelto a pinchar. Hacía tiempo que no pinchábamos ninguno, pero dos veces el mismo ya mosquea. Retrocedemos, arreglamos y volvemos al collado.

Aquí es donde hay que decidir la variante de la ruta, pero el tiempo no acompaña –sigue lloviendo- y se ven pocos ánimos de complicar la cosa, así que cogemos camino de Alpedrete. Jesús debe de estar aburrido y pincha de nuevo para distraerse. Yo creo que lo que no quiere es llegar a tiempo a la comida familiar, además cambiamos la rueda dos veces, porque la primera cámara pierde aire.

Bajamos hacia Alpedrete, disfrutando del paisaje con la vista y con la nariz. Los robles todavía se lo están pensando para brotar, pero el resto de vegetación de ribera tiene un verde muy intenso, la jara huele mucho, aunque todavía sin flor.

Acabamos la bajada, cruzamos el arroyo y continuamos bajasubiendo hacia Alpedrete. Ahora soy yo el que tiene envidia de Jesús y pincha. Quito hasta cuatro espinas de zarza de la cubierta, así que ni se plantea el poner parche. Pongo una cámara de Juan y adelante.

Cruzamos el pueblo y seguimos bajando por la pista del canal. Paramos un par de veces para asomarnos al barranco del Lozoya, paramos también en el Pontón y llegamos al coche a las 11:30h. Increíble, nunca habíamos hecho una ruta en tan poco tiempo, a pesar de los múltiples pinchazos y otras paradas, se ve que la lluvia nos pedía que no nos entretuviéramos.

¡Lo ves Santi, como era todo cuesta abajo!

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Miraflores-Morcuera-Canencia-Cabeza La Braña

Ruta realizada el Sábado 24/04/2004

Dificultad Física
Dificultad Técnica
46.5 km
1363 m
44 Km Distancia Madrid
5h11'
4h16'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Alfredo, Félix, Juan, Miki, Pepe, Jesús, José Ángel

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Hemos quedado en Miraflores a las 8h para intentar hacer la ruta fallida de la semana pasada. Es un recorrido ambicioso, de unos 50 Km, pero de los difíciles. Juan se viene en bici desde Soto, se nota que está fuerte y hoy va sobrado.

La subida a Morcuera es como siempre. Bueno, para todos no, porque Juan y Miguel se despistan y cogen la carretera. Esperamos un rato mientras Alfredo caga, pero no aparecen, así que les damos un toque por teléfono y quedamos en vernos en el puerto.

La subida la hacemos a buen ritmo, con pocas paradas (Félix para una vez más que el resto, porque le ha dicho Alfredo que le suena el cambio). Al fin y al cabo ya nos conocemos el recorrido. Jesús sube fenomenal y no se despega nada. Jose Angel va más descolgado.

Nos reagrupamos en la barrera de salida a la carretera para continuar después hasta coronar. Alfredo y Félix salen rápido, luego Jesús y Jose Angel. Yo me quedo el último, pues me apetece descansar del esfuerzo anterior.

Arriba están Juan y Miguel, que llevan media hora esperando, y es que por carretera cunde más y haces dos kilómetros menos.

Seguimos por donde siempre: la fuente de Cossío y el GR hacia Canencia. Nos hacemos una foto sobre las últimas manchas de nieve de la temporada. A medio camino tomamos el desvío que baja al abedular (nunca llego a ver los abedules), con la variante que va más cerca del fondo del barranco. Miguel se emociona con la bajada y revienta una rueda. Cambiamos la cámara y seguimos ruta.

Salimos a la carretera y tomamos la pista de subida a Canencia. Para pasar el arroyo nos lo tenemos que pensar un rato, porque en pleno deshielo baja bravío. Jose Angel se moja los pies y Jesús las punteras. Los demás optamos por la versión conservadora de saltar por las piedras.

La subida es durilla, sobre todo las primeras rampas, que deben tener un desnivel de 15% y el firme es muy malo. Hay que apretar los riñones y dar pedales con mucho ritmo para mantener la trazada. Pasado el primer repecho, el puerto se suaviza, sin dejar de ser un trazado de los duros, que te sitúa a la altura Canencia en muy pocos Kilómetros.

Jose Angel va jodido y le dan calambres, dice que no puede ni andar. Con nuestro compañerismo habitual, le vamos pasando sin perder el ritmo. Ya se sabe, más sufrió Nuestro Señor subiendo al Calvario y encima no tenía bici.

Subida a la Cabeza de la Braña. Son sólo 2,5 kilómetros, pero muy duros. Aquí hay que dejar constancia que Juan le hace una buena pasada a Alfredo y demuestra su estado de forma.

En las últimas rampas Miguel, Jesús y yo empujamos. Me da rabia, porque en septiembre pasado llegué bien hasta arriba y ahora llevo las piernas totalmente bloqueadas con calambres hasta el ombligo.

La vista desde arriba merece la pena. Se divisa todo el valle de Miraflores y el de Bustarviejo, hasta Guadalix. Probablemente sea de las mejores de la sierra.

Bajamos y Jose Angel ya se ha marchado. Yo también decido separarme aquí, porque es la 1:20h y he tenido suficiente bici por hoy.

Me bajo por carretera hasta el coche, acabando una ruta que debe ser considerada de las duras.

Julio me cuenta el domingo que ha hablado con Miguel y que se calzó una buena hostia. Está dolorido, pero creo que la bici no se ha roto ¡menos mal!

Mañana le preguntaré a Félix por detalles del tramo que hicieron después.

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Boalo-Becerril-Alpedrete

Ruta realizada el Viernes 09/04/2004

Dificultad Física
Dificultad Técnica
43.8 km
999 m
38 Km Distancia Madrid
4h14'
3h31'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Félix, Juan, Miki, Pepe, Jesús, Jose

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Descarga ruta: Boalo-Becerril-C-Mediano-Alpedrete-Navacerrada-Angliru.gpx

Una ruta rara y simpática. Hemos quedado en El Boalo para hacer una ruta cerquita, sin subir muy alto para evitar la nieve y sin alargarlo mucho, que hoy es Felixín el que tiene prisa. También es un buen día para dar la bienvenida a Miguel y a Jose, con los que no salíamos hace un montón de tiempo y verdaderamente apetece el reencuentro. Ahora es Julito el que anda perdiendo comba, y es que sigue con el pescuezo rígido cual polla de novio joven.

Cambiamos la intención inicial de subir a la Sierra de los Porrones y luego cruzar sobre el pantano, para ponernos en manos de Jose, que propone una vuelta por los pueblos de alrededor.

El día está soleado, pero bastante frío. Salimos abrigados y, a pesar de no hacer aire, no nos sobra ropa en ningún momento. Mucha luz y unas vistas magníficas de toda la sierra y los pueblos de la falda del Guadarrama. Alguna de las urbanizaciones que pasamos sorprende por las casas. Puede que ya no sean sólo de fin de semana y que se utilicen como residencia habitual, creo que yo lo haría. También pasamos por algún tramo más industrial, con menos encanto.

Igual que la semana pasada (no tanto) también pasamos bastantes zonas inundadas, charcos enormes y algún arroyo. El último, como anécdota, sirve para que Jesús se exhiba, pedaleando sobre un puente estrecho, sin barandilla y a un metro de altura sobre el cauce. No vio que los demás cruzaron el arroyo por abajo y yo pasé el puente después, pero andando. El caso es que hasta ahora, de todas las veces que hemos cruzado por el mismo sitio, es la primera vez que uno se atreve a hacerlo montado y por el puente.

La ruta es muy variada, con tramos de pista, alguna zona trialera y una subida exigente, donde le damos caña a gusto. Mirando después en el mapa, creo que se trata de Cabeza Mediana (1330m) aunque no estoy seguro, pues al no haber preparado el recorrido sobre el plano, se pierde un poco la perspectiva  global. A ver si Félix es capaz de pintarla sobre el mapa y la guardamos en el repertorio, porque merece la pena.

Llegamos al pueblo muy pronto, así que aprovechamos para tomar una cañita –bueno, cuatro- y charlar un rato. Nos vamos a casa tan contentos, Miguel encantado con su reencuentro suave, Jesús dice que todas las rutas debían salirnos así y todos sorprendidos por unos caminos que nos quedan al lado y que no se nos hubieran ocurrido nunca, si no es por Jose.

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El Cuadrón-Canencia-Riosequillo

Ruta realizada el Domingo 04/04/2004

Dificultad Física
Dificultad Técnica
39.1 km
769 m
58 Km Distancia Madrid
5h12'
3h46'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Alfredo, Félix, Pepe, Jesús

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Después de un fin de semana de vacaciones para todos, volvemos a nuestra sacrificada actividad del pedaleo por esos campos de Dios.

Juan también decide reincorporarse, pero se ve que se le olvidó cambiar la hora la semana pasada, así que se quedó en tierra y cuando volvimos al coche, nos encontramos su nota en el parabrisas ¡otra vez será!

No nos decidíamos por una ruta concreta. Hay mucha nieve en los picos y tampoco queremos hacer muchos km de coche. Esta opción nueva para Jesús y para mi, Alfredo y Félix ya la hicieron.

Salimos de El Cuadrón dirección Sur, hacia Garganta de los Montés. Por supuesto, cuesta arriba. El terreno está algo embarrado, pero no es más que un aperitivo de lo que vendría. Cruzamos un robledal muy tupido en el que se pierde la senda y nos cuesta recuperar la dirección. Esto en primavera y otoño tiene que ser la hostia. Ahora tampoco está mal.

A Garganta de los Montes llegamos bajando, tras cruzar un par de arroyos y abundantes charcos.

De Garganta a Canencia vamos llaneando, más por senda que por pista. A pesar de que no hay pendientes, en muchos puntos la rueda se agarra como si subiéramos.

Cruzamos el pueblo de Canencia y llegamos al puente medieval, sobre el arroyo del mismo nombre. Es precioso, de los que llaman de “lomo de asno”, con dos ojos y factura tipo romana, aunque con piedra de inferior tamaño. Lo de los romanos se tardaría muchos años en llegar a igualar, allá por el renacimiento.

Puente de Cantos

Nos acercamos al Lozoya, en un tramo que baja encajonado en un pequeño desfiladero de roca. El deshielo se deja sentir y baja muy bravío. Aprovechamos para hacernos unas fotos.

Llegamos al puente del Congosto y, tras cruzarlo, intentamos remontar un poco más junto al cauce, pero no es ciclable ni de lejos, con lo que nos vemos forzados a salir al asfalto y rodar dirección Este un par de km, antes de coger la pista que sale por nuestra izquierda.

Junto al puente del Congosto

Cruzamos bajo el tren y tomamos una senda que alterna barro, pedregales y charcos; hasta convertirse en un auténtico arroyo, por el que vamos pedaleando con las ruedas hundidas hasta el buje y un techo de árboles sobre nuestra cabeza. Muy bonito. De vez en cuando hay que cruzar un arroyo algo más caudaloso, o un fondo de cieno donde se clava la rueda de adelante y nos descabalga.

Un charco del camino

Jesús mete los pies hasta la pantorrilla, yo me caigo un par de veces de culo y creo que Alfredo y Félix también tienen algún ¡uy!

Desde el punto de vista cinegético, vemos un nido de cigüeñas empollando sus huevos y un par de sapos en el punto inmediatamente anterior… ¡yo creí que no follaban! que fecundaban los huevos una vez puestos, como las ranas. Ninguna especie se salva de la lujuria…

Saltamos por algunas fincas y cruzamos dehesas de encina hasta salir a la presa sobre la que cruzamos.

Casi nos ahogamos

Una vez que estamos al otro lado del río, tomamos la senda de vuelta hacia El Cuadrón. Ya creíamos que estaba todo resuelto, pero todavía nos quedaba un buen apretón. Hay que superar una zona muy embarrada, que luego sale a un cuestón corto, pero empinado.

Embalse de Riosequillo

Coronamos y llaneamos un poco por pista, en dirección a la carretera. Félix todavía quería volvernos a tirar barranco abajo, cortando hacia el pueblo ¡yo paso! Una cosa es seguir el camino, otra es ir buscando de nuevo las arenas movedizas que me imagino en el fondo de la depresión. Así que el último Km nos lo hacemos por carretera, llegando al coche con facilidad.

Nos hemos divertido cantidad por una ruta que, sin ser muy dura, la cantidad de agua caída y la exigencia técnica de los senderos, le da su puntito. Creo que nos vamos servidos y que Alfredo ya está listo para Cazorla –en cuento lave y ajuste la bici, que suena a cascajo-

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La Cabrera-Picapiedra Extreme

Ruta realizada el Jueves 10/10/2019

Dificultad Física
Dificultad Técnica
22.9 km
391 m
49 Km Distancia Madrid
2h43'
1h57'
Características Terreno No hay información sobre el terreno

Participantes: Alfredo, Domingo, Félix, Juanlu

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Alfredo nos ha dado una clase magistral de trialerismo

A la hora convenida estamos los cuatro clavados como un reloj. Es de agradecer la puntualidad de todo el equipo. Son muchos años juntos y jamás tuvimos problemas en ese aspecto. Sólo recuerdo una vez que Juan se retrasó en El Cuadrón y se quedó en tierra, porque no tenía ni GPS ni móvil. Ya hace años.

La ruta empieza en el camping de La Cabrera. Tomamos la carretera en dirección a Valdemanco, y en unos metros se deja el asfalto tomando un caminito a la derecha en paralelo a la carretera. Ya en el kilómetro 1,7 giramos a la izquierda dejando definitivamente la carretera.
A partir de aquí se suceden muchos sube y baja con algún repecho corto pero intenso. La imagen no hace justicia con la pendiente.

En el kilómetro 4 en el cruce giramos a la derecha en dirección norte, sucediéndose caminos complicados que nos obligan a esforzarnos continuamente. Un poco mas adelante salimos a la carretera M-610.

Tomamos un camino paralelo a nuestra izquierda dejando la carretera a la derecha. Llegamos casi a Valdemanco, atravesamos la carretera que viene de Cabanillas, y giramos a la izquierda por un caminito divertido que va paralelo a la vía del tren con vistas de la zona.

Constantemente y desde varios ángulos podemos observar la horrorosa urbanización que más parece una cárcel que otra cosa. Debe vivir poca gente porque hay mucha uniformidad en cierres y nulo movimiento.

Los pedregales nos ponen a prueba y ya en varios sitios nos bajamos para pasar algún obstáculo que a todos nos parece infranqueable, salvo al «odioso» Alfredo. Con toda naturalidad, se salta una piedra como para dar una voltereta con tirabuzón.
En el kilómetro 9 giramos a la derecha y por un puente pasamos por encima de la vía del tren. Ahora vamos en dirección norte por un gran lanchar de granito bastante técnico y cuesta arriba, hasta casi llegar a la carretera M-610 (Valdemanco – Bustarviejo). Parece mentira cómo se complica y cómo cansa el pedregal que apenas tiene desnivel, pero que nos fatiga por la dificultad técnica.

A partir del kilómetro 10 empezamos a bajar por un tramo trialero bastante divertido y muy cañero, hasta llegar a un cruce de caminos en el kilómetro 12, donde giramos a la derecha por una zona de canteras con bastantes piedras y dificultades técnicas. No me explico cómo, pero después de pasar por múltiples obstáculos de lo más jodidos, en lo más fácil me clavo con la rueda delantera en un arenal y prácticamente parado, me caigo encima de una roca de granito. Balance de heridas: leves arañazos en el brazo y moratón en la pierna.

Sobre el kilómetro 14 llegamos a las instalaciones de una de las canteras, aquí giramos fuertemente a la izquierda para ir en dirección norte llegando casi al cruce anterior.

Seguimos por camino dificultoso con tramos muy técnicos en bajada hasta llegar a cruzar los arroyos de Carreras y del Molino de la Huesa. Intento seguir a ratos la estela de Alfredo. Imposible. Apenas me mantengo cerca los primeros metros porque enseguida se escapa. Hago la mismas trazadas y me pega el pedal en una roca que casi me tira si no fuera porque saco el pie y me equilibro. ¡GRRRRR!

Éste chico además de uncido, está ungido por la mano de Dios que le ha capacitado con el sagrado designio de pasar por los sitios más jodidos sin caerse, para regocijo propio y exasperación de sus admiradores. Caaaaabrón.

-Rufi, me ha dicho Alfredo que ponga que se ha hecho sangre, para tu tranquilidad y que no te chinches. Nada importante. Un arañazo mínimo con una rama en un dedo.-


A partir de aquí la dificultad técnica empieza a disminuir, rodando por algún tramo de pista, paralelos a la carretera M-833.
Un poco mas adelante accedemos al camino que hicimos al principio de la ruta, que nos conducirá por el mismo camino que a la ida, ahora en suave subida, hasta La Cabrera.

A las 13:30 comiendo en el restaurante de al lado de la gasolinera. Buena comida y sitio agradable que nos deja poner las bicis en la entrada donde todo el que pasa admira las Trek. Juanlu no se queda porque come con su mujer. Chaval, dile a María que a lo largo de la semana lo más divertido que hacemos es dar pedales y comer con los amigos. Bueno, vale y ese ratito con ellas. A veces, no sabemos que nos divierte más. Ni en qué orden.

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